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La Exposición Iberoamericana de 1929 rozó casi el millón de visitas. Pero no alcanzó el éxito de público que se esperaba
Sevilla

Un paseo por la Sevilla Iberoamericana de 1929

Acompáñeme lector, que nos espera un viaje añejo. Un sendero en blanco y negro por la Sevilla del 29. La Híspalis de la Exposición Iberoamericana, una sueño que aún resuena en los paseos de los viajeros anónimos y en la nostalgia de los más sevillanistas.

Ángel Espínola. Estamos a 9 de mayo de 1929, día de la Ascensión. La ciudad está abarrotada, el tráfico rodado desborda las precarias infraestructuras de carreteras. El aroma a azahar se va incrustando por nuestros ojos, hasta hacernos rabiar de primavera. Esto nos anuncia que llegamos a la Plaza más universal de Sevilla, una obra de arte que Aníbal Gónzalez acaba de construir con motivo de esta exposición. Vemos un riachuelo, una fuente aún impoluta, decenas de honores a la Ámerica del más allá.

Mire, ahí está, en el atril provisional de la Plaza, Miguel Primo de Rivera. Su discurso, al igual que el objetivo de ésta exposición, ensalza el estereotipo de sevillano. Y por supuesto, es un discurso a la raza española: “…presentémonos hoy, pues, al mundo como somos, como es la raza de que somos raíz y verbo; alentada y progresista, pero de sólida moral cristiana…”. Se le ve feliz, pero sus fieles acompañantes ven en el destino apenas unos meses para que el dictador se vea destronado.

También está el Rey Alfonso XIII, que traje tan luctuoso lleva, quizá porque la plaza comienza a coger un tufillo de República que le está volviendo el pulso en taquicardia. “Queda inaugurada la Exposición Ibero-Americana de Sevilla”. El rey acaba de dar por iniciada la fiesta, ahora solo queda disfrutar del patrimonio internacional que rezuma por Sevilla.

¿Qué tal un paseo por el recién estrenado Teatro de la Exposición?. Hoy abre función ‘El Vergonzoso Palacio’ de Tirso de Molina. Será difícil llegar hasta allí, pues hay más de 100.000 personas en la ciudad, y el tráfico está colapsado. Optemos pues por pasear en el Tren Liliput, construido para esta ocasión, que hará delicioso nuestro paisaje de pabellones foráneos.

En la misma Plaza de España, escondido en el rincón izquierdo –Torre Sur-, como no puede ser de otro modo en una dictadura, el Museo del Libro. Historia de la literatura en vivo. Desde los Códices Mozárabes de Santo Domino de Silos hasta las Cántigas – o Cantigas- de Santa María de Alfonso X pueden palparse, asegurarse de, si su aroma de la época, permanece entre sus lomos. Más divertida es la oficina tipográfica que imita la que Gutenberg tuvo en Maguncia.

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El Pabellón de Colombia, como la mayoria de las paises asistentes a la muestra, se inauguró varios meses después del inicio de la ExposiciónProsigamos nuestro caminar, tomémonos un buen café en el Pabellón de Colombia. Allí, en la Avenida de la Palmera, en su Glorieta de México, con decoración Chibcha y Quimbaya. No obstante, el café no se sirve en el edificio que hoy se instituye como Consulado de Colombia. Sino en uno de los dos edificios provisionales que el sevillano José Granados de la Vega nos regala para disfrutar de la esencia colombiana.

El espacio toma forma de cabeza de indio chibcha emplumado. Y en su interior todo sabe a café, desde sus lozas hasta la alegre música que nos campaña. Por un momento viajamos a Colombia, dejando la Sevilla de una calurosa mañana del 29. Dura poco el desquite, pues el tiempo apremia, ya que hay casi cien edificios, cien lugares del mundo a los que visitar sin salir de Sevilla.

Viaje por Cuba y Estados Unidos

De colombina nos vamos al Caribe. El pabellón de Cuba nos espera, también en La Palmera, imitando a la Catedral de La Habana, con todo tipo de materiales cubanos. Sus tres plantas nos adentran en una cultura tan cercana a la nuestra, que en ocasiones podemos oír la brisa caribeña a la orilla del Guadalquivir. Como en Cuba, el tabaco es patrimonio conocido por todos, los ingenieros militares encargados del  pabellón han construido un edificio anexo dedicado sólo al producto más exportado de Cuba.

Allí podemos observar muestras de plantaciones, una granja agrícola, etc. Coronando las salas tabacaleras, un inmenso puro de 2,60 metros de largo y cinco kilos de peso, es la envidia del estanquero que monta su puesto ambulante en la acera de enfrente al pabellón. La llegada de la democracia española, acabaría alterando en parte la estructura de esta pequeña Cuba, para albergar la Delegación de Gobernación de la Junta de Andalucía.

Perfecto siempre es el sur, pero Estados Unidos comienza a erigirse durantes estos días, como una gran potencia mundial, no vendría mal voltear sus fronteras en forma de pabellón. 7.000 metros cuadrados dan cabida a tres pabellones, uno principal y dos provisionales. En uno de estos últimos, surge la figura, no podía ser de otro modo, del gran invento atribuido a los hermanos  Lumière, pero en el que Thomas Edison tuvo mucho que decir: el cinematógrafo. Hasta 200 proyecciones están a nuestra disposición para conocer el cine americano, y con él, su propio país.

