- Rosa de los Vientos. En pavimento público: Calle Sierpes
- Calle Raimundo Lulio
- Tondo de Raimundo Lulio
(Continuación) De tan solo cuatro puntas se trata de otro reconocimiento horizontal en una rotonda de Airbus Defence and Space (San Pablo Sur) allá en la Avenida del Aeropuerto, s/n, 41020 Sevilla, y poco más que comentar de ella. Por cierto, no se lo dije antes, azimut o acimut es el ángulo que forman el Norte geográfico y la proyección vertical de un cuerpo celeste sobre el horizonte del observador situado a una determinada latitud; en náutica se mide desde el punto cardinal norte en sentido horario de 0° a 360°. Y ya de la que va en Sevilla existe una calle Azimut, titulada así desde hace unas décadas, muy cerca de la Avenida de las Ciencias, un buen vínculo a seguir, pero ahora sigamos con lo que nos trae.
¿Cuántos tipos existen?: De dieciséis y treinta y dos puntas
Rosa de los vientos de 16 puntas, formada por las ocho anteriores (cardinales y ordinales) más otras ocho inter cardinales conocidas como vientos medios es muy útil en situaciones donde se requiere un alto grado de precisión en las direcciones. Se utiliza en la navegación marítima, la aviación y en la cartografía detallada para planificar rutas y calcular rumbos con mayor exactitud; las nuevas direcciones con sus correspondientes grados de azimut son: Norte-Noreste, NNE, (22,5º); Este-Noreste, ENE, (67,5º); Este-Sureste, ESE, (112,5º); Sur-Sureste, SSE, (157,5º)); Sur-Suroeste, SSO, (202,5º); Oeste-Suroeste, OSO, (247,5º); Oeste-Noroeste, ONO, (292,5º); Norte-Noroeste, NNO, (337,5º).
Rosa de los Vientos de 32 puntas, las dieciséis anteriores y otras tantas, cada una de ellas con una o varias nomenclaturas particulares; es la utilizada tradicionalmente para identificar la procedencia de los vientos siendo la más completa con sus cuatro cuadrantes y, en el sentido de las agujas del reloj, los treinta y dos rumbos con una diferencia de diez grados (10 º) que sumados dan los trescientos sesenta (360 º) de la circunferencia y que no le detallo más por no cansar. Se utiliza en aplicaciones especializadas donde se requiere una orientación extremadamente precisa, como en la navegación aérea, la astronomía, la cartografía topográfica o en situaciones de navegación avanzada en el mar.
Iniciales, origen y simbología
En cuanto a los términos y símbolos utilizados para los vientos asociados a los ocho puntos cardinales principales, los ocho secundarios y los dieciséis cuartos de puntos, no se puede decir que estén claros debido a dos hechos principales: uno, el lugar de impresión del mapa pues como es natural cada nación utilizaba sus propias direcciones de vientos o puntos cardinales; dos, los cartógrafos solían utilizar tanto los vocablos en latín como en griego, lo que no ayudaba precisamente a aclararse. Una confusión a la que se añadían la proporcionada por la arbitrariedad de emplear los puntos cardinales tanto “antiguos” como “modernos”, y por la falta de norma para diseñar las rosas de los vientos que cada cartógrafo ideaba a su particular manera. Destacar que durante el siglo XIV la mayoría de los mapas del medievo estaban orientados hacia el Este, indicaban así la dirección del Paraíso localizando en la parte superior del mapa la representación del Edén a través de las figuras de Adán y Eva y el símbolo de la cruz, normalmente la de Malta.
La flor de lis
Con posterioridad la parte superior fue ocupada por la Tramontana, viento del norte cuyo símbolo en las primeras cartas fue sustituido por la estrella polar, después por la punta de una lanza, a continuación se utilizó la inicial “T” bajo dicha lanza, y a la postre se recurrió sólo a la inicial del término. No fue hasta el siglo XVI cuando la representación del norte fue sustituida por la flor de lis, siendo el mapamundi de 1504 del cartógrafo portugués Pedro Reinel el primer lugar donde aparece y, también, la primera carta náutica con una escala de latitudes, más de cinco siglos desde entonces y una forma de dibujarlo que ha sobrevivido hasta nuestros días, quién lo diría. Prueba de ello es el hecho de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN tenga a la rosa de los vientos en su bandera, junto a cuatro líneas blancas que parten de ella componiendo su emblema o símbolo y sobre fondo azul que representa al Océano Atlántico que le da nombre a la organización.
Sin embargo, aunque la de Reinel es la primera documentación de la que disponemos, se estima que una rosa de los vientos así ya fue creada en el siglo XIII y atribuida al mallorquín Ramón Llull (1232-1315) del que se apunta se inspiró en un símbolo muy detallado que aparece en el segundo libro de la obra enciclopédica Historia Natural del escritor y militar romano Plinio el Viejo (23-79). Treinta y dos rombos (deformados) unidos por un extremo mientras que el otro señala el rumbo sobre la circunferencia del horizonte; y sobre el todo se sitúa la flor de lis con la que se suele representar el norte. Nihil novum sub sole. (Continuará)
