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Palabras desde Londres

El curso escolar británico

Muchos padres se preguntan si deben enviar a sus hijos a la escuela, la falta de credibilidad del Gobierno, las mentiras y el doble rasero tampoco han ayudado a recuperar la confianza; aunque, con sus dos guardaespaldas ideológicos, nos queda Boris Johnson para rato.

“There’s a song we´ll sing

‘Till the echoes ring

With our voices loud and full

‘Tis the pride and joy

Of each girl and boy,

Who loves The British School”

Las escuelas en Escocia e Irlanda del Norte ya han comenzado el nuevo curso. Han marcado unas pautas: mascarillas, limpieza con más frecuencia, espacios entre las personas… muy parecidas a cualquier regularización de cualquier país con una diligencia  y cordura mínima.

En Inglaterra y Gales el curso escolar empezará en septiembre. Ambos países constituyentes son más dependientes directamente y las medidas que se toman se supeditan a la veleta que hay en 10 Downing Street.

“It was first in Prep One

When still very young

That we learned to love our School,

And now day by day

In our work and play,

These words have become our rule:”

Las primeras indicaciones que ha remarcado el Gobierno de su Graciosa Majestad son las sanciones para quienes no lleven a sus hijos a las escuelas. Una primera sanción económica de  £60, pero £120 si no se pagan antes de 21 días. La siguiente sanción es de £2.500 y hasta 3 meses de cárcel, en una cadena de multas creciente que ataca donde más duele a quienes menos tienen. ¿Por qué?

Las escuelas privadas o independientes en el Reino Unido tienen una autonomía de currículum mucho más amplia que las British State School. Ellas pueden decidir si el alumno consigue una flexibilidad para atender a sus clases. En algunas de estas escuelas el curso cuesta £35.000, otras apenas unos £400. Sin duda, esas familias disponen de un poder adquisitivo mayor que les permite costearse una protección social, no disponible para todos los bolsillos. Además disponen de equipos informáticos para que sus vástagos puedan atender a las clases en caso de ser online.

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“For our School our best we’ll try!

For our School our best we’ll try!

Then, hurrah for the green and

white ever bright,

Hurrah for The British School!”

Por el contrario, para las familias cuyos hijos asisten a los British State School el principal acceso a internet es un teléfono móvil, poco adecuado para realizar adecuadamente las tareas escolares correspondientes.

Vemos un conjunto de normas que a corto plazo van a segregar aún más la sociedad británica. Un ejemplo que hemos vivido recientemente fue el baremo para acceder a la universidad, el cual puntuaba la calidad subjetiva de la escuela por encima de los expedientes académicos de los alumnos y por consiguiente en primera instancia dejó fuera de las universidades al 40% de los aspirantes, en su infinita mayoría familias con bajos recursos.

Otro dato, muy a tener en cuenta, es que muchas familias disponen de la cantina para alimentar a sus hijos como una ayuda sustancial. Si se llega a suspender el comedor, aunque sea temporal, cientos de miles de alumnos se verán privados de las principales comidas del día como son el desayuno y el almuerzo. La ratio de alumnos en las clases es altísima en comparación con los centros privados o independientes, entonces mantener el metro de distancia entre los pupilos es una quimera.

“When the years have flown

And no more we’re known

In the haunts we loved so dear

In our dreams we’ll trace

Each remembered place

And the old School still revere.”

La liberación de las British State School ha supuesto el recorte de presupuestos ahí  donde las familias  y los equipos directivos de estos centros no son capaces de recaudar fondos suficientes, todo ello va ligado al poder adquisitivo una vez más.

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El número de profesores y auxiliares, un rol inexistente en Andalucía, no puede atender a las normas impuestas por el Gobierno clasista de Boris Johnson.

¿Qué hay que hacer entonces? ¿Colegio o no colegio?

Una pregunta que solo cada familia puede responderse a sí misma sopesando su situación socio-económica y la realidad de la escuela.

“With our friends of yore

We shall play once more

And sweet memories fondly cling

And come what will

We’ll be loyal still

And the same old song we’ll sing:”

La pandemia va a estar con nosotros un tiempo considerable. Los gobiernos como el británico y el andaluz están dedicando más fondos públicos al sector privado, lo cual significa un porcentaje muy inferior para el sector público. Están aprovechando la pandemia para externalizar servicios y achacar los recortes encubiertos a la situación en que vivimos. En su agenda lo que está claro es la segregación de una generación que ya de por sí tiene dificultades para sobrevivir. El aumento de la pobreza es el principal objetivo de una sociedad neoliberal que solo busca la reducción de la participación y la independencia económica para una minoría que será la que dicte la nueva realidad.

Estamos comprobando cómo se han destruido muchos puestos de sanitarios y docentes, incluso en los momentos más peligrosos de la pandemia. En breve llegara el frio otoñal e invernal que dará alas a más contagios.

Sin ningún tipo de reparos, el Gobierno británico ha empezado a desmantelar Public Health England para dar a luz a otro ente cuya estrategia se basa en la pura contratación de empresas privadas en todos sus ámbitos, el nuevo National Institute for Health Protection, el cual gestionará el Covid-19 como lanzadera, pero irá menguando tanto al PHE como al NHS.

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En casa, en Andalucía, el presidente Moreno Bonilla va a dedicar los 2/3 de los fondos públicos al sector privado y uno de los principales cargos ha sido designado a un negacionista del Opus Dei.

Si uno compara la cantidad de ciudadanos que atienden los hospitales públicos y la infinidad de actuaciones que realizan con las asistencias de los hospitales o clínicas del sector privado, la diferencia es abrumadora.

¿Esta es la sociedad que queremos? ¿No te importa la salud de tu familia y su educación?

“For our School our best we’ll try!

For our School our best we’ll try!

Then, hurrah for the green and

white ever bright,

Hurrah for The British School!- School Song”

 Debemos respondernos reflexionando con serenidad y recordar que estos asuntos no se arreglan en la RRSS y en la barra del bar con pulseritas de la bandera monárquica.

La población de Andalucía  representa aproximadamente un 20% del Estado, así a ojímetro, si el Señor que está en el Golfo Pérsico hubiese pagado los impuestos, de ese porcentaje de los 65 millones de euros que regaló a la señora que está largando todo a los jueces británicos y suizos, porque luego van los suizos y van a llamarlo a declarar, ¿cuántas vidas podrían salvarse aún con ese dinero? ¿Y lo que tiene fuera, acaudalado por el rol que ha tenido durante cuatro décadas?

Nos toca reflexión y actuación.

Sobre el autor

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y tesón, y por ahora, en Londres, surfeando a contracorriente en la ola del Brexit.

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