Un pabellón que los más adultos recordarán por albergar, en épocas posteriores el teatro infantil Juan de la Cueva. El edificio principal, con un toque californiano, es un reflejo de los inventos tecnológicos que promueve el país americano. Un rayo de luz, lanzado sobre la entrada de la Exposición, contabiliza el número de ciudadanos que por allí pasean o una miniatura del Cañón del Colorado iluminada por dos mil lámparas eléctricas, son muestras alucinantes en éste momento. El pabellón principal, queda hoy para albergar el museo de la Fundación Valentín Madariaga de Arte Contemporáneo, después de acoger durante décadas, el Consulado de esta República Federal en la ciudad.

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Va finalizando nuestro viaje a otra época, la sincronía del paseo nos impedirá visitar las momias imperiales del pabellón de Perú o la biblioteca de literatos del de Venezuela, pabellones que hasta octubre, no quedarán inaugurados. Si podemos atender, al edificio de nuestros más cercanos vecinos. Portugal ha inundado de turistas nuestra ciudad, y Sevilla viaja a su pabellón. Con un edificio anexo para las Colonias de Macao en forma de una exótica Pagoda India. Ídolos, armas y trofeos coloniales pueden contemplarse en lo que hoy día no es más que el bar Citroën.

Aún podríamos pasear alegremente por el Pabellón de Galicia, y excitarnos con los manuscritos de Emilia Pardo Bazán allí presentes o las fotografías sobre los paisajes y monumentos de la región. Las obras del Teatro de la Exposición, coronado por un lamparón de dimensiones universales, son  también de agradar del público burgués. Los hermanos Álvarez Quintero, autores del himno oficial de la Exposición, muestran algunas obras de gran audiencia como ‘Duendes de Sevilla’.

Incluso el  hermoso pabellón de Argentina, con sus avances técnicos y un teatro que hoy acoge las danzas del futuro del flamenco andaluz. Pero es tarde, la luz solar de mayo ha dejado paso a las misas eclesiásticas, tan involucradas en el Certamen, y el anochecer no se hace de rogar en la ruta del Guadalquivir.

Ausentes en el Certamen

El Pabellón dedicado a la proyección de cine, fue un símbolo del avance tecnológico que comenzaba a tener Estados UnidosFue una visita efímera, pero única. Federico García Lorca, nunca pudo disfrutarla, pues  renunció a tomar garrapiñadas en Sevilla por aprender a escribir su poesía en inglés, en la Universidad de Columbia –EE.UU.-.

El más grande andalucista, Blas Infante, se retrotraía en su tiempo, sin ser consciente, como la mayor parte de sevillanos de la época, del gran patrimonio que dejó el año 1929 en Sevilla. Se dedicó a viajar a Marruecos, en busca del último rey sevillano, Al-Motamid.

El más sevillanista de todos los hispalenses, que no es otro que Manuel Chávez Nogales, trató el evento en el ‘Noticiario Sevillano’, pero hubiera sido difícil tomar un café con él en cualquiera de los pabellones, pues no fue un adicto a los mismos. Otro que faltó en la ciudad del Sur durante su protagonismo como centro del universo fue Machado, profesando por entonces su poesía a los segovianos.

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La Exposición no fue un éxito, y en el epicentro de una dictadura en declive, las intenciones eran muy propagandísticas. Pero Sevilla, se hizo mayor un 9 de mayo. Un patrimonio que, como la inmensa Catedral, jamás caerá en el olvido de los libros de arte, de historia, de novelas de ficción, del sentir de cada sevillano.

Paseen por la ciudad de los azahares y recuérdenla engalanada, la más internacional de cuantas existen. La heredera de miles de culturas, que grano a grano, construyeron la ciudad por la que hoy pasamos sin mirar atrás. El Pabellón de Sevilla, actual Lope de Vega, siempre estará presente para recordar entre sus tablas el pasado más inmortal de nuestra ciudad.

 

Conociendo Sevilla

Sevilla Actualidad les está ofreciendo, con motivo del 80 aniversario de la Exposición Iberoamericana de Sevilla, varias versiones sobre el transcurso de la Exposición Ibero-Americana de 1929. Sin embargo, es escasa la información que podemos ofrecer en cuanto a la complejidad que encarnó la muestra. Sin embargo, es fácil encontrar todo tipo de detalles, no sólo sobre la exposición, sino sobre todo el patrimonio de edificios de Sevilla en el blog www.sevillasigloxx.com.

Un cuidado espacio que cuenta con cientos de fotografías sobre los edificios más emblemáticos de la historia de Sevilla. Comparando su estado y usos, con los actuales. Una vuelta atrás para conocer el patrimonio que cada día se mueve entre nosotros a cada paso que damos.

Otra fuente de gran interés a la hora sumergirnos en el apasionante mundo de la Sevilla del 29, es el que ofrece la tesis doctoral de Eduardo Rodríguez Bernal, ‘Historia de la Exposición Ibero-Americana de 1929’, publicado por el Ayuntamiento de Sevilla. En ella encontramos documentos oficiales, sobre los presupuestos  y datos de asistencia.

Por último es digna de mencionar la web ‘La Sevilla que no vemos’ www.galeon.com/juliodominguez/, que cuenta también con multitud de fotografías sobre los distintos acontecimientos que han tenido lugar en la ciudad de Sevilla. Una web personal, para fomentar el conocimiento de nuestra historia.

www.SevillaActualidad.com

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Ángel Espínola

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