Un ejemplar de rana común en una de las charcas del Parque del Alamillo, en Sevilla.

El Parque del Alamillo de Sevilla esconde tesoros en los que pasear y disfrutar de la naturaleza. Pero, sobre todo, es un espacio de vida en todos los sentidos. Una definición que en los últimos años ha cobrado una mayor dimensión gracias a unas charcas repartidas por los rincones de este pulmón verde y que han permitido que muchas especies de anfibios que estaban prácticamente desaparecidas hayan vuelto a la vida.

El equipo que desde 2021 viene desarrollando en el Alamillo el proyecto de regeneración de hábitats acuáticos ha constatado la aparición de nuevas especies de anfibios en las siete charcas instaladas dentro del perímetro de este parque metropolitano de la Junta de Andalucía.

El programa ha logrado recuperar especies como la culebra de agua o el gallipato que, viéndose amenazadas, han encontrado refugio en este ecosistema. De esta manera, el proyecto de las charcas del Alamillo viene a garantizar la conservación de especies de anfibios que en los últimos años se habían perdido en Sevilla y su entorno más próximo, dada la desaparición de lagunas y charcas temporales en los entornos urbanos a consecuencia del cambio climático.

Las charcas, en zonas estratégicas del parque

Las siete charcas en las que se desarrolla esta iniciativa están situadas en diferentes zonas estratégicas del Parque del Alamillo. Allí se han instalado estas pequeñas lagunas artificiales, utilizando para ello material reciclado, como lonas que estaban en buen estado de la época de la Exposición Universal de 1992, y con las que se han querido recrear hábitats adecuados para la colonización natural de especies en peligro de extinción o desaparición.

Las charcas se diseñaron con diferente tamaño, profundidad e hidroperíodo, ubicándose en diferentes puntos estratégicos para que permitan la colonización natural de distintas especies y la comunicación entre los puntos seleccionados. Además, están dotadas de refugios y rampas para facilitar la movilidad de los anfibios, el desarrollo de especies vegetales acuáticas y la reproducción de invertebrados. El resultado fue inmediato. A las pocas semanas, se comprobó la llegada a este hábitat acuático de la rana común, incluso renacuajos de dicha especie, así como de diversos invertebrados que convirtieron estas charcas, en poco tiempo, en su hogar.

Proliferación de anfibios y terrestres

Transcurrido casi tres años, los estudios realizados por la asociación HyT demuestran que estos hábitats acuáticos han fomentado no sólo la proliferación de especies de anfibios que se encontraban en riesgo de desaparición, sino también la de especies terrestres, tales como el zorro y el conejo, lo que ha podido comprobarse por la presencia de camadas de ambas familias que están frecuentando estos espacios para utilizarlos como abrevaderos. Las charcas también ayudan a mantener la población de murciélagos, lo que a su vez garantiza la prevención de plagas de insectos.

Este programa, en el que también colaboran la Estación Biológica de Doñana, la Universidad de Sevilla y Caixabank, tiene además una finalidad divulgativa, ya que trata de promover la conservación de los hábitats acuáticos en los entornos urbanos mediante acciones de educación ambiental y de voluntariado.

Al igual que en el Parque del Alamillo, la asociación HyT viene desarrollando varias actuaciones encaminadas a crear hábitats acuáticos en diferentes espacios de la geografía española seleccionados en colaboración con la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.