El Coronil busca un cambio de imagen y lo hace a conciencia. No quieren olvidar su historia pero están cansados de que se les asocie solo con las palabras piquete, sindicatos y huelgas. Este pequeño pueblo de la provincia de Sevilla tiene una riqueza patrimonial que no se ha tenido en cuenta nunca a la hora de promocionarlo, representada nada menos que por dos castillos. Para este cambio de imagen trabajan en varios proyectos, todos relacionados con el turismo y la cultura, y algunos tan originales que contarán la historia del pueblo por medio de grandes esculturas. Este año fue una de las grandes sorpresas de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), sobre todo cuando el alcalde de El Coronil, Pepe López Ocaña, llegó acompañado de su concejal de Cultura, Lisa Marie Vllietstra, una joven holandesa cineasta y fotógrafa que lleva unos años enamorada del pueblo, y el nuevo párroco, Francisco Trigo.

¿Qué hacía un cura en una feria internacional de Turismo? Pepe López Ocaña lo explica de una manera sencilla: «Le preguntamos si podía venir con nosotros y dijo que sí». De hecho, el párroco, que llegó de El Viso del Alcor hace cinco meses, es uno de los protagonistas del vídeo promocional que presentaron en Fitur. Allí aseguraron que en El Coronil es fácil vivir la magia. Exactamente las palabras del párroco en su presentación fueron: «No sólo es el mejor pueblo para vivir sino el mejor para soñar».

Partiendo de esa premisa, trabajan desde hace cinco años. «El Coronil ha sido un pueblo dividido y enfrentado y queríamos cambiar esa imagen porque no le hace justicia a los vecinos la fama que tienen fuera», explica López Ocaña sobre la base de un proyecto que realiza desde que ganó sus primeras elecciones en 2019. «Gané a Diego Cañamero», apunta el alcalde. De hecho, el famoso sindicalista y político que fue secretario general en el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) y portavoz a nivel nacional del Sindicato de Trabajadores (SA), vive en la localidad.

«Aquí todo estaba dividido, si el Ayuntamiento organiza un carnaval, el sindicato otro. He intentado en este tiempo hacerles ver que no tiene por qué ser así, que el Ayuntamiento está a su servicio y que se puede convivir sin problemas. El núcleo duro del sindicato se ha dado cuenta que no somos tan malos», comenta. Y la prueba de que algo está cambiando, a su juicio, es que la celebración del último carnaval en la que han colaborado «ha sido la más multitudinaria, cada evento que hacemos está más lleno», dice Lisa Marie.

Lisa Marie Vllietstra, concejala de cultura de El Coronil.

Una holandesa en El Coronil

La segunda pregunta que se hacían quienes asistieron a la presentación de este pueblo en la feria internacional de turismo, celebrada a finales de enero en Madrid fue: ¿qué hace esta guapa y joven holandesa en El Coronil? La actual concejal de Turismo recaló en El Coronil hace cinco años después de conocer algunos pueblos de Extremadura, estudió Bellas Artes en su país, especializándose en Fotografía y Cine, y se vino a España al valle de los Pedroches. Dirigió un cortometraje con un grupo de teatro de mujeres en Belalcázar, como ella misma explica «intenté recoger cómo se vivía en un pueblo pequeño, conseguí que las mujeres me dejaran entrar en su casa, en su intimidad y todo procesado por medio del arte». A partir de este momento, Lisa Marie, que vivía en Amsterdam con su familia, decidió buscar un lugar donde encontrar esto mismo pero para vivirlo, no solo para contarlo. 

«Vi muchas casas en diferentes emplazamientos de Andalucía y ninguna me llegaba. Un día, mirando una web de una inmobiliaria, localicé la de El Coronil, cuando vine a verla, nada más entrar, dije: esta es». Y así fue como nació un espacio con alojamiento para artistas al que puso el nombre de Casa Cuadrada. Un edificio en pleno centro urbano, de 1850, restaurado durante un año con ella viviendo dentro. «Los pueblos pequeños son auténticos, en ellos el turismo es más humano». Y, en cuanto al mundo del arte, la joven holandesa asegura que «las zonas rurales se prestan más a las exposiciones y desarrollo de iniciativas».

