Un estudio desarrollado en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) concluye que el daño que el VIH hace en el sistema inmunitario de los pacientes se refleja en alteraciones específicas de su microbioma intestinal. Los investigadores sugieren que podría mejorarse la recuperación inmunológica de estos pacientes mediante intervenciones que modulen la composición del microbioma, como la dieta, determinados pro y prebióticos o incluso el trasplante de heces. Se daría solución así a un importante reto clínico, debido a la alta tasa de mortalidad que tienen los pacientes con pobre recuperación inmunológica.

Concretamente, el equipo de investigación ha logrado identificar un perfil de microbiota específico de pacientes infectados por el VIH que sufren pobre recuperación inmunológica (esto es, la reparación del daño que el virus causa al sistema inmunitario) con el tratamiento antirretroviral. Así, su trabajo ha demostrado que el daño que el VIH hace en el sistema inmunitario de los pacientes se refleja en alteraciones específicas de su microbioma intestinal. El IBiS ya ha logrado investigaciones importantes para diferentes enfermedades de gravedad.

Los resultados de esta investigación sugieren que es posible mejorar la recuperación inmunológica de estos pacientes mediante intervenciones que modulen la composición del microbioma, como la dieta, la administración de determinados pro y prebióticos o incluso el trasplante de heces.

Los pacientes con VIH «con pobre recuperación» tienen una alta tasa de mortalidad

Como explica la investigadora Yolanda Pacheco, que ha liderado esta investigación desde el Laboratorio de Inmunología del IBiS: «la recuperación inmunológica en pacientes con VIH con pobre recuperación (aquellos que inician el tratamiento en estado avanzado y que no consiguen una buena recuperación inmunológica) es un importante reto clínico en la actualidad, debido a la alta tasa de mortalidad que tienen estos pacientes, incluso teniendo un buen tratamiento antirretroviral».

Este trabajo se ha centrado en el estudio de la diversidad y la composición del microbioma intestinal en grupos de pacientes con infección por VIH que tienen el virus controlado por el tratamiento antirretroviral, pero que presentan distinto grado de daño inmunitario al comienzo del tratamiento y, posteriormente, distinta reconstitución inmunitaria. El estudio se ha realizado en biopsias intestinales, lo que ha permitido analizar las especies bacterianas que tienen una interacción más estrecha con las células inmunitarias de la mucosa intestinal.

Las biopsias suponen una ventaja

«Pese a la dificultad en la obtención de estas biopsias, estas suponen una ventaja frente a los estudios que se realizan habitualmente en heces, porque permiten analizar las especies bacterianas que tienen una interacción más estrecha con las células inmunitarias de la mucosa intestinal. Además, nuestro estudio ha identificado una distribución particular de nueve organismos en el microbioma de los pacientes con pobre recuperación, en los que también se observa una mayor inflamación sistémica y más alteraciones histopatológicas en la mucosa intestinal», explica Israel Olivas, primer autor del trabajo. Se trata de las bacterias denominadas Bacteroides, Gemminger, Oscillospira, Barnesiellaceae, Ruminococcus, Blautia, Clostridium, Escherichia y Parabacteroides.

Los resultados de este estudio corroboran que existe una relación muy estrecha y claramente bidireccional entre el microbioma intestinal y las células del sistema inmunitario. De hecho, estos investigadores han encontrado diferentes perfiles de microbiota en los diferentes grupos de estudio; que se asemejan o se diferencian más o menos en función del daño y su recuperación inmunitaria (es decir, del nivel de linfocitos T CD4, que cuando es bajo revela un estadío avanzado de la infección y cuando es alto es señal de una mejor reconstitución inmunitaria).

«Nuestro estudio no permite discriminar si es la recuperación inmunitaria la que favorece una recuperación parcial del microbioma, o si es la preservación de un determinado perfil de microbioma el que favorece la posterior recuperación inmunitaria, para lo que serían necesarios estudios prospectivos y longitudinales», concluye Yolanda Pacheco.

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