El pasado 31 de agosto dos chicas menores de 18 años denunciaron ante la Policía Nacional que habían sido violadas y víctimas de abusos sexuales en la Alameda de Hércules, Sevilla. Ante esto, la Policía detuvo en el aeropuerto de San Pablo a cuatro jóvenes franceses, conocidos a raíz de los hechos como la “Manada de la Alameda” justo antes de coger un vuelo de vuelta a su país de origen.

Por esta razón, la jueza que ha instruido este caso sólo procesó a tres de los cuatro investigados por delitos de violación y abusos sexuales. Les acusó incluso de haber drogado a las dos chicas.

Ahora el fiscal pide la pena de cuatro años de cárcel para los dos acusados por agresión sexual, Arthur y Lucas, y tres años de prisión al acusado de abusos sexuales, Sacha, pertenecientes a la llamada Manada de la Alameda. En el auto de procesamiento de la juez de Instrucción número 15 de Sevilla, la magistrada exculpaba al cuarto de los detenidos. Este fue puesto anteriormente en libertad provisional. Arthur, Lucas y Sacha están en prisión preventiva.

Los hechos en la Alameda

Los jóvenes, de nacionalidad francesa, conocieron a las menores el pasado verano en la Alameda de Hércules, las invitaron a su apartamento y las llevaron hasta allí en «estado de embriaguez y desorientación». Una vez en el lugar, cometieron la agresión pese la «resistencia física» de las víctimas.

La “Manada de la Alameda” estaba pasando unos días de vacaciones en la capital y conocieron a las menores en una terraza de la Alameda de Hércules, invitándolas a varias consumiciones de bebidas alcohólicas. «Desde un primer momento intentaron embaucarlas, invitándolas a una fiesta en el apartamento donde se alojaban, que disponía de una piscina en el ático», explicaba la Policía.

Las menores «atraídas por la idea»,  «se desplazaron hasta allí, donde consumieron más alcohol hasta llegar a un estado de embriaguez y desorientación que aprovecharon los cuatro jóvenes para, presuntamente, agredirlas sexualmente». Además, según la Policía, «fueron grabadas con un teléfono móvil a pesar de la resistencia física que opusieron para que no sucedieran los hechos».