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La era

La quinta torre

Pongamos que hablo de Madrid, Sabina…

Dicen que Madrid fue una villa venida a más. 

Hoy es una ciudad abierta y  cosmopolita. 

Allá donde se cruzan los caminos

Cuando visitamos Madrid por primera vez, buscábamos la foto de las Cuatro Torres porque nos indicaba que estábamos cerca de nuestros hijos.

Cada vez que se presentaba la ocasión o que nosotros la buscábamos, volvíamos a la capital del Reino. Visitar a los niños era una buena excusa para conocer un trozo de Madrid. Nunca se termina de ver una ciudad y en cada visita se descubre algo nuevo. Tienes la sensación de que es la primera vez. Por eso me gusta tanto volver a esta ciudad tan castiza, que está en el centro del país. Es un cruce de culturas a donde van a fundirse-o realizarse-los sueños. 

Ahora hemos vuelto y la Torre nº 5 ya está casi terminada. Impone contemplarla, tan oscura en medio de la brillantez de las otras cuatro. 

Esta verticalidad te permite o mejor te obliga, a  levantar la cabeza y mirar al cielo-Los sanitarios tienen el cielo ganado-.  Debes buscarlo entre estos cipreses modernos que parecen llevarte, como en el cuento de “las habichuelas” hasta las mismas nubes. 

Hoy hemos vuelto a contemplar un trocito del cielo de Madrid, único y hermoso, porque desde la planta doce del hotel sólo se ven bloques enormes de pisos cual cipreses enhiestos, testigos de tantos avatares.

Donde el mar no se puede concebir 

Madrid sigue sin tener playa pero tiene olas de gente que salen y entran por las bocas del metro, mareas que transitan los barrios antiguos o deambulan por los nuevos.

Este Madrid de ahora dista mucho del Madrid de hace 4 años, y un siglo del Madrid del año pasado.

Antes, todo era llegar al hotel, soltar las maletas y salir a pasear sus calles.

Unas veces eran las grandes Avenidas, otras las Plazas, siempre un barrio. Muchas visitas a sus Museos y teatros. Siempre sus restaurantes y bares. Ahora vemos Madrid, por todas partes y en todos los canales.

Nos fascinaban las estaciones de trenes. Cuando descubrimos que el AVE nos acercaba casi tanto como después lo harían los guasas, subíamos a la capital cada dos por tres. ¡Quedaban tantas cosas que ver! 

Madrid sigue presumiendo de tener los productos más frescos y mejores del mundo. La mercancía llega por carretera desde toda España. Aquí encuentras de todo y al precio que buscas. Hay tal amplitud de ofertas que todo el mundo se siente en su casa, ¿o no?

Aunque no saben aún hacer las tostadas para el desayuno. Ni tienen tapas.

Pero algo ocurre hoy en Madrid… 

Los pájaros visitan al psiquiatra

Las estrellas se olvidan de salir 

A veces crees que la gente está muy sola dentro de esa multitud que la empuja y la lleva de un sitio a otro. La misma gente que se siente excluida por las últimas medidas de la Comunidad que ha realizado un confinamiento selectivo-segregado- al señalar a los barrios obreros, los que menos recursos tienen, como culpables de este nuevo rebrote del COVID19.

Hay un cierto abandono del Sur, un mal que se repite en todos la geografía. ¿Existe el Sur?

Los madrileños de Fuenlabrada, Getafe, Carabanchel o Vallecas se sienten abandonados. La línea 1 del metro, azul está muy masificada. Imposible guardar la distancia, sobre todo en horas puntas. Porque los trabajadores deberán seguir yendo a trabajar a los otros barrios menos pobres para cuidar de sus mayores, de sus casas o de su ocio, mientras que se les impide llevar a su hijos al parque o visitar a los suyos. Por más que el gobierno  de la comunidad diga que “no hay madrileños de primera o de segunda”

La muerte pasa en ambulancias blancas

O en amarillas del Samu.

Nadie ha dicho nada de contratar más médicos ni más rastreadores o de bajar la ratio en las escuelas.

Mientras escribo,  los contagios crecen y se hace más arriesgado estar por  la calle. Me entero de que empiezan a “blindar Madrid” por barrios o zonas. Madrid no quiere volver a estar confinada, el gobierno no quiere quebrar más la economía-Si hay que cerrar Madrid, se cierra- Nadie quiere contaminarse, pillar el bicho del Covid… La semana pasada empezaron a perimetrar la capital. A ver si estas medidas surten efecto y paran pronto estos desaciertos y palos de ciego…

Una desea volver a casa, salir de la ciudad lo antes posible, no quizás  le pille el cierre.

Y ahora regreso con la sensación de no haber completado el viaje porque ésta vez no he podido disfrutar de sus calles, de su aire, cuando el otoño acaba de empezar-

Donde el deseo viaja en ascensores

No ha sido  un viaje normal en un año normal en este año raro de 2020.  Enmascarados dentro de “la  nueva normalidad”, nos sorprendemos al mirarnos  en los espejos de los ascensores.

Madrid se nos hace cada vez más lejano, más incierto.  

La noche antes de dejar la ciudad no duermo y me acuerdo del poema de Dámaso Alonso,  Insomnio ( Hijos de la Ira)

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres 

De 3 millones, o de casi siete si tenemos en cuenta el área metropolitana.

según las últimas estadísticas

Estos cadáveres-personas-   que deambulan día y noche persiguiendo sueños,  miran el cielo de Madrid que le dejan ver esos grandes mastodontes de hormigón, más altos cada vez , como las torres.

Ahora la quinta torre de color oscuro pretende alcanzarlo, desafiando las leyes poéticas, enterrando sus sueños.

“De Madrid al cielo”, reza un dicho escrito debajo del puente peatonal que une el Parque de Roma con Moratalaz.

¡Como en la capital, en ningún sitio!

Bajo el paraguas de Madrid se realizan multitud de sueños, otros se desvanecen y se escurren como gotitas de realidad que se resbalan y te mojan la punta de los zapatos ¡Plaf! Te caíste al charco.

Merece la pena venir a Madrid, a probar, a encontrar un camino nuevo o a perderte entre la multitud, no se sabe.

-¿Cómo han encontrado ustedes Madrid en esta nueva visita? nos preguntó la recepcionista del hotel.

-Más tapada, le contesté. Y con el COVID empeznacao.

Pongamos, Sabina, que hablo de Madrid

Lucre Romero

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Sobre el autor

Lucre Romero

Lucre Romero

Maestra, especialista de francés. Titulada por la Escuela Oficial de Idiomas, colabora en La Voz de Alcalá desde el año 2003 y en el periódico local 'La higuerita' de Isla Cristina desde el año 2010. Desde 2014 coordina El Club de Lectura en Francés en la Biblioteca José Manuel Lara.

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