Conjunto arqueológico de Itálica
Itálica es uno de los puntos clave del proyecto 'El Legado de Roma en Sevilla'

El conjunto arqueológico de Itálica, la primera ciudad que fundaron los romanos en la Península Ibérica, tan solo dos años después de que sus huestes desembarcaran en la costa mediterránea en el año 206 a. C., luchó casi desde el principio contra el fatalismo de convertirse en una urbe fantasma, a pesar de ser aún hoy la única conservada en su integridad en nuestro país.

Los primeros romanos que pensaron más en el sedentarismo que en la espada, una vez conquistada aquella península del fin del mundo, aprovecharon un hábitat indígena de Turdetania que se remontaba a casi dos siglos antes, en la ribera del río que ellos bautizaron como Betis. Pero en el mismo solar habían hecho vida civilizada, mucho antes incluso, los griegos. De modo que la concatenación de culturas salvó hasta entonces al suelo de Itálica de convertirse en tierra baldía.

De allí salieron tres emperadores que no habían de olvidar su cuna, pese al cetro que ostentaban en la ciudad de Rómulo y Remo: Marco Ulpio Trajano, que gobernó desde el año 98 hasta su muerte, en el 117; Publio Elio Adriano, que tomó su testigo aquel año hasta el 138, y durante cuyo gobierno alcanzó el Imperio la mayor extensión territorial de su historia; y Teodosio I el Grande, precisamente el último emperador en gobernar todo el mundo romano antes de que se separasen sus partes occidental y oriental.

A pesar de la poderosa semilla que para todo ello supuso Itálica, una auténtica ciudad romana en todos los sentidos, con teatro, anfiteatro, termas, acueductos, templo y un impresionante caserío del que aún hoy se conservan joyas en forma de mosaicos y columnas peregrinas, durante la Edad Media se volvió a extender la creencia de que la ciudad fue abandonada en el siglo IV, pero no fue así. Solo se replegó hacia lo que muchos años después habría de constituir el municipio de Santiponce, y continuó una vida de cierto prestigio durante la época visigoda.

No fue hasta el siglo XII cuando sus ruinas empezaron a ser una realidad, con otro valor distinto. Desde el Renacimiento, fueron objeto de visita, admiración y llanto de numerosos viajeros extranjeros, conscientes de su valor. El utrerano Rodrigo Caro, a comienzos del barroco siglo XVII, había de cantarlas en su famosa Canción: «Estos, Fabio, ¡ay, dolor!, que ves ahora / campos de soledad, mustio collado, / fueron un tiempo Itálica famosa…». Su historia y su fama no fueron óbice para ser objeto permanente de expolio y una cantera de materiales incluso hasta la época ilustrada… Hace muy poco, Itálica no tenía ni guarda, ni guía, ni una hoja volandera con que dar la bienvenida al turista.

La oportunidad de Itálica

Esa elegía de Rodrigo Caro por la ciudad que fue ha tenido su alargada sombra durante estos últimos siglos, hasta el punto de que hace solo unos meses, la catedrática emérita de Arqueología Pilar León-Castro, aseguró con premeditada severidad en la conferencia inaugural de un semanario científico en la Fundación Cajasol: «Itálica tiene que remontar el vuelo; caer es imposible que caiga más». El guante lo ha recogido la Diputación de Sevilla aprovechando el XIX centenario de la muerte de Trajano y el ascenso a emperador de Adriano, para reivindicar un sello que podría revitalizar esta joya arqueológica única en media Europa: la declaración por parte de la Unesco de Patrimonio Mundial para Itálica.

El presidente de la institución supramunicipal, Fernando Rodríguez Villalobos, presentó a principios de año en Fitur el atractivo proyecto El legado de Roma en Sevilla, que persigue una ambiciosa propuesta cultural y turística. «El objetivo es que la Unesco declare Patrimonio Mundial el conjunto arqueológico de Itálica, algo que venimos reclamando desde hace años en compañía de numerosos colectivos y asociaciones», aseguró Villalobos, en clara referencia no solo al Ayuntamiento de Santiponce, sino a asociaciones como la de profesores dedicados a la difusión del patrimonio, Ben Baso, o Adepa, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Histórico Artístico de Andalucía, entre otras, y por supuesto a la propia Junta de Andalucía.

De hecho, hace solo unas semanas, el consejero de Cultura Miguel Ángel Vázquez ha anunciado la licitación de las obras de conservación del anfiteatro de Itálica, que asciende a medio millón de euros, cofinanciados con fondos Feder. En la intervención, se va a mejorar el sector oeste y el entorno de la puerta lubitinaria, el sistema de drenaje de la ladera (se reordenarán caminos y recorridos) y se realizarán trabajos de conservación preventiva de las fachadas, por lo que «se calcula que el año que viene puedan estar en funcionamiento las visitas», señala el consejero.

