Una Residencia es el lugar a donde los hijos llevan a los mayores cuando ya no saben valerse solos.

A este lugar iremos todos a parar, como el río de Jorge Manrique,  cuando lleguemos a viejo, a no ser que te llames Juan carlos y seas the first y te hayas ido a Oriente.

En estos días se lleva mucho lo de escribirle a los abuelos. He aquí un modelo de carta que podéis utilizar.

Querida/o abuela/o residente:

Hoy te escribo desde mi instituto, ahora que es Navidad, aunque ésta es una Navidad distinta, un poco extraña.

Yo tengo a mi abuela en una residencia también, porque mis padres están trabajando y no pueden cuidarla. Éste año no vendrá a pasar Las Pascuas con nosotros por culpa de la pandemia. ¡Cuánto la voy a echar de menos!

Nuestro profesor de Salud nos ha contado que ésta es una buena medida para no contagiar a nuestros mayores. Lástima que este año no podamos «contagiarnos» de su cariño porque no vamos a poder abrazarlos…¿Cómo vamos a pasar entonces una verdadera navidad?

Mi abuelo, que era sabio, como todos los abuelos diría que » no hay mal que por bien no venga» y que así no tendrán los pobres que ir de una casa a otra. Si por un casual, mi abuela pudiera venir, tendría que hacerse una PCR en la residencia y otra antes de volver y, además deberá estar al menos cinco días seguidos con el mismo hijo o hija. Y yo creo que mis tíos se van a disgustar por ello.

Me dirijo a ti, ahora ya no se dice de usted, para darte ánimos en estos días tan difíciles para todos.
Yo sé que en la residencia os cuidan muy bien y miran mucho por ustedes y que si cogéis el virus enseguida os ingresan en el hospital hasta que os pongáis buenos.

Me han dicho que hace tiempo que no abrazáis a vuestros nietos y sólo los veis por videollamadas. Mi abuela ha aprendido con el móvil y todas las semanas me conecto con ella. La pobre se emociona cuando me ve en la pantalla y no se da cuenta de que yo le veo una lágrima resbalar por su mejilla. Espero que a ella también le escriba alguien, un desconocido que la anime, porque este año lo de la familia va a ser mejor que no.

Para despedirme, le contaré una leyenda que me contaba mi abuelo cuando era chica:

» Dicen que una vez iba un hombre con su padre a cuestas, en» cucu» o empeznacao, era la palabra que él usaba, y que se paró en una piedra a descansar. Y entonces el padre le dijo al hijo:

– Hijo, en ésta piedra descansé yo cuando fui a llevar a mi padre al Asilo.

-¿Ah,si? Pues tú no irás allí.

Y entonces el hombre cogió y se llevó a su padre a su casa”

¡Felices pascuas!

Un abrazo de Una nieta virtual

El Coronavirus ha dejado al descubierto el negocio de las Residencias de Mayores y nos ha puesto la cara colorada tanto a gobernantes  como a familiares. Y encima, es a ellos a quienes más les ha afectado la pandemia.

Los abuelos, sonriendo siempre, dicen estar bien y sentirse queridos pero se les escapa un ¡ay! cuando le preguntan si les gustaría pasar  estas fiestas con los suyos.

Mis padres no han estado en una residencia. Los hemos cuidado entre todos en su casa. No sé qué hubiéramos hecho si se nos hubieran presentado otras circunstancias, como no se tampoco cuáles van a ser las de mis hijos cuando tengan que cuidarme porque ya no me valga por mi misma…a lo mejor decido irme a una Residencia. Quién sabe.

Lucre Romero

Lucre Romero

Maestra, especialista de francés. Titulada por la Escuela Oficial de Idiomas, colabora en La Voz de Alcalá desde el año 2003 y en el periódico local 'La higuerita' de Isla Cristina desde el año 2010....

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *