La restauración del conjunto renacentista de escalera, bóvedas y cúpula del Ayuntamiento de Sevilla ha sido presentado tras ocho meses en obras. En el trabajo de recomposición se han utilizado tres técnicas a seguir:  limpieza, refuerzos estructurales y consolidación y protección.

Sevilla Actualidad.  El director del Patronato del Real Alcázar de Sevilla y la Casa Consistorial, Antonio Balón, así como su alcaide, Antonio Rodríguez Galindo, han presentado junto con la arquitecta, María Dolores Robador, la restauración del edificio donde se emplaza el Ayuntamiento de Sevilla.
 
Han sido ocho meses de trabajo con un presupuesto de 109.354 euros. El proyecto se inició con una serie de estudios científicos, para conocer en profundidad el estado de la piedra, la arquitectura, la estructura del edificio o las acciones destructivas a que había estado sometido.

Tras los mismos, se concluyó que la cúpula de la escalera, formada por tres estructuras superpuestas, presentaba múltiples deterioros. Principalmente por la abundancia de sales y por haber aplicado yeso en anteriores reparaciones.

Ya que las sales disgregan la piedra, perdiendo volumetría en las esculturas. Por otro lado, se comprobó que la bóveda vaída (o de pañuelo) con nervaduras del vestíbulo superior, presentaba tres dovelas (piezas sobre la que se componen los arcos) en situación inestable.

El muro de la fachada también mostraba un desplome que ocasionaba el movimiento de sus muros perpendiculares. Por último, se averiguó que la bóveda del arranque de la escalera fue construida con una piedra de mayor porosidad y menos consistencia que el resto del conjunto. Por lo que proyectaba un gran deterioro con desprendimiento de masas de sus esculturas.

Limpieza, refuerzo y consolidación

Para restaurar todos estos ámbitos, se han utilizado técnicas como la limpieza, los refuerzos estructurales o técnicas de consolidación y protección. Así, en primer lugar, se ha procedido a la limpieza para eliminar el tono ennegrecido de la superficie producido por la contaminación atmosférica. Se han eliminado también los restos de materiales no adecuados añadido en intervenciones anteriores, como yesos, clavos, morteros deteriorados, etc.

En un segundo lugar, las dovelas inestables del vestíbulo se han suspendido y fijado mediante varillas de acero inoxidable afianzadas al forjado de hormigón de la azotea que las cubre. En última estancia, se han consolidado las zonas con piedras disgregadas y se han repuesto los morteros arenizados en mal estado por nuevos morteros de cal.

El edificio restaurado por Lola Robador, fue construido, entre  1527 y 1534 por el arquitecto Diego de Riaño. El fin de la construcción de esta casa consistorial era el de ofrecer una nueva imagen de la ciudad. Pues por estas fechas renacentistas, Sevilla ejercía de capital marítima y mercantil de España y del mundo. Desde entonces, ha sufrido varias modificaciones que han quitado parte del edificio primitivo.

La casa consistorial constaba con dos plantas. En la inferior, se asentaban cuatro dependencias, el apeadero, el antecabildo, el cabildo bajo y el arranque de la escalera. En la planta alta, se encontraban el vestíbulo, otro antecabildo, el cabildo alto y un salón para archivo. Ambas plantas se conectaban por la escalera, comenzada a construirse en 1538, siendo Juan Sánchez, el maestro mayor.

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