La paralización de las obras dificulta la celebración de grandes eventos en Sevilla/Miguel Lebrero en Flickr

El proyecto ha quedado parado definitivamente con las obras al 95%.

Los trabajos de la obra en el Palacio de Congresos se adjudicaron en 2003 y tenían como fecha límite marzo de 2011. La ampliación, llevada a cabo por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, ha costado 79,8 millones de euros y ha sufrido varios retrasos en la construcción. A principios de marzo, el ex alcalde sevillano Alberto Sánchez Monteseirín comunicó a los medios que las obras necesitaban un par de meses más y anunció que la inauguración sería en mayo de 2011, mes en el que él dejaba la Alcaldía. Pero con Juan Ignacio Zodio las cosas siguieron igual. Ya en junio, las obras comenzaron a frenarse y ha sido recientemente cuando se han suspendido completamente. ¿El motivo? Los pagos a las empresas constructoras.

Ni siquiera en los números se ponen de acuerdo. Los obreros tuvieron que dejar de trabajar porque llevaban meses sin cobrar y las reformas han tenido varios sobrecostes del proyecto inicial, que tampoco se han pagado. Como modo de protesta, pararon temporalmente las obras en junio, pero viendo que no daba resultado, se ha optado por suspenderlas definitivamente.

La empresa municipal de la vivienda, Emvivesa, que recibió el encargo de la construcción, solicitó un préstamo con el aval del Ayuntamiento consistente en unos 58 millones de euros. Este préstamo debía devolverse posteriormente con el empleo de las instalaciones y los terrenos de Fibes. Pero, de momento, el precio de sobrecoste que debería ser pagado por la empresa no es reconocido por ésta.

Por otra parte, el alcalde Zoido reconoce sólo una deuda de 5 millones, de los supuestos 12 que debe a las obras el Ayuntamiento. Zoido, asegura que no es que no quiera pagar esa cuantía, pero que no la abonará hasta que no expliquen al Ayuntamiento, mediante informes, el por qué de ese desfase en las obras. No obstante, algunos aseguran que la cuantía asciende hasta los 17 millones. Está claro que el problema es el mismo de siempre, el dinero. Y más en momentos de crisis. Pero el inconveniente no es sólo el del pago. Manuel Sillero, gerente de Gaesco, señala que su mayor preocupación es que todo este asunto repercute en las empresas constructoras, una circunstancia que puede hacer peligrar su supervivencia.

Pero las circunstancias de este asunto no sólo recaerían sobre Emvivesa, el Ayuntamiento y las constructoras, sino en la propia Sevilla. La reforma del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla suponía un gran avance en la economía del lugar. La falta de realización del proyecto hace que no pueda usarse el espacio. Y Fibes era un espacio puntero para la política de captación de congresos para la ciudad. Los perjuicios económicos empiezan a ser ya de envergadura. No sólo no pueden pagarse los obreros y el Ayuntamiento tienen que pagar el préstamo hasta 2025, sino que los turistas y los congresos peligran. Este año ya se da por perdida la mayor parte de los eventos y Fibes ha tenido que reestructurarlos en el antiguo recinto. Para 2012 las predicciones no son esperanzadoras.

Antonio Távora, presidente de la Asociación Sevillana de Empresas Turísticas, ya ha dicho que esto es algo muy complejo. “Como no hay garantía de que Fibes pueda abrirse, no se puede ofertar el palacio para futuros congresos”. Esto es así, ya que un congreso necesita un año aproximadamente de organización previa. Por eso, no hay previstos congresos para el primer semestre de 2012. De momento, dos grandes congresos relacionados con la medicina- que traería a Sevilla 5.000 visitantes- corren peligro, ya que sus organizadoras reclaman garantías y no se les ha podido asegurar nada.

La obra se estaba llevando a cabo en los tres edificios del Palacio. El módulo A o zona de exposiciones, se encuentra concluido en general. Tan sólo se trabajaba en pintura e iluminación. Al módulo B, o salas polivalentes, sólo le faltaban algunos remates. El problema se encuentra en el módulo C o Auditorio, que necesita de colocación de butacas, distribución de vidrios, cortinas, etc.

En resumidas cuentas, si los problemas de financiación no se sucediesen, las obras podrían completarse en unos dos meses. Pero no es el caso. De momento, las empresas constructoras se están planteando seriamente ir a los tribunales, porque no puede pagar a buena parte de sus proveedores. Aunque sea la opción más adecuada en este asunto, un juicio provocaría una parálisis realmente prolongada de un trabajo que está casi concluido y de cuya inversión depende la economía de toda una ciudad.

La situación recuerda un poco al cuento de la lechera, en el que la pobre chica estrella el cántaro de leche antes de llegar a convertirse en dinero. Para echarle más leña al fuego, Consuegra ya ha dicho que el proyecto no se encuentra paralizado, sino que “la obra está simplemente ralentizada”, restándole importancia al asunto.

Mientras tanto, los ciudadanos de a pie echan chispas. Los que conocen la realidad del tema se indignan. “Siempre es por lo mismo. Está claro que si no hay dinero no se puede pedir más y unido a una mala gestión del asunto… al final, por una cosa o por otra los afectados somos nosotros, que indirectamente lo pagamos todo”.

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Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para laSexta. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro...