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Un grupo de expertas de la Universidad de Sevilla analiza la satisfacción de los ciudadanos con las zonas peatonales fuera del centro urbano.

Un estudio del grupo de investigación Applied Economics & Management de la Universidad de Sevilla analiza el grado de satisfacción de los ciudadanos y sus determinantes respecto de los procesos de peatonalización fuera del casco histórico de Sevilla.

Sobre todo, el trabajo se concreta en base a las calles Asunción y San Jacinto. Ambas actuaciones fueron, especialmente la primera, precedidas de una significativa conflictividad social, según aseguran desde la US.

El trabajo publicado por la revista Habitat International, de referencia de las Naciones Unidas para estudios urbanos, se basa en la aplicación de modelos microeconométricos a los datos procedentes de tres campañas de encuestas ad hoc, entre los peatones en dichas calles.

Esta investigación ha sido desarrollada por los profesores Castillo Manzano y López Valpuesta y el doctor Asencio Flores. Según la profesora López Valpuesta, “las calles peatonales son un elemento cotidiano de las ciudades, especialmente, de aquellas que cuentan con un casco histórico singular, aunque extramuros, en los barrios, siguen siendo un elemento novedoso, que necesita de análisis como este”.

Los resultados obtenidos señalan que los sevillanos daban una nota de 7 sobre 10 a dichas peatonalizaciones, valor que estaba creciendo con el tiempo. Además dicha satisfacción es mayor entre los residentes del barrio, lo que para el profesor Castillo Manzano, compensaría que fueron “precisamente ellos los que más sufrieron las obras previas”.

Planificación

En general, los más satisfechos eran los ciudadanos con mayor nivel educativo y con una visión global sostenible de la ciudad ya que la satisfacción estaba correlacionada con una visión positiva de las peatonalizaciones en el casco histórico y con las políticas de promoción de la bicicleta. Además, tras la peatonalización, aumentó en un 26,5% la frecuencia de visita a las calles por los encuestados.

Según el investigador José Ignacio Castillo, “las peatonalizaciones son elementos que obligan a una cuidada planificación. A priori, los objetivos de la planificación deben ser minimizar la duración de las obras y garantizar alternativas reales de accesibilidad al barrio. A posteriori, la planificación debe buscar la convivencia pacífica, pero regulada, entre los distintos usuarios y usos que se van a dar en la calle”.

De esta forma, llama la atención sobre el hecho de que la falta de dicha planificación podría provocar conflictos, en teoría fácilmente evitables, entre peatones y ciclistas o entre los primeros y una excesiva presencia de los veladores de los establecimientos hosteleros. Para la profesora López Valpuesta “está claro que los ciudadanos quieren consumir en veladores, siempre que el tiempo acompañe, pero sin una regulación apropiada se puede llegar a una descontrolada privatización del espacio público”. 

El profesor Castillo Manzano plantea una pregunta, ¿pueden las calles peatonales desarrollar en las ciudades actuales el rol que hace un siglo jugaban los parques y zonas verdes? Según el estudio, en estas calles se pueden desarrollar actividades que antiguamente se desarrollaban en los parques al aire libre, como conciertos de bandas o mercadillos.

Satisfacción

Además, la satisfacción con las calles peatonales era mayor entre colectivos con, a priori, mayor libertar para gestionar su tiempo, y por tanto propensión al ocio, como personas mayores, jóvenes o aquellas personas dedicadas a labores de su hogar.

En este sentido, un aspecto interesante también es el análisis de los cambios de hábitos de consumo de los viandantes tras la peatonalización. Se comprueba cómo tras la peatonalización aumentó la probabilidad de que los viandantes realizaran una compra y un consumo en los bares de la zona, concretamente un 47% y un 55%, respectivamente.

Para estos investigadores, “el concepto de ocio urbano ha cambiado, ahora está íntimamente ligado al consumo en tiendas y bares”. Este cambio explicaría el éxito de los centros comerciales cerrados. “Probablemente la mejor alternativa mediterránea a este modelo anglosajón, sean las calles peatonales”.

Por ello, según el profesor Castillo Manzano, no es casualidad que, tras las peatonalizaciones, se observe un efecto sustitución de los establecimientos tradicionales por los franquiciados, tan presentes en los centros comerciales y que, en los casos extremos, podría empobrecer la variedad del tejido comercial y hostelero de los barrios. Este proyecto de investigación fue financiado con fondos FEDER en una convocatoria competitiva de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad