Once años nos quedan para evitar una catástrofe ambiental por los niveles de CO2.

No llega ni a tres legislaturas de politicuchos blandengues y corruptos que postergan cualquier acción al nivel que sea, local, autonómico, estatal o europeo.

Mitigation

¿Y luego que?

Tomemos como referencia la vacunación del Covid-19. Después de dos años de pandemia y de un virus letal que ha esquilmado a muchos hogares, nos queda un panorama muy desolador. La mayoría de la población mundial no ha recibido ni una vacuna, es decir, el 51% de la población  porque su reparto es desigual y muy desestructurado. Europa con 69% e Iberoamérica con 67% son las regiones con mayor porcentaje de vacunados pero en el otro extremo tenemos a África con el 9%. Asia y Oceanía empatan con un 57% y Norteamérica con 62%. Hablamos de una dosis inhalada como mínimo.

More needs to be done

Entonces, si no tenemos un reparto igualitario de las dosis y se potencia el beneficio económico, nunca habrá una tranquilidad total sobre el virus, ya que en ciertos lugares puede mutar, lugares ricos en recursos naturales que aún siguen explotados por los países que más vacunas disponen.

Ejemplificamos: O vacunamos a la República del Congo u olvidamos del litio para cualquier teléfono móvil u otro aparato. Hablamos de más de 90 millones de personas.  Otro caso donde su explotación es popular es Bangladesh. O dejamos de comprar ropa de esas marcas o conseguimos vacunas para más de 120 millones de personas. En definitiva, la burbuja de un estado “sano” o protegido es una quimera en un planeta que lleva varios siglos interconectado por cada esquina. Y más aún, no quiere cambiar su gestión.

En conclusión, la situación de la pandemia está lejos de ser acotada a nivel mundial. La WHO/OMS es el organismo a nivel mundial, sin embargo no tiene las herramientas necesarias y el patrocinio de Bill Gates entre otros, no genera la confianza mínima, aparte de bulos fantasiosos.

No hay ni el mínimo interés de ciertos gobiernos en modificar sus acciones, ni aun estando en plena pandemia. Ahora que la pandemia ha disminuido, gobiernos como la Junta de Andalucía van a despedir a miles sanitarios, por citar nuestro caso más cercano.

No es un caso aislado, la privatización de los equivalentes a ambulatorios en Andalucía en el Reino Unido ha sido galopante. El popular GP(médico de cabecera) se ha convertido en un desconocido,  para tener una cita presencial debes hacer cuatro conjuros, diez solicitudes y morirte un par de veces con cuatro cámaras grabando y un notario presente.

Con este panorama vamos consumiendo el tiempo que queda para menguar los efectos negativos sobre  el planeta. Esta gran pecera en mitad del espacio, único lugar alcanzable a día de hoy, donde la especie humana puede sobrevivir. Hemos llegado a un nivel de estupidez del que ninguna especie es capaz,  y presumimos de ser la única especie con conciencia, con inteligencia y con alma.

Obviamente, no somos una especie inteligente, de lo contrario nunca hubiéramos llegado a este punto. Tampoco somos conscientes, sino demasiado inconscientes. Y el alma, si consideramos la diferencia de 21 gramos  del peso de un cuerpo humano con vida al de un cadáver, por esa regla de tres, mi tostadora tiene alma cuando la enciendo, mi ordenador, mi nevera… Y por tanto, una comadreja, un caracol, un delfín, un chimpancé tendrán alma también. Es un tema muy metafísico para dedicarle tiempo en una época de máximas urgencias físicas.

Nationally Determined Contributions

En Glasgow, Escocia, nación constituyente del Reino Unido, está teniendo lugar la Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas, patrocinada por las siguientes empresas: Unilever, Scottish Power(filial de Iberdrola), Microsoft, Hitachi, SKY…

Organizada por el gobierno conservador de Boris Johnson. Nuestro Prime Minister.

Sobre los patrocinadores cada uno puede considerar cómo afecta su negocio al cambio climático y el poder que ejercen en muchos países para saber si son causa o consecuencia para una solución o el problema.

En Andalucía, el presidente suelta una parrafada de buenismo conservador para decir que hay que moverse y luchar contra el cambio climático, y al mismo tiempo, legislar para bonificar y subvencionar a cada una de las empresas que más daño hacen al planeta y no tienen, ni por asomo, intención de modificar nada, para eso tienen agencias de marketing que laven la cara a su negocio y pagan  a políticos, reyes, jueces…

Justo cuando termina su discurso, nuestro burlesco Prime Minister se toma una avión privado, símbolo por antonomasia de la contaminación de CO2, para ir a cenar con unos amigos. ¡Toma ya! Le faltó brindar con chapapote, matar a pisotones a un koala y subirlo a Snapchat.Y menos mal que no siguió hablando del Imperio Romano. !¡Y no le da vergüenza!

