Los enfrentamientos entre Israel y Palestina han entrado en su séptimo día, con bombardeos y un dramático ultimátum del ejército israelí para que 1,1 millones de civiles en el norte de Gaza se evacúen hacia el sur en 24 horas.

La población en la Franja de Gaza, que depende en gran medida de Israel, se encuentra en su segundo día sin electricidad, alimentos y combustible después de que Israel cortara los suministros. Este acto ha sido ampliamente condenado por la comunidad internacional, ya que impacta directamente a la población civil.

El ejército israelí ha ordenado a los residentes del norte de Gaza que abandonen la zona a través de dos corredores de salida hacia el sur. Además, han impuesto un alto el fuego de 10:00 a 16:00 hora local para permitir la evacuación. La semana pasada, más de 2.200 personas murieron debido a los bombardeos en Gaza y más de 8.700 resultaron heridas.

Israel ha intensificado los ataques en busca de rehenes de Hamás, que se cree que superan los 100. A medida que los civiles han huido del norte al sur de Gaza, la situación humanitaria se ha vuelto cada vez más crítica.

Egipto refuerza su frontera con Gaza

Egipto ha comenzado a fortificar su frontera con Gaza debido a temores de ataques o un posible éxodo masivo desde el enclave palestino hacia Egipto. Los informes sugieren que un millón de personas podrían cruzar a Egipto en medio de un empeoramiento de la situación humanitaria.

La frontera de Rafah es la única salida no controlada por Israel y la única vía para la entrada de ayuda humanitaria a Gaza. Sin embargo, las inmediaciones de Rafah han sido bombardeadas por Israel en los últimos días, lo que ha afectado las operaciones fronterizas.

El bloqueo y el ultimátum de Israel a Gaza han sido calificados como un «crimen de guerra» por varios países y organizaciones internacionales. La comunidad internacional continúa haciendo un llamado a un alto el fuego inmediato y a la protección de la población civil atrapada en el conflicto.