Lo de Sevilla con las bodas reales o de famosos del momento viene de antiguo. De hecho, uno de los primeros en escoger esta ciudad para contraer matrimonio fue Carlos V con Isabel de Portugal en 1526.

Desde entonces la capital andaluza ha sido escenario de otros enlaces reales como el de la Infanta Elena con don Jaime de Marichalar en 1995, así como de todos los enlaces contraídos por miembros de la Casa de Alba. También ha visto casarse a toreros como Francisco Rivera, quien se casó con su actual esposa Lourdes Montes en julio de 2014.

No cabe duda de que Sevilla es una ciudad idónea para los saraos nupciales. De hecho, la ciudad hispalense desborda de preciosas iglesias donde dar el ‘sí, quiero’ ante un sacerdote, además de haciendas y cortijos donde celebrar una ceremonia civil y el banquete.

Eso sí, puede que tengamos el sitio y la persona perfecta, pero nos falle el dinero —algo que, sin duda, a Carlos V no le pasó—. Pues, según una infografía, a los novios les cuesta unos 30.000 euros casarse. Puede que así, a bote pronto, parezca una cantidad excesiva, pero vamos a analizar por dónde se escapa ese dinero.

La puesta a punto de la novia, con su correspondiente traje de novia, maquillaje, tratamientos de belleza y demás, cuesta unos 3.000 euros. En cambio, el novio, con 600 euros, queda apañado. Las alianzas de la feliz pareja también se llevan un buen mordisco del presupuesto. Así, el precio de los anillos —de oro y grabados— se sitúa en unos 400 euros. Por supuesto, la noche de bodas ha de transcurrir en un hotel, algo que de media sale por 120 euros. El banquete es lo que más hace temblar a los contrayentes. Un menú de boda es fácil que ronde en la actualidad los 140 euros. Así, si echamos cuentas, un ágape para cien invitados sale por 14.000 euros. Sin embargo, la cosa no acaba ahí, pues hay que sumar la barra libre y que la fiesta prosiga hasta las tantas. En total, 15.200 euros.

Otro cantar es la luna de miel, una dulce expresión que esconde un viaje con una factura de cerca de 3.000 euros. Y nos hemos dejado en el tintero otros gastos como las invitaciones, los obsequios a los asistentes, las flores, el fotógrafo, el cámara,…

Seguramente Carlos V no tuvo que preocuparse por todas estas bagatelas para disfrutar de su boda sevillana. Pese a todo, Sevilla sigue siendo el escenario perfecto para acoger el desenlace de una historia de amor.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad

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