Me desperté sin saber la hora e hice lo primero que hago siempre que me despierto. De forma casi automática encendí la radio y escuché a Francino decir: “El cadáver  de Osama Bin Laden ya ha sido arrojado al mar”.

 

Me pareció tan surreal que pensé que seguía durmiendo y era uno de mis sueños kafkianos; resultó que no, a veces la vida es un gran sueño kafkiano por lo visto.

La verdad es que estoy muy lejos de alegrarme o incluso apenarme del hecho, que de entrada es todo tan raro… Ni montañas lejanas, ni desiertos en África… Estaba tranquilamente en una urbanización de lujo, esperando nadie sabe a qué.

Tendría que advertir que soy de esas personas que aún duda de la llegada del hombre a la Luna. No por un convencimiento férreo y antiamericano, más bien porque algunas de las pruebas y teorías que desmontan el alunizaje, puede que sin convencerme por completo, sí que me hacen dudar, y si hay duda…

Incluso diré que nunca he llegado a creer que Jesús Gil esté muerto, o al menos que su muerte oficial no coincide con su muerte real, que puede que fuera posterior.

Teorías del mundo del corazón a un lado, me pareció altamente sospechoso que cuando al fin se le iba a meter mano a Marbella de una vez con la famosa Operación Malaya, el señor Gil falleciera repentinamente. Más aún, me pareció sumamente extraño que un hombre tan… “exhibicionista” por decirlo de alguna manera, tuviera su ataúd cerrado, cuando su muerte natural no implicaba ningún deterioro físico que obligara a esta medida.

Volviendo al tema, Obama ha prometido vídeos, fotos, pruebas…  Creo que hasta él duda del trabajo de sus “Servicios de inteligencia”, palabra que entrecomillo porque de verdad que son dos conceptos que me parecen complicados de unir en esta historia, como si habláramos del helado caliente.

En plena Era Digital, en un mundo en que las redes sociales informan más rápidamente que cualquier medio de comunicación, sólo tenemos un puñado de infografías y la promesa de que ya veremos algún vídeo…

La fiesta en la Zona Cero parecía la celebración por haber ganado la Copa del Mundo.

Entiendo la conmoción psicológica del hecho, pero sinceramente, con algo de cabeza, lo que cabría ahora es esperar la respuesta de Al Qaeda; organización que si bien está debilitada, habrá recibido un revulsivo y casi un impulso con la muerte de Osama.

Pero lo dicho, todo es demasiado desconcertante para mí, y no sé si incluso cuando los EE.UU. muestren las pruebas que su presidente ha prometido, llegaré a creerme algo de esto.

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Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora...

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