Como le decía la semana pasada, desde mediados del siglo XIX y merced a la promulgación de la Ley Moyano, la costumbre de los vítores decayó y nunca más volvieron a ser lo que fueron un día, si bien es cierto que en el ínterin tuvieron un momento de gloria, por así decirlo, durante el segundo tercio del siglo XX.

Víctor y franquismo

Como seguro sabe, tras la Guerra Civil Española (1936-1939) el dictador Francisco Franco utilizó este símbolo para presidir la tribuna del Desfile de la Victoria del 19 de mayo de 1939, una elección propagandística que pareció adecuada pues a partir de entonces fue empleado como emblema del régimen y del propio Franco. Pero se trató solo de una apropiación para uso militar, similar a la que realizaron otros regímenes dictatoriales europeos durante el pasado siglo, que recurrieron a menudo al simbolismo de la Antigua Roma o de algunas religiones orientales como el hinduismo, el budismo o el jainismo. Me refiero por ejemplo a la esvástica, antiguo símbolo espiritual que, desde la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, en Occidente está asociado al nazismo y al antisemitismo. Pero ni Franco y su régimen inventó el víctor ni Hitler y el suyo la esvástica, ambos, me refiero a los emblemas, ya existían desde mucho, mucho, tiempo atrás.

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Carlos Roque Sánchez Gómez

Catedrático de Física y Química jubilado. Autor del blog 'Enroque de Ciencia' (carlosroquesanchez@gmail.com)