Los ópticos-optometristas advierten de las repercusiones negativas en los resultados académicos.

El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía ha advertido hoy de que más del 30% de los alumnos sevillanos de Educación Primaria presentan deficiencias en su salud visual que pueden repercutir negativamente en sus resultados académicos.

Sin una adecuada revisión, los escolares que comienzan el nuevo curso lectivo pueden presentar cefaleas, escozor, dolor ocular o mostrar comportamientos como acercarse demasiado a los libros de texto o monitores de ordenador, síntomas indicativos de dificultades visuales y que deberían ser evaluadas y tratadas.

Con el objetivo de disminuir estos problemas, la entidad colegial insiste en que los exámenes que se desarrollan en ciertos centros escolares son insuficientes, puesto que solo analizan un 5% de los problemas visuales que están asociados a los alumnos comprendidos en edades primarias.

En la mayoría de los casos, estas pruebas se limitan a comprobar la agudeza visual del alumno en visión lejana, sin realizar estudios que evalúen su rendimiento en actividades que precisen una visión cercana.

Según Javier Rodríguez, delegado del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía en Sevilla, “que un alumno presente una agudeza visual adecuada no significa necesariamente que posea una buena visión. Además de ello, hay que tener presente que intervienen otras variables, como la binocularidad, la motilidad ocular o la acomodación, entre otras características”.

El COOOA también insiste en ampliar la frecuencia de realización de estos reconocimientos, obligatorios hasta la finalización de Primaria. En este sentido, se propone su implantación en toda la etapa de escolarización –no sólo en Primaria-, además de realizar un primer examen al comienzo del curso y otro en las fases de mayor esfuerzo ocular, como el segundo y tercer trimestre, cuando es más probable la aparición de un problema de visión binocular en el estudiante. Por su parte, la entidad colegial anima a los padres a que acompañen a sus hijos a revisiones con el óptico-optometrista, para complementar el servicio realizado por los centros escolares.

Con una evaluación más pormenorizada, tanto las anomalías visuales refractivas (miopía, hipermetropía o astigmatismo) como los problemas de visión binocular (fijación, acomodación, vergencias o movimientos oculares), podrían detectarse a tiempo y ser tratadas mediante terapia visual, gafas o lentes de contacto, con la consiguiente mejora del rendimiento de los alumnos durante el curso escolar.

El COOOA considera primordial la figura de los educadores en cuanto a la detección de indicios que evoquen alguno de los síntomas, ya que se trata de una etapa de desarrollo de la visión que puede marcar la salud visual del niño en el futuro. Según Rodríguez, “los profesores deben observar la conducta de los alumnos y poner en conocimiento de los padres cualquier anomalía que pudieran detectar, con el fin de corregir el trastorno visual a tiempo”.

Además, “los padres deben complementar este estudio en casa, limitando las horas de utilización de dispositivos tecnológicos como consolas, ordenadores, smartphones o tabletas, ya que un uso incontrolado de estos dispositivos podría agravar las deficiencias visuales del alumno”, destaca el delegado.

Principales síntomas

Según el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía existen una serie de indicios típicos de trastornos visuales en los niños, como el bajo rendimiento académico; la falta de coordinación ojo-mano; fatiga visual y visión borrosa de cerca, eventual o continua; dolor de cabeza; salirse de los espacios al colorear un dibujo; déficit de atención, concentración y comprensión lectora; lectura lenta guiada por el dedo; distancia de actividad de cerca muy corta; o hiperactividad en lugares cerrados.

Así, y como recomendaciones para una correcta higiene visual, se aconseja usar una lámpara de escritorio para las actividades escolares en casa, para reducir el deslumbramiento y los reflejos y evitar las luces artificiales brillantes, sobre todo si se trabaja con el ordenador. Además, evitar que la luz del sol incida directamente en los ojos.

Poner en práctica la regla 20-20-20: relajar la vista 20 segundos cada 20 minutos de actividad escolar, mirando hacia un punto situado al menos a 20 pies de distancia. Además, utilizar un atril para reducir los saltos de mirada cuando se trabaje conjuntamente con el ordenador y el papel.

Para evitar reflejos y deslumbramientos, situar las mesas o pupitres en lugares que no se encuentren ni enfrente ni detrás de las ventanas. Si no se puede evitar, debido a la disposición del aula o cuarto, es recomendable el uso de persianas.

Parpadear con frecuencia para evitar la sequedad en los ojos, sobre todo en usuarios de lentes de contacto. Utilizar gotas humectantes para favorecer el lagrimeo del ojo. Y, para evitar la aparición de problemas como estrabismo y ojo vago los niños deben pasar un examen completo de visión antes de los 3 años de edad y revisiones cada 6 meses hasta que cumplan 6 años. A partir de esa edad, es recomendable que realicen exámenes de rendimiento visual cada año por su óptico-optometrista habitual.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad

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