Publicado enEl Graderío de la Catedral

La profesión que nadie entiende

Hace unos meses recibí un indignado correo de un lector que entre otras ofensas, cuestionaba que yo escribiera determinadas cosas que a su criterio eran indignas de una trabajadora social. Tengo asumido que los correos con halagos y parabienes le corresponden a columnistas de prestigio, pero sí me permito cuestionar que supone este lector que […]