Cortes de luz en el Polígono sur

No se asuste señor lector, que a pesar de que durante este atípico año pueda resultar creíble no es así, el burro que asoma por una ventana en Las Vegas no se ha trasladado a una institución política. No al menos literalmente.

Siempre que observo esa fotografía en la que un burro asoma por la ventana de Las Vegas, en el Polígono Sur de Sevilla, no puedo parar de hacerme una pregunta: ¿cuándo lo fichó algún partido político? Desconocemos su ideología, que puede ser cualquiera, al igual que su nombre; sin embargo, algo claro tengo: como los políticos de todos los partidos que han pasado por la ciudad de Sevilla, parece no ser consciente de la realidad. Sin faltar al burro, que probablemente él sí sea más consciente.

Ese burro, probablemente, solo fue una advertencia de lo que con los años iría sucediendo en el Polígono Sur. Como los burros, todo político que ansiaba el asiento del Ayuntamiento de Sevilla o de su Parlamento, rebuznaban promesas a esos vecinos de esta zona que después en esos asientos olvidarían, dígase por ejemplo esa comisaría de policía que en un principio iría destinada a la barriada Murillo y que ahora se encuentra en Bami.

Han sido muchas las luchas que estos humildes vecinos han tenido con diferentes instituciones para poder conseguir una comisaría dentro de la zona, con la seguridad que ello implica. Hecha la promesa, y conseguido el voto, el burro mira para otro lado; quizás su ventana daba esta vez para otra zona como Bami, y como buen burro que no conoce la zona se desorientó.

A medida que los años pasaban, el burro se veía cada vez menos. Lo que ningún ciudadano de pie podía imaginar es que cada vez se veía menos porque estaba preparándose para conseguir ese ansiado asiento dentro de alguna institución política. Señores, el burro se nos coló dentro de una institución política con lo que esto significa: ¡no se entera de nada!, o al menos eso parece.

Mientras el animal ha dejado de pasar el frío del invierno, su comida se mantiene en un buen frigorífico, y tiene todas las comodidades que una buena instalación eléctrica le brinda, se ha olvidado por completo de esos vecinos que vivían en el que también es barrio de Sevilla; tal es así que, mientras ellos sufren cortes eléctricos de largas horas, él disfruta de duchas calientes en mitad de una pandemia, su comida se conserva en buen estado, y se resguarda del calor. Todo esto como poco, porque el animal tiene la suerte de que ni él ni ningún familiar suyo depende por salud o vida de algún aparato eléctrico. Él podría utilizarlo gracias a sus instalaciones eléctricas; sus vecinos del Polígono sur no.

Estos vecinos, a los que entre rebuznos un día pidió su voto y ellos le dieron, cansados de una situación más que tercermundista e inhumana, acuden a él, además de a la entidad responsable del suministro eléctrico de la zona, para que les ofrezca una solución. El animal entre rebuznos con la entidad, que debe estar constituida por mulos porque parecen no entenderse, solo saben pasarse una pelota que para unos es un problema, y para otros simples quejas sin valor aparente.

Cuando la cosa no puede pintar peor, la respuesta a las posibles soluciones es que muchos vecinos de la zona no pagan la luz, y existen plantaciones de marihuana. Ante esta situación la pregunta que me hacía al principio da un giro de 360 grados y pasa a convertirse en: ¿quién mandó a poner a un burro y una mula de responsables?

Mientras el burro rebuzna y la mula rebuzna y relincha, esos vecinos que sí pagan religiosamente esos servicios que contratan y no reciben ni disfrutan siguen contactando con medios de comunicación, que sí se hacen eco de la situación, y con entidades e instituciones responsables que miran a otro lado. Quizás el burro se olvidó de esos vecinos que le sacaron de esa ventana que le dio a conocer para colocarlo en ese asiento tan cómodo y cálido desde el que, sin vergüenza ninguna, seguirá rebuznando promesas electorales que nunca cumplirá; porque el Polígono sur solo es de Sevilla en esos momentos.

Mercedes Cornejo

Mercedes Cornejo

Periodista. Titulada en Mediación Comunicativa y escritora.

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