Lo peor es que el sistema educativo británico no dista mucho de lo que dijo, cómo reinterpreta al Imperio Romano en las escuelas. Luego, me extrañó no verlo en Dallas.

En casa tampoco andamos muy bien. No contento con desmembrar la sanidad, después del incendio sufrido, no le ha temblado la mano al Presidente Moreno para recortar más en el INFOCA. Solo le ha faltado inaugurar un chalet en el monte recién arrasado.

En algún momento, se puede pensar que por lo menos los conservadores británicos reconocen el calentamiento global ya que en otros lugares, lo siguen negando, como por ejemplo la extrema derecha “terraplanista”  contra la que es es difícil luchar, principalmente cuando llevan décadas usurpando posiciones estructurales en empresas, estados y organizaciones internacionales para llegar a este punto, el cual quedó reflejado el otro día en Dallas, EEUU, en el lugar donde asesinaron al Presidente Kennedy y esperaban a su difunto hijo. Seguidores del amigo de Trump esperaban al difunto John John o John Jr para que reapareciera y anunciara su candidatura junto a Trump en el 2023.

En cualquier otro lugar se le tildaba de hilarante, pero si tenemos en cuenta que ese país es uno de los tres más contaminantes y quien presiona para que nada cambie, es alarmante.

Esos son síntomas de una sociedad enferma con un destino fatal. A este cóctel se le suma la carencia, por décadas, de una mínima estructura sanitaria social, por eso desconfían de una vacuna gratis, una pobreza creciente, un techo de cristal para quienes sean diferentes, aunque sean estadounidenses desde el primer día que se creó ese país.

Nos deja un “capitán de la nave en la mitad occidental” desorientado, desnortado e incapaz de asumir la realidad, conduciéndonos a un destino que va a causar muchas muertes. Biden no va cambiar la política exterior y por lo que parece tampoco la doméstica.

¿Qué podemos hacer entonces?

We are calling on all countries to update their NDCs so that they are in line with holding temperature rise to 1.5 degrees.

Desde la posición de un individuo tenemos por hacer. Son gestos menores y nuevos hábitos que con el boca a boca e intentando aglutinar a familiares y amigos pueden dar lugar  a una red de microcambios que en once años influya a nivel mundial.

En un mundo capitalista cualquier repercusión en las ganancias obligan a las empresas a reconducir su política. Los accionistas no dan lugar a la paciencia. Cambiando la forma de consumo, ya les obligamos a obedecernos.

Empecemos con la alimentación. Evita un 90% comprar productos que no sean cercanos, no los compres. Olvídate de los precocinados en todo lo que puedas, ganarás en salud. Carne y pescado, si no puedes vivir sin ellas, consume de muy buena calidad evitando las macrogranjas y piscifactorías. Vuelve al producto de la dehesa. Reduce todo consumo de bebidas que no vengan en material retornable.

En la vestimenta, intenta evitar marcas de ropa internacionales y sobre todo hechas en países de fuera de la Unión Europea, se ahorrará en CO2 y esos países empezaron a atender a sus trabajadores con más respeto en derechos sociales. Vuelve al sastre y zapatero, productos que duren y de calidad. A largo plazo son más baratos.

En el transporte, cambia de coche que consume por uno híbrido o eléctrico a medida de lo posible. Usa rutas alternativas tanto caminando o bicicletas e insta a tu ayuntamiento a la mejora del transporte público.

En el hogar, dentro de lo posible invierte en energías sostenibles y modifica tu hogar para que sea un lugar decente, habitable, barato a largo plazo y puedas vivir sin depender de un magnate secapantanos. Olvídate de gastar en otros aspectos. Céntrate en tener un hogar sostenible. Y sobre todo deja de aplaudir a quienes con su comportamiento todo empeora.

We need to act now

Muchos de estos magnates creen que irse a vivir a una isla en mitad del Mediterráneo, Caribe, Zeles…No les afectará el cambio climático como al resto, pero una enseñanza ha dejado el Covid19,  que al virus le importa un pepino cuantas acciones tengan para matarte.

Solo necesitamos tocarle desde el 5 al 10% de sus beneficios y entonces habrá cambios y de verdad. Recuerda, los cambios son factibles ayer, hoy y siempre.

Son miles de gestos que se pueden realizar y todos serán más fáciles ahora que  dentro de once años.

Y por último, los ayuntamiento o  presidencias municipales son fácilmente cambiables, son las primeras instituciones donde se puede marcar la diferencia. Es ahora, no hay más tiempo para demorarse.

Fran Pereira

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y...