Los largos periodos de exposición de la piel al sol pueden proporcionar un bronceado muy agradable a la vista, aunque una mancha en la piel puede resultar preocupante si no se trata con un especialista. Autoexaminarse la piel de forma periódica, especialmente en la época estival, puede ser crucial para detectar manchas potencialmente cancerígenas.

Un cáncer de piel detectado a tiempo es extirpable y curable, por lo que acudir a un especialista puede evitar problemas incurables en la piel. Existen tres tipos de cánceres de piel que se pueden detectar tras observar una mancha sospechosa en la epidermis.

Carcinoma basocelular

Se trata de una de las manchas más comunes que puede aparecer en la piel. Se presenta en forma de mancha rosácea, parecida a una cicatriz, aunque también puede provocar úlceras, protuberancias o nódulos. Este cáncer de piel afecta a las células basales, las células que producen nuevas células cuando las viejas mueren.

Imagen de un Carcinoma basocelular. SA

Suele crecer de forma muy lenta, durante meses o incluso años, y en ocasiones puede llegar a confundirse con psoriasis o un eczema.

Carcinoma de células escamosas

Este tipo de cáncer de piel es bastante menos común que el carcinoma basocelular. Se extiende más rápidamente y puede llegar a afectar al resto del cuerpo en forma de metástasis en los ganglios linfáticos. Puede llegar a provocar la muerte si no se trata.

Carcinoma de células escamosas. canderdepiel.org

Este cáncer de piel se suele dar en zonas expuestas al sol, por lo que una correcta protección ante los rayos UVA. Su aspecto es variado y puede manifestarse como un bulto, nódulo, úlcera o llaga de bordes elevados que forma costras y puede llegar a sangrar.

Melanoma maligno

Se trata del menos común pero del más letal de los cánceres de piel. Éste puede aparecer sobre un lunar que ya existía o en una nueva mancha pigmentada. Para su detección, se sigue la regla del ABCDE.

En primer lugar, asimetría, cuando la mitad del lunar o la mancha no es igual a la otra. Bordes irregulares, cuando son borrosos, desiguales o desdentados. El color es otro de los factores más importantes a tener en cuenta. Los más peligrosos son los rojizos, azulados o con tonos claros sobre manchas negras.

Melanoma maligno. SA

El diámetro es otro indicador de que una mancha en la piel es un melanoma maligno, cuando supera los 6 milímetros. Por último, la evolución que tenga, con respecto a cambios de color o de tamaño, será un indicativo clave para dilucidar si estamos ante este peligroso cáncer de piel.

¿Debemos tener cuidado únicamente en verano?

Desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) señalan que la época estival no es la única en la que estar pendientes si observamos una mancha en la piel.

«Existen determinados problemas, como el melasma, que no sólo deben ser tratados con fotoprotección en verano, porque pueden agravarse también con exposiciones solares en otra época del año», señala el Dr. Vicente Alonso, Userodermatólogo de Valencia y miembro de la AEDV.

Además la exposición prolongada al sol no sólo produce manchas sino también envejecimiento prematuro de la piel, que se llena de arrugas y irregularidades, y lo que es más grave, inducir al cáncer de piel.

«Este hecho ha aumentado un 102 % desde el año 2000» apunta el Doctor Alonso. La importancia radica en un diagnóstico a tiempo, así cualquier mancha nueva o cambio en un lunar debe ser consultado a un dermatólogo, al que deberíamos acudir con regularidad para control.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad