El barrio de Santa Catalina es uno de los barrios más pequeños y antiguos de Sevilla, ubicado en el Casco Antiguo de la capital hispalense. Este barrio, que se extiende sobre una superficie aproximada de 0,22 km², lleva el nombre de la emblemática Iglesia de Santa Catalina, construida en estilo gótico-mudéjar, que es uno de sus principales atractivos. Santa Catalina limita con los barrios de San Bartolomé y San Julián, y es famoso por sus estrechas calles y su rico patrimonio histórico y cultural.

Santa Catalina no solo se destaca por su tamaño reducido, sino también por la presencia de varios lugares de interés, como la Iglesia de los Terceros, el Palacio de las Dueñas, y los Jardines del Valle. A pesar de su tamaño, es un barrio cargado de historia y que conserva el encanto típico de Sevilla, lo cual lo convierte en un sitio ideal para recorrer a pie y descubrir la Sevilla más tradicional y menos turística.

Su población, aunque reducida en comparación con otros barrios, vive en un ambiente donde se mezclan tradición y modernidad, y el barrio forma parte de la ruta de varias procesiones importantes de la Semana Santa sevillana.