Hará algo más de un año asistí a varias conferencias sobre Salud, en una de esas actividades voluntariamente forzosas que se cuelan en la planificación docente de algunas asignaturas.

La conferencia que quiero recordar hoy, corrió a cargo del profesor de la Universidad de Málaga Francisco Martos y versaba sobre Economía de la Salud, por simplificar conceptos. El conferenciante tuvo gran mérito pues comenzando su intervención a las 16:00 horas consiguió que no me quedara dormida, mérito que no se le puede atribuir a la ponencia posterior, donde si recuerdo haber echado una breve cabezada en la penumbra del paraninfo… Retomando el tema, entre mil ejemplos y conceptos dinámicos, Francisco nos comentó una anécdota de la mili… cuanto está perdiendo el anecdotario nacional con la desaparición de la mili…

Contaba que realizó su servicio en la enfermería de un barco militar, donde no paraba de producirse un singular fenómeno… Cada vez que atracaban en algún puerto y los soldados gozaban de licencia, a los dos días la enfermería se desbordaba. La causa no era otra que una enfermedad venérea cuyo nombre lamento no recordar… Reunido el personal de la enfermería con los responsables militares, un alto mando (lamento no recordar graduación) les dijo: «Vamos a hacer una cosa; cuando lleguemos a puerto ustedes repartirán del botiquín dos condones a cada soldado, he dicho dos porque mis hombres son muy machos… Ustedes se los darán y si a los dos días alguno está enfermo, ustedes lo curarán y yo lo arrestaré quince días.»

Tras las risas Martos nos aclaró algo en lo que no habíamos reparado; aquel mando sabía más de prevención sanitaria que cualquier maldito ministro de este país, pues no solo era buena idea en términos de salud sino que a nivel económico era muchísimo más rentable el reparto de condones que el gasto médico de los tratamientos posteriores.

Alberto Ruíz Gallardón no tiene ni zorra idea de quién es Francisco Martos, y así nos luce el pelo. Lo peor es que un jurista ha inferido en el ámbito sanitario como un elefante en una cacharrería, haciéndonos retroceder más de veinte años de un plumazo, reafirmándose en la que a mi entender es la línea básica de la acción gubernativa del PP: Quien tenga dinero seguirá teniendo derecho a todo. Así estamos; quien tenga dinero tendrá sanidad, quien tenga dinero tendrá educación, quien tenga dinero podrá estudiar en el extranjero, quien tenga dinero se irá a abortar al extranjero, y así un largo etc.

Proteger al no nacido es el argumento oficial, proteger a esos niños cuando nazcan va ser algo de lo que ya Alberto no se preocupará… También podía haberse fijado en Holanda, país con una ley muy abierta en cuanto al aborto y que curiosamente tiene un bajo índice de esta intervención ¿A qué se debe esa curiosidad? A la fuerte campaña preventiva de embarazos no deseados que incorpora su ley y al sistema de protección desarrollado para las mujeres que deciden continuar con su embarazo.

Abortar debe ser una decisión muy dura, tanto, que dudo que ninguna mujer deba sufrir el añadido de soportar las opiniones de un retrógrado con capacidad legislativa, aunque claro, un retrógrado de esos que gracias a su dinero conservará sus «derechos» y los de su familia.

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Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora...