Pinceladas cofrades del Domingo de Ramos
Bullicio, pero no bulla, por las calles de la ciudad en una jornada sin incidentes aunque con mucho calor. Las cofradías lucieron todas sus galas.
Restos de azahar en el aroma de Sevilla el día en que daba comienzo la casi veraniega Semana Grande de la ciudad. El sol pegaba como solo sabe hacerlo en este enclave del mundo, con el pegajoso bochorno que ni la brisa del Guadalquivir levanta. Palmas de olivo en las manos de muchos cofrades, y palmadas de sentimiento cuando salían a la calle las primeras hermandades.

Más bullicio había al poco rato en pleno Cetro de Sevilla. San Pablo olía a incienso a las cuatro de la tarde. Sonaban sones flamencos frente a la Magdalena. Resulta que el misterio de Jesús Despojado estaba balanceándose de costero a costero, saliendo con el izquierdo, y mostrando su peculiar canastilla de madera, oro y plata. Esta cofradía nunca deja indiferente. Si peculiar es el primer paso, más lo es el segundo. La virgen de los dolores y Misericordia sufre de verdad, con una corona austera, pero un palio bordado con mucho talento. Junto a la figura de San Juan, viajaba apresurada hacia La Campana.

Noche de amor y amargura

Y del amor, a la Amargura. Aunque de amargo tuvo poco la cofradía del ‘Silencio blanco’. El misterio iba como una bala subiendo la Cuesta del Bacalao, como si tuviera prisa por visitar a las hermanitas de Santa Ángela de la Cruz. Aunque su andar no levanta pasiones, la banda de Triana ayuda y el momento también deja impresionado a cualquiera.

Muy cerquita de allí, casi a la par, el Cristo de San Roque recorría las calles de Sevilla. Iba rápido también, se notaba la ayuda del Cirineo que sostiene la cruz a Jesús de las Penas. La Dolorosa también pasaba rápida camino de la Alfalfa, donde se pararía el tiempo para derrochar lujo ante los asistentes.
Domingo de Ramos cálido pero repleto de momentos de gran belleza tanto para el cofrade como para el que no lo es. Sevilla ya está en su semana grande, sus hijos lo saben, y no dudan en poner pie en la calle para contemplar su grandeza. ¿Más? Este Lunes Santo.