Ya asentada en El Coronil, el cabeza de lista en las últimas elecciones (mayo 2023), cuenta con ella cuando empieza a hacer su equipo. «No soy político, me presento en El Coronil porque me llama el PSOE para que un grupo de personas tiremos del carro, el anterior grupo desapareció en 2015. Es una etapa, y de ganas y fuerza estamos sobrados», cuenta Pepe López Ocaña. Por esta razón, no engañó a Lisa y, cuando le hace la propuesta, le asegura que «aquí hay que trabajar mucho». Por su parte, la holandesa dice que «no sabía dónde me metía, a mi no me interesa la política sólo trabajar por un pueblo de gente auténtica» recalca.

Así fue como nació el proyecto que alberga en la casa que restauró y en la que vive. Y tiene habitaciones para alojamiento de artistas y visitantes y un espacio en el patio central, rodeado de una galería de cristal, en el que organiza todo tipo de eventos, sobre todo relacionados con el arte. Esta sí que fue en El Coronil una actividad revolucionaria porque, cuando llegó la holandesa al pueblo de 4700 habitantes, los vecinos se preguntaban «¿qué hacía una joven como ella en una casa tan grande?».

Museo en la calle

Lo último que han hecho, y que están a punto de inaugurar, es un aparcamiento de autocaravanas. Será un nuevo atractivo turístico que se suma al vídeo promocional en el que se pueden ver los mejores enclaves y a vecinos promocionando cómo es vivir en su pueblo, entre ellos el mismo párroco enseñando la iglesia Nuestra Señora de Consolación y su rico patrimonio. Más allá de lo que es ya una realidad, esperan aprobar los presupuestos de 2024 para presentar a la convocatoria del Fondo Extraordinario de Anticipos Reintegrables (FEAR) de la Diputación de Sevilla, un original proyecto que llenará El Coronil de grandes esculturas que contarán su historia.

Patio de vecino de El Coronil.

«Será un museo en la calle, donde colocaremos esculturas de más de dos metros en enclaves históricos para que cuenten los orígenes del pueblo y su trayectoria», cuenta el alcalde. Serán 30 esculturas con un código QR para que el visitante pueda conocer la ruta de los vigías. En la entrada a la localidad, por la carretera de Utrera y Montellano, habrá dos: uno musulmán y otro cristiano, estas estatuas medirán más de tres metros. 

Y la apuesta turística continúa porque tienen que conseguir fondos para poner en valor el último castillo que han recuperado, se lo cedió el Ministerio de Hacienda  el 28 de junio de 2023. Es el castillo de la Aguzadera situado a unos 3 kilómetros del casco urbano por la carretera de Montellano. Fue construido por los bereberes en el siglo XIV en una vaguada, algo poco peculiar en este tipo de edificaciones, y es porque su misión era defender el manantial de agua de la fuente que lleva su mismo nombre. El otro castillo está en el centro del pueblo, mimetizado entre las viviendas de los habitantes del pueblo. De hecho, una de sus puertas laterales da al último patio de vecinos que queda en el lugar.

Todo, incluido un parque tematizado con los personajes de cuentos infantiles, ha hecho posible que El Coronil sea certificado como Pueblo Mágico por el Instituto de Desarrollo Local y Estudios IDL que concede cada año esa distinción a los municipios que dejan huella en el alma de los visitantes. En esta elección se tiene en cuenta muchos parámetros, desde la calidad urbana del pueblo, la belleza de todo su conjunto o el grado de protección del patrimonio. También los accesos al municipio, aparcamientos o movilidad. Pero, sin duda, si preguntas al alcalde qué es lo mejor del pueblo, dice sin pensarlo «sus gentes, pueblos como El Coronil hay pocos».