Hoy, día de Todos los Santos, millones de ciudadanos acuden a los camposantos a venerar a sus seres más queridos. Pero un ritual tan cristiano como ancestral como es el sepelio puede suponer para muchas familias un auténtico sobreesfuerzo económico. En la festividad del 1 de noviembre, Deguadaira cuantifica el coste, en euros, de la muerte. Y es más que un susto.

01/11/2008. Para muchos, es un último susto de muerte. Pero, para el común de los mortales, es otra excusa más para exprimir unos bolsillos maltrechos por la llamada por unos crisis y por otros recesión. Es lo que nos cuesta morir. Y no, no es sólo un disgusto para nuestros más allegados.

El caso es que qué más da si ya pasamos a mejor vida, pensarán muchos. Y no les falta razón. Pero la verdad es que el peaje, esto de poner precio a la vida, no sólo es cosa de sicarios. También es asunto de aquellos familiares que, de repente, se ven con el muerto encima. Con perdón.

Y aunque es ley de vida, Dios no lo quiera. El problema es que si teóricos de la economía como Von Hayek o Keynes tuviesen que estirar la pata, no elegirían nuestros días para hacerlo. Y no, no estamos volviendo a reproducir la misma cantinela de siempre del hombre inmortal. Es que quizá ni ellos tienen la clave de… ¿por qué es tan caro morirse?

Cuando muchos, inocentemente, preparan un fin de semana de muerte, el último susto viene a darnos donde más duele. Aunque esta vez, no son el PIB o los datos de desempleo sus responsables. El grito de ultratumba lo pone la Unión de Consumidores de Sevilla – UCA/UCE que se plantea una cuestión, ¿cuánto cuesta todo el ritual que rodea a un fallecimiento?

Conviene tenerlo muy en cuenta. Sobre todo en un fin de semana como éste en que muchos prefieren llevarse bien con los del más allá. En el Día de Todos los Santos, Deguadaíra acude a uno entre tantos encuentros entre vivos y difuntos.

Lo costoso de morir

Vayan poniendo en el talón: 2.200 euros. Es lo que cuesta morirse, como media, en España. Y eso que este desembolso incluye los servicios y gastos básicos. Vamos, lo que se considera una muerte decente: nicho, gastos administrativos y féretro. De las flores y esquelas, ya hablaremos.

Y es que, aunque resulta relativamente difícil establecer una cantidad determinada para fijar el coste de este tipo de acontecimientos, debido a la variedad de precios y la disparidad de las tasas municipales, pues una gran parte de los gastos inherentes a los servicios funerarios depende de las tasas municipales o del modelo de gestión de operador encargado de prestarlos, podemos asegurar que la llamada a las puertas del cielo costará no menos de 600 euros, que es lo que cuesta un entierro reservado a las actuaciones de beneficencia.

Sin embargo, y para aquellos que no puedan pagarlo, siempre queda la posibilidad de donar el cuerpo a la ciencia, en cuyo caso no se tendrá que pagar nada por dejar de vivir. A partir de ahí, entran en juego muchos otros factores, que harán que, en muchas ocasiones, la cifra llegue a multiplicarse. Es el primero de los mitos sobre esta práctica tan ancestral.

Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para laSexta. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro...