Test de coronavirus / Archivo SA
Test de coronavirus / Archivo SA

Mary McCarthy, así se llama la neozelandesa que ha descubierto una pieza de parchís en el tabique de su nariz tras hacerse una PCR y no poder soportar el intenso dolor. Tiene 45 años y llevaba con el dolor más de 30.

La mujer fue a hacerse una PCR, lo que agravó más los dolores que ya tenía, “mi nariz goteaba constantemente y tenía mucho dolor”. Tras esto, acudió a diferentes médicos generales que atribuyeron el dolor a una afección crónica de los senos nasales. Al no poder soportar el dolor, McCarthy fue a urgencias donde revelaron el origen de su dolencia.

“Afortunadamente, la enfermera y el médico creyeron que era más que dolor en los senos nasales. Me preguntaron si alguna vez me había metido algo en la nariz y entre risas recordé el desafortunado episodio del parchís”, revela McCarthy para el periódico Stuff.

Ya en urgencias, los médicos le hicieron un TAC, revelando la pieza de parchís contenida en la parte superior de su nariz. Los médicos trataron de sacarlo, pero estaba calcificado y le producía un inmenso dolor. El médico logró desprenderlo por la boca, pero hubo que dormirla, “cuando me desperté y vi la ficha, descubrí que ni siquiera había perdido su color. Había calcificación a su alrededor y probablemente por eso mi nariz se había torcido un poco “.

Mary McCarthy explica al periódico que recordaba haber estado jugando de pequeña con sus siete hermanos y hermanas cuando tenía 8 años. Fue ahí cuando decidió colocarse piezas del parchís en los dos lados de los agujeros de la nariz para exhalar con fuerza y lanzarlas. Fue entonces cuando una de las piezas se pudo quedar en el interior de su nariz.

“Una vez inhalé accidentalmente uno en lugar de soplarlo, y estaba un poco asustada para decírselo a mi madre, así que no lo hice. Recuerdo estar aterrorizada en ese momento”. McCarthy cuenta que debió de borrar ese episodio de su mente y hacer como si nada “Siempre tuve dificultades para respirar por la nariz a lo largo de los años, pero nunca lo pensé mucho”.

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