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Probablemente quienes más tiempo dediquen a las redes sociales hayan visto a algún contacto, o a varios, compartir una carta al viento titulada: Quiero estar soltera pero contigo.

Hay quien dice que se trata de un texto viral, pero el otro día un amigo me corrigió este término al hilo de otra cuestión, matizando que lo viral siempre implica una polémica.

De hecho, mi crítica podría nacer de la ausencia de polémica de esta carta, o de la decepción social que supone (otra más), ver como el enlace es compartido, retuiteado y ensalzado sin que nadie se plantee porqué resulta novedoso algo tan obvio y en determinados pasajes, poco profundo, llegando a ser machista.

Isabelle Tessier, la autora de la carta, comienza con la frase del título que yo les comentaba al principio, soltera pero contigo. El concepto del post es algo quinceañero, esa carta al viento dirigida al amor que está por llegar, un poco en la línea del último éxito de Megan Trainor.

Pese a esto, aún la cosa tiene un pase. Al fin y al cabo, poca gente soltera quiere dejar su independencia, su espacio, a sus amigos, es casi de cajón. Pero si se lee la carta con un poquito de atención, se percibe un desequilibrio clarísimo. Tessier alude a que quiere en todo momento la libertad de su chico, lo dejará tranquilo, porque ella está dispuesta a no molestar.

Sólo en una línea, y de pasada, menciona que ella saldrá con sus amigas sin él. El resto, sumisión pura maquillada de tía moderna y guay, dispuesta a que sus debilidades femeninas de hembra dependiente no molesten a su hombre.

¿Es bueno reivindicar la libertad individual en la pareja? En mi opinión es lo más sano del mundo, además de lo deseable, pero hay maneras y maneras.

A mí, la de Isabelle Tessier no me convence, porque yo también quiero estar de cervezas con mi gente, y trabajar con tranquilidad o perderme con mis libros y mi música, y no sé si me sentiría bien sabiendo que tengo a alguien en su casa, esperando, languideciendo porque yo me digne a mandar un mensaje de: «Te echo de menos».Y pongo este ejemplo como una muestra de empatía porque a estas alturas creo que sobra decir que no me voy a hacer invisible; respetarse los espacios no implica la sumisión de nadie, aunque la canadiense no lo sepa.

Y veo que la carta se comparte sin cesar, mientras me pregunto si la gente se cuestiona todo lo que ese texto implica a la hora de hacer clic. El título es bueno, atrayente, tiene gancho y hasta cierto punto, ya he dicho que lo comparto, pero lo demás… es digno de tener en cuenta y de ser analizado antes de suscribirlo alegremente.

Los nuevos postulados que parecen feministas enmascaran un machismo que se me hace muy cuesta arriba en este siglo y este momento vital. A veces hasta pienso en mi abuela Carmen, que aunque nació en el año veinte, seguro que no habría tolerado pasar por ciertos aros machistas, que las supermodernas que cantan sus libertades a golpe de post, asumen sin complejos.

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Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora...