sara iglesias 160316

Un estudio reciente revela que siete de cada diez empleados están descontentos con la gestión que su jefe hace del trabajo. Y no es necesario que esto nos lo confirme una encuesta. En cualquier conversación entre amigos, es habitual escuchar hablar sobre la incompetencia del jefe de alguno de ellos.

“En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”

‘Principio de Peter’

Siendo esto una realidad, nos obligamos a pensar que todos los cargos de responsabilidad están ocupados por personas ineptas y no preparadas para estos puestos.

Según el ‘Principio de Peter’, al cual se hace mención al inicio del artículo, todas las jerarquías tienden a ascender a los empleados mas eficientes, hasta que alcanzan ese puesto que les viene grande y son incapaces de gestionarlo.

Este principio lo popularizó el sociólogo canadiense Lawrence J. Peter en 1969 y, desde entonces, sigue en vigor. Lo que quiere decirnos con este enunciado es que, cuando una persona funciona, es productiva y rinde en el puesto que ostenta, se sobreentiende que sus capacidades están por encima de sus responsabilidades actuales. Para sacarle provecho a esas habilidades, se le asciende en la organización. Si su rendimiento sigue siendo bueno, se le da otro puesto más alto. Y así sucesivamente, hasta que al fin accede a un cargo que le viene grande y comienza a ser un incompetente.

De esta manera explica Lawrence Peter el hecho de que encontremos a responsables ineficaces. De esta observación extraemos una interesante conclusión: no hay personas incompetentes. Hay personas válidas ubicadas en puestos equivocados.

Todo esto que estamos tratando aquí da lugar a un fenómeno que genera lo que algunos estudiosos califican como “el jefe tóxico”. Son aquellos que, a partir de sentirse débiles porque el cargo les viene grande, hacen sufrir a los demás las consecuencias. Quieren cubrirse las espaldas y no resolver los problemas, generando así víctimas a su alrededor. El ambiente en el trabajo se resiente y, con él, la productividad.

Muchas empresas de éxito, como Microsoft, contratan a consultoras para encontrar los perfiles que realmente puedan hacer un buen papel en el cargo de líder, independientemente de la profesionalidad de sus empleados y del buen hacer en sus actividades. Por suerte, existen algunas estrategias que nos pueden ayudar a sobrellevar el tener que lidiar con un jefe ineficaz.

Lo básico. Cuando tenemos un superior incompetente, hay dos caminos: o lo asimilamos y seguimos avanzando, o nos estancamos en lamentaciones. La pregunta es si eso último, a largo plazo, nos será rentable o sólo nos agotará. Para que esto no nos afecte tanto, debemos interiorizar que: en la oficina, el jefe tiene poder, pero fuera de ella lo tienes tú. Esa persona no puede controlar nuestros pensamientos, emociones y deseos de proyección. Eso solo depende de nosotros.

Cuidar nuestros comentarios. Por muy tentador que resulte, siempre es recomendable que evitemos sumarnos a la ola de gente que habla detrás del jefe. Es mejor tratar de mantenerse en un punto neutro. Si en algún momento ese superior debe ‘salvar’ a alguien de su equipo, ¿a quién elegirá? Evidentemente al que supo reservarse y no al que lo acribilló a críticas.

Por suerte, los tiempos también cambian la cultura empresarial y una de las consecuencias es que puede reducir el efecto del ‘principio de Peter’. Este solo ocurre dentro de “una jerarquía” y, aunque las estructuras jerárquicas persisten, en los últimos años se han introducido estructuras más planas y flexibles en las que las tareas no se asignan a cargos, sino a personas. Si alguien no resuelve un encargo, se le asigna otro tipo de tareas donde sí sea solvente. Un sistema de trabajo centrado en las tareas a realizar y no en el escalafón.

Nuestro deber al enfrentarnos ante este tipo de jefe es no dejar que su toxicidad afecte a nuestra realidad laboral y, mucho menos, a nuestra vida fuera de la empresa.

Avatar

Sara Iglesias

Nacida en Aracena, Huelva, siempre ha estado muy vinculada a la ciudad de Sevilla y su idiosincrasia particular. Se instala en ella hace nueve años para formarse como educadora en lenguas extranjeras....

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *