El Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y el primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos, inauguraron ayer la reurbanización de la emblemática Alameda de Hércules, tras más de tres años de obras y 14 meses de retraso conforme al plazo inicial de 20 meses de duración. Los vecinos de la zona se quejan de deficiencias en las obras.

Sevilla Actualidad. El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, se felicitó ayer de haber “recuperado de la degradación de la dignidad humana» a la Alameda de Hércules, en el acto de inauguración de dicha plaza, cuyas obras comenzaron los primeros días de noviembre de 2005 a manos de la compañía constructora Sando. En el acto, estuvieron presentes además, del primer edil, el primer teniente de alcalde, Antonio Rodrigo Torrijos y el delegado del distrito Casco Antiguo, José Manuel García.

La inagururación contó con la presencia de pasacalles, grupos cantando villancicos, puestos de churros y buñuelos y numerosos miembros del gobierno municipal. Monteseirín, señaló que la Alameda de Hércules era un «lugar podrido y degradado no sólo por las viejas prostitutas, sino también por actividades insalubres para los jóvenes». «No hablo del ‘botellón’, sino de la heroína y el LSD tan comunes aquí hace años», explicó el alcalde, quien manifestó que «más allá de gustos, se ha recuperado la esencia de un paseo no sólo para la nobleza, sino también para los ciudadanos».
Los vecinos se quejaron de las obras

Sin embargo, no todo fueron flores hacia la remodelación de la plaza. Ya que vecinos de la propia Alameda se quejaron de las deficiencias que a su juicio presenta este enclave. Así, la presidenta de la asociación de vecinos, Pilar Solís, señaló que «faltan muchas cosas» para que la Alameda esté «bien», ya que «cuando llueve se encharca, el suelo está negro y es una pena, no hay cacharritos para niños y las farolas son un crimen, una bofetada a los vecinos».

Solís insistió en la falta de toboganes y columpios para niños, afirmando que » en un sitio tan amplio no haya sitio para que los niños jueguen es una desgracia», protestando por el hecho de que «en casi todas las plazas del casco antiguo haya columpios y en la Alameda no».

Tarde y mal para los vecinos

Realmente, el proyecto no ha estado exento de polémicas a consecuencia del carácter rupturista del diseño urbanístico que suponía. Además, las obras ha presentado 14 meses de retraso conforme al plazo inicial de 20 meses de duración, lo que ha implicado un incremento de casi el 30 por ciento respecto al coste inicial de 7.051.796 euros.

Otra fuente de conflictos la protagonizó la Comisión provincial de Patrimonio Histórico, cuando emitió en su momento un informe advirtiendo de que el proyecto de reurbanización contradecía el artículo 79 del Plan Especial de Protección elaborado para la zona en la que se ubica este espacio y veía «redundante e innecesario» alguno de los planteamientos del proyecto. Así, señalaba su sorpresa por la eliminación del albero al tratarse de «un elemento característico de esta zona». El uso «extensivo del pavimento proyectado iría contra esos valores» de socialibilidad que marcan a la Alameda, señalaba aquel informe.

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