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El espectáculo ‘Pendaripén y Duende’ se erigió en uno de los platos fuertes de la programación.

El Festival de la Mistela finalizó el sábado con el espectáculo Canta Jerez en el que los aficionados pudieron disfrutar con las voces de Fernando de la Morena y de Luis el Zambo, quienes se sintieron muy a gusto sobre las tablas del Teatro Municipal.

La noche anterior fue el turno para el baile con la coreografía, la estética y el desplante de Rosario Montoya ‘La Farruca’, acompañada por un entonado Pedro ‘El Granaino’ con los cantes por bulerías, y por Mara Rey. Magnífico recital el miércoles de Marina Heredia, de la que los aficionados resaltaron los tangos de ‘Graná’ y los  fandangos del Albaicín. Pero, quizás, el espectáculo más esperado por lo novedoso del mismo y por una puesta en escena que nos presentó el flamenco mezclado con lo clásico, llegaba el jueves con Escena Sinfónica Flamenca ‘Pendaripén y Duende’.

Una creación del director de orquesta palaciego Juan Manuel Busto Algarín, quien dirigía una alternancia de orquestaciones clásicas y una nueva composición sobre textos poéticos de Álvaro Romero Bernal y que contó con la participación de la Orquesta Sinfónica ‘Ciudad de Sevilla’, de las voces blancas de la Escolanía de Los Palacios y del joven cantaor  pero ya curtido en cientos de escenarios nacionales e internacionales, y ganador de la Lámpara Minera, Miguel Ortega. Sus cantes por tonás, seguirillas y marianas, con cuerdas de violines, contrabajos, violas y violonchelos, fueron una auténtica delicia. Fernando Romero, Premio Internacional de Danza, puso el baile y la guitarra flamenca fue la de Manuel Herrera.

Pendaripén y Duende supuso un paseo músico-literario que regaló al espectador la música culta y popular, el cante flamenco y el lírico, el baile tradicional y contemporáneo, una apuesta novedosa tal y como expresaba Romero Bernal en la sinopsis del espectáculo “que persigue perfilar la idiosincrasia de un pueblo, conformada a la luz de unos elementos naturales concretos, y de una mirada, desde el mosaico sentimental humano, para aunar la música clásica y la música flamenca, de modo que converjan como un único lenguaje. Es decir, que en el paisaje sinfónico creado, encuentra su sitio el quejío”.

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Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para laSexta. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro...