El cura Fernando Báez Santana / Gran Canaria TV

La Fiscalía de Las Palmas ha decidido a investigar al párroco de Tenerife Fernando Báez Santana por culpar a Beatriz Zimmerman, la madre de las niñas asesinadas en Tenerife, de su muerte. El sacerdote culpó a la madre de las niñas secuestradas por su padre de los hechos por «infidelidad». Ahora la Justicia canaria abre un proceso de investigación para determinar si las acusaciones del párroco vertidas en redes sociales son constitutivas de delitos. Esto se ha decidido por «la indignación social generada por tales manifestaciones y el común rechazo».

Fernando Báez Santana, párroco en Tenerife, calificó a Tomás Gimeno, el asesino, de víctima en sus redes sociales y en la radio local de Canarias. Tras esta afirmación procedía a culpar a Beatriz Zimmerman del asesinato de sus hijas: «recoge lo que sembró», llegó a declarar el cura. La acusa de los asesinatos de las niñas por romper el matrimonio porque «antes el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas».

El presidente del Cabildo se ha mostrado preocupado por estas declaraciones y el propio Cabildo está recabando información para poder presentar una denuncia en la Fiscalía contra el padre Báez. A pesar de que estas declaraciones del cura han sido borradas, judicialmente se va a proceder a solicitar su recuperación.

Orden internacional de búsqueda contra Tomás Gimeno

El auto judicial recién dictado por la jueza ha concluido en el marco de la instrucción del caso que Tomás Gimeno, el padre desaparecido en Tenerife con sus hijas Anna y Olivia desde el 27 de abril, las mató presuntamente en su finca de Igueste de Candelaria para causar a su expareja y madre de las niñas el mayor dolor imaginable.

Con el auto se ha dictado en lugar de la anterior por sustracción de menores una orden internacional por la presunta comisión de dos delitos agravados de homicidio y uno más contra la integridad moral, en violencia de género. Actualmente se han distribuido diferentes retratos robot de Tomas Gimeno para tratar de dar con su paradero en caso de seguir vivo.

Gimeno habría planificado todo con antelación, dejando a su perro a escondidas al cuidado de sus padres y llevando los cadáveres de sus hijas en bolsas de basura hasta el muelle, lanzándolas en una fosa marina y volviendo a puerto, para volver a salir después y finalmente desaparecer.

Deja un comentario