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La Peña cultural y Comercial La Unión, El Casino, de Los Palacios, sacó ayer los libros a pasear con la lectura pública en la Plaza de España de párrafos y versos que los propios vecinos eligieron con criterio y sensibilidad para celebrar el Día del Libro.

Ayer fue una tarde de letras en Los Palacios que aglutinó en torno al portal de El Casino alrededor del centenar de personas, más curiosos e hipnotizados por la dulzura con la que algunos de los vecinos recitaban versos de Cernuda o Bonald. Con mesura fue transcurriendo el espectáculo, que sin grandes pretensiones y al ritmo horario que marcaba la campana de la Plaza de España, se formó en torno a un atril, un micrófono y un puñado de libros. Casualidad o no, pero prácticamente la totalidad de los participantes, una veintena, eligieron letras hispanas para celebrar la conocida efeméride.

La tarde comenzó en Colombia, con unos párrafos de Crónica de una muerte anunciada y las primeras páginas de 100 años de Soledad del Nobel caribeño García Márquez. Y con la tarde las letras cruzaron el charco para desembarcar en Andalucía con Caballero Bonald, Romero Murube, Luis Cernuda y Blas Infante y recorrer también la fecunda, en cuestiones de letras, península Ibérica con León Felipe, Goytisolo y Saramago, entre otros.

Especial atención mostraron los participantes del carrusel literario al poeta sevillano Luis Cernuda, que hubiera ganado si de una competición se tratara. Recitaron varias poesías de Los placeres prohibidos y un par de fragmentos de Ocnos. Aderezado, además, con el Responso difícil por un poeta sevillano, escrito tras su muerte, por Romero Murube. Poeta éste, que por su condición de hijo del pueblo, quizás, recibió también homenaje de sus vecinos siendo uno de los más recitados e incluso un niño de nueve años se atrevió, sin mirar el papel, con unos versos de su ilustre paisano. Pero la tarde estaba marcada en el calendario para homenajes y no podía quedar en el tintero el flamante Premio Cervantes 2012, José Manuel Caballero Bonald. El periodista de RNE Manuel Sollo, introdujo su figura y recitó con voz radiofónica los últimos versos de Entreguerras, su último poemario.

Entre la grandes letras también hubo hueco para poner en valor plumas desconocidas. Es el caso del teólogo local, Antonio Romero Páez, del que afirmó su amigo Enrique Cabello, director de la escolanía de Los Palacios, antes de leer una reflexión suya que “le gusta tanto como Cervantes, Galdós o Shakespeare”. Y lo mismo ocurrió con Miguel Roldán Roldán, corresponsal de ABC en Los Palacios hace más de 50 años, que puso en alza el historiador Julio Mayo con la lectura de un artículo publicado hace ahora medio siglo.

Manuel Herrera, flamencólogo, recordó su pasado como director del Colegio Cervantes, donde el 23 de abril es el día grande, y recitó unas letras populares de poetas andaluces que en contra del “antiflamenquismo” ensalzaban el valor de este arraigado arte en Andalucía. En cambio, Mingote es una de esas figuras extremadamente acreditadas por su obra, pero no precisamente la literaria y es lo que quiso revelar Álvaro Benavides con un texto cargado de sátira y humor puesto al servicio de la sociedad. Para cerrar el círculo, Inma Fierro, artista plástica y Joven del año 2012 de Los Palacios, leyó El papel y la tinta de Leonardo da Vinci.

Agotando ya la tarde, las lecturas se concatenaron con una magistral conferencia del periodista y profesor de literatura palaciego Álvaro Romero Bernal sobre el poeta del amor, Pedro Salinas, de quien por cierto nadie se acordó durante la tarde en la puerta de El Casino. Con el salón de actos de la Casa de la Cultura a reventar, comenzó con una introducción a la figura del madrileño, al que Bernal calificó como “clásico y moderno” y “el mayor del 27, no sólo por la edad, si no por su capacidad intelectual”. El guión lo marcó la obra La voz a ti debida sobre la que disertó durante una hora con una elocuencia a la altura de pocos.

Se cumplen 80 años de este poemario, “una carta de amor en versos”, que coge como título uno de Garcilaso, fuente de la que bebe Salinas, y que es el primero de los tres volúmenes que forma la trilogía del amor de “el gran poeta del amor, del ensayista del amor”. Detrás del “ti” del título hay un amor real, Katherine Whitmore, una americana que durante años mantuvo correspondencia con el poeta a escondidas de su mujer. La voz a ti debida es, según Bernal, “la puesta en limpio de estas cartas de amor, que narran desde el nacimiento, pasando por el apogeo, hasta la muerte del amor”. La grandeza de Salinas está en su concepción de amor, en el contacto de lo lírico y lo real. Álvaro Romero Bernal diseccionó de forma didáctica cada suspiro del poeta. “El amor de Salinas es algo más que un te quiero o no te quiero, es el odio, el rencor… mientras está el dolor, está el amor”.

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Francisco Amador

Francisco Amador

Licenciado en Periodismo. Actualmente en Sevilla Actualidad y La Voz de Alcalá. Antes en Localia TV y El Correo de Andalucía.