Esta inversión en la «joya de la corona» de Itálica, construido en la época del emperador Adriano y con un capacidad para 25.000 espectadores, permitirá recuperar las visitas en esta parte cerrada al público, considerada muy importante para entender la funcionalidad de ciertas áreas y el papel que tenían en la época romana.

El legado de Roma en Sevilla

El proyecto que se anunció en la Feria Internacional del Turismo de Madrid ya es una realidad. «Itálica», recordó entonces Villalobos, «es un enclave de poderoso carácter urbanístico, de impresionantes edificios, como su teatro, que en la actualidad acoge los espectáculos del Festival Internacional de Danza, organizado por la Diputación», señaló su presidente, pensando en «uno de los segmentos más interesantes y que más beneficio genera a medio y largo plazo, dado que se trata de un turista menos estacional», un turista de hotel y cuyo gasto medio es de 72 euros al día. Según un estudio de la Consejería de Turismo, entre los viajeros por motivos culturales que visitan la comunidad hay un mayor porcentaje de mujeres de entre 45 y 64 años.

El proyecto El Legado de Roma en Sevilla recorre la huella que la república primero y el imperio después dejaron en estas tierras bañadas por el antiguo río Betis. Por Sevilla discurren los proyectos culturales y turísticos de la Vía de la Plata, la Ruta Bética Romana y la Vía Augusta.

Vía de la Plata

La primera de ellas conduce a Itálica. Ubicada en Santiponce, el proyecto nos invita también a conocer el monasterio de San Isidoro del Campo,  fundado en 1301 y considerado una de las joyas del arte gótico-mudéjar, donde se barruntó la primera traducción al español de la Biblia por el protestante Casiodoro de Reina. En Camas, es posible rastrear las huellas del tesoro de El Carambolo. La ruta discurre hasta Aznalcóllar y Gerena, conocida en tiempos de Roma como Vevera y cuya fundación la leyenda atribuye al dios Baco.

Otra de las paradas del itinerario es Guillena, donde existen valiosos vestigios de la época, o Burguillos, cuyos caminos conducen hasta Herrera, famosa por sus termas. En Almadén de la Plata destacan sus canteras de mármol, y en Guadalcanal, remate de la ruta sevillana de la Vía de la Plata, es posible caminar la vieja vía que unía Híspalis y Emérita Augusta, la actual capital extremeña de Mérida.

Ruta Bética Romana

La Ruta Bética Romana, por su parte, arranca en Sevilla y discurre por el municipio de La Rinconada antes de llegar a Carmona, donde se diversifican los vestigios romanos. En Villanueva del Río y Minas, es posible visitar el yacimiento de Mulva-Munigua. Otros pueblos con orígenes romanos son Tocina, Fuentes de Andalucía, La Luisiana y San Nicolás del Puerto, y por supuesto la legendaria Astigi, la actual Écija.

Vía Augusta

La tercera de las rutas es la Vía Augusta, la más larga de las calzadas romanas en Hispania, que comienza en San Juan de Aznalfarache. La ruta conduce también hasta Alcalá de Guadaíra, Utrera, Marchena, La Puebla de Cazalla, El Saucejo, Osuna y Gilena. El final de la ruta está en Estepa y Casariche, la antigua Ventippo, en cuyo término municipal se hallan 12 yacimientos arqueológicos protegidos.

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1 comentario

  1. Buenos días,
    Acabo de leer la noticia publicada hoy en Sevilla actualidad sobre «Aire de Roma» en la que hacéis mención a la Ruta Bética Romana.

    Es totalmente errónea la información sobre los pueblos que pertenecen a la Ruta Bética Romana que se ha publicado. No pertenecen a esta ruta nunguno de los pueblos que se mencionan, tan sólo Santiponce y Ecija.

    la Ruta Beética Romana, discurre por los municipios de Santiponce, Carmona, Luisiana, Ecija, Marchena, Osuna, Almodovar del Río, Montoro, Puente Genil, Cordoba, Almedinilla, Baena, Tarifa y Cadiz.

    Por favor, ruego procedan a rectificarlo. Gracias.

    Patri Benjumea-
    OFICINA RUTA BETICA ROMANA
    Alcazar de la Puerta de Sevilla S/N
    41410 Carmona (Sevilla)
    Telf 607169960