Para los aficionados a la geografía son siempre sorprendentes las dimensiones de países como Canadá y Australia, pero a la vez lo es también su escasa población. Estos dos estados están muy orgullosos de su pasado británico civilizador, por lo que presumen del nacimiento, el desarrollo y el buen vivir de sus gentes.

Sin embargo, se les queda en el olvido su masacre y asimilación de la población local y la de los vencidos, descendientes de la antigua provincia francesa de Quebec.

Las escuelas orfanatos eran los lugares destinados para los hijos de las tribus arrasadas por la civilización británica.  Más de 150 mil infantes fueron obligados a ir a estas escuelas cristianas entre el siglo XIX y XX. En esos recintos, mal llamados escuelas y lugares de cama y comida caliente, se les obligaba a olvidar su cultura,  a adaptarse al estilo inglés, a servir a la corona y a morir, si había resistencia. Están apareciendo miles de tumbas de niños sin nombre ni registro, porque no eran consideradas personas hasta que su proceso de asimilación estaba concluido.

“How proud I am of Canada

The country of my birth

Described by other Nations

As the greatest place on Earth”

La conquista del continente americano fue terrible, seguramente parecida en lo cruel a la de los reinos ibéricos y francés en los territorios que ocuparon. Posteriormente sus sucesivos estados  apenas han tratado por igual a los pueblos nativos, mucha discriminación unas leyes de igualdad que han sido papel mojado. No obstante, me gustaría señalar un ligero matiz, no para enmascarar la conquista, sino para diferenciarlas.

 Después de una terrible conquista hubo un mestizaje, pero en Canadá y EEUU no, allí aparecieron las reservas indias, hasta en el papel se esquina a estas naciones.

El feminicidio de las indias nativas estadounidense es muy alto y los organismos federales las obvian. Productos como el tabaco y  el alcohol carecen de impuestos para que esos territorios estériles sean un Magaluf americano.

Son miles las tumbas de infantes encontradas a lo largo de Canadá, en escuelas que cerraron en 1997, no hace tanto. Ojalá las sociedades canadiense y estadounidense encuentren la convivencia social que le ha sido negada a estos pueblos nativos americanos. En los países de la órbita estadounidense se valora y exagera su civismo, que es tan falso y propagandístico como el que más.

“My country is diversified

With many sights to see

From the mountains of the Pacific

To the maritimes by the sea

In between are the prairies

Where the wheatfields grow so tall

While in Quebec is a culture

Not so different from us all”

Las malas noticias no llegan nunca solas. Con cierta frecuencia vienen seguidas de otras tantas cuyas sus repercusiones son dañinas para nuestro porvenir. Sin embargo, mal o bien son conceptos occidentales que casi nunca casan con la realidad.

Para los titulares de la Industria del Turismo la decisión de Boris Johnson de seguir requiriendo cuarentena a aquellos que viajen desde Andalucía se sentirá como una bofetada con la mano abierta, pero para quienes trabajan en el SAS puede ser un alivio el que un grupo masivo de gente que viene a todo, menos a tener cuidado, no pueda ser tan numeroso, lo mismo para nuestros mayores, porque el Covid19 no está controlado en ninguna parte aún. El contagio con la nueva variante india tiene su puerto base en el Reino Unido.

En  Andalucía y en otros destinos turísticos se ha idealizado el turismo masivo, craso error, porque solo está generando una sociedad pobre y servil hacia el borracho de turno que viene a tirarse del balcón o como mínimo a mearse en una fuente. Por otra parte no genera contratos indefinidos, casi todo son estacionales y mal pagados, aparte de la cantidad de contratos en negro, es decir, sin derechos laborales ni aportación fiascal para el Estado. Otra consecuencia es la uberización de otros sectores como la hostelería o el transporte público, que atienden a esta horda de turistas  poco interesados en conocer nuestra cultura, pero ansiosos por consumir  productos de ciertas calidad a un precio ridículo con respecto al precio  de su país.

La industria del turismo no es profesional en Andalucía, sus condiciones son propias de los amateurs entre  los profesionales de este sector. Y hablo de casa, pero ha sido un mal modelo importado de Magaluf en Baleares, Benidorm en Valencia.

“And then there is Ontario

Big and very strong

Whose strength and wealth

Help carry this great land along

In the North we have a presence

Of a people our hearts endear

For they manage to see the brighter side

Of a life most of us would fear”

Y a colación de ello, la mala noticia, los turistas británicos o residentes no podremos salir fuera sin tener que realizar una cuarentena al volver.  Obviamente, excepto para los 50 mil Andaluces y aquellos que tengan lazos familiares, el resto de los británicos dispondrán de las Baleares, Madeira y Malta para buscar algo de sol y cerveza barata.

La pregunta sería ¿cuántos balconing habrá por estos sitios? ¿Debería haber carteles aconsejando no realizar balconing? Quizás con un Barrio Sésamo en inglés en los vuelos que vayan a esos destinos sería más que suficiente.

Las autoridades andaluzas están perdiendo una oportunidad de oro al no plantear otro tipo de industria del turismo. Ahora es tiempo de la profesionalización, de obligar a tener contratos, a cumplir los suaves acuerdos laborales, al menos, para afrontar una nueva realidad en el mundo, donde desplazarse ha dejado de ser fácil.

En tres semanas sabremos si ha merecido la pena retirar varios millones de euros para adecuar el estadio de La Cartuja para la celebración de cuatro partidos de la Eurocopa. No he escuchado cómo van a repercutir en la hacienda andaluza los 200 millones de euros que se van a generar, y si posteriormente se devolverá esa partida para las guarderías. Si las empresas que van a recaudar la gran mayoría de esos 200 millones de euros tributan fuera, me pregunto: ¿habrá merecido la pena?

Eso sí, nuestro despeinado Prime Minister le ha prometido a la UEFA que las semifinales y final de la Eurocopa en Wembley dispondrá de 60.000 espectadores in situ en cada uno de los tres partidos restantes. Y me sigo preguntando: ¿habrá merecido la pena?

Tras dos años de pandemia las decisiones de cómo suspender y aupar ciertos negocios no han sido racionales ni pensando en el bien común, todo lo contrario, han sido partidarias y muchas veces han causado repuntes del dichoso virus.

“There’s and Island in the Atlantic

A place called Newfoundland

That is home to a rugged people

And scenery oh so grand

And then there are the peoples

Who come from distant parts

Immigrants we may call them

But they’re Canadians in their hearts

Immigrants is a word that

Describes us to a ‘T’

And except for the aboriginals

Our Ancestors came by sea”

El dicho popular éramos pocos y parió la abuela parece que se reencarnó en nuestra querida Dido Harding, responsable de NHS England, digamos la responsable del SAS, Sistema Andaluz de Salud, después del Consejero.

Después de casi dos años de pandemia, con más de 170 mil trabajadores no británicos que han dado hasta lo último de ellos para atender a la ciudadanía, incluso cuando el mismo gobierno recorta en plena pandemia, esta señora ha aclarado: no os queremos y os vamos a sustituir por personal nacido aquí. Su intención es reemplazar al personal, principalmente europeo, por nacidos británicos. Da igual que quienes vivimos en este país, paguemos a hacienda o tramitemos el pasaporte británico, aún así, buscará la manera de sustituirnos.

El Gobierno británico tiene mayoría absoluta, ganó con un programa que en especial estaba dedicado a finalizar el proceso del Brexit y llevarlo a cabo. Ahora está colocando en los puestos más decisivos a personas muy ignorantes y racistas.

Otro dato, esta señora cuando dirigía NHS Improvement le regaló 37 mil millones de libras a su amigo Matt Hancock para instalar, rastrear y registrar la pandemia, la inutilidad de dicha acción está ahora siendo cuestionada en una comisión del Parlamento británico.¡Y parecía una burrada el hospital sin material de Madrid!

“Now some would like to criticize

For in their hearts they cannot see

The beauty of this country

And the fact that we are free

You don’t have to lose your culture

To live in this great land

Just leave your ethenic quarrels

In your own Birth land

You can still enjoy your language

And the customs of your life

For your customs enriches this country

And with that we have no fight”

Hay quienes les da igual socavar el NHS, ya bastante endeble, porque en su mente traen la privatización estadounidense en mente, aquella  en la que un parto cuesta 30 mil euros, una consulta en el ambulatorio 150 euros y los medicamentos sin subvención se triplican y si no puedes pagarlo, a la calle. La historia dará o quitará razones, pero está quedando The Little England de maravilla para que haga un club con Hungría y Polonia.

En otras palabras, hay que sacar el fascimos de las instituciones, antes que sea más tarde.

Y si el Presidente Moreno me lee, por casualidad, le diría que viese lo que están haciendo con Le Pen en Francia y que intente lo mismo en casa, señor Presidente.

“So be proud of Canada

The greatest place on earth

And treat it like you would

The country of your birth-Walter Lane

Fran Pereira

Natural de Sevilla; en la Rábita, el mar me bautizó; aprendí a caminar y hacer travesuras como cazallero; en Dos Hermanas la escuela me dio alas, la Hispalense un motor; luego en México, bravura y...

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