El Ministerio de Sanidad ha anunciado este martes el lanzamiento del teléfono 024, una línea gratuita y confidencial para prevenir el suicidio. El servicio estará disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. La medida llega casi un año después de que el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara un plan de 100 millones de euros destinados a la salud mental, un problema en auge tras la pandemia.

Tras las líneas telefónicas se encuentra un equipo «cualificado y multidisciplinar» de la Cruz Roja que trabaja bajo el lema «llama a la vida» para garantizar la atención a la conducta suicida. La medida se hace necesaria para rebajar lo que se ha convertido en la primera causa externa (no natural) de muerte en España: 3941 casos en el año 2020, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

«Si alguien necesita hablar del suicidio, tiene que poder hacerlo. Porque la persona que se quita la vida no quiere morir, sino dejar de sufrir. Es un problema social que le puede afectar a cualquiera, no existe un perfil de la persona suicida», ha asegurado Dolors López Aliaga, coordinadora y desarrolladora del Plan de Formación del Profesorado en prevención, detección e intervención del suicidio de la Comunidad Valenciana. Es por ello que ya está disponible el teléfono 024 de ayuda a la prevención del suicidio.

¿Cómo identificar y ayudar a un suicida?

Lo primero de todo es saber cuáles son los indicadores que una persona con conducta suicida presenta. Así, que la persona manifieste explícitamente o implícitamente su intención de quitarse la vida («No sirvo para nada», por ejemplo). Otros indicadores son el abandono de la imagen y del aseo personal, la disminución del sueño, la falta de apetito, dificultades de concentración y rendimiento en el trabajo, gasto desproporcionado de dinero… El cambio brusco en la personalidad o en el estado de ánimo, puede ser otro indicador de una conducta suicida. En este caso, la persona se está despidiendo o cerrando asuntos pendientes.

Para poder ayudar a una persona con conducta suicida:

  • Escucharlos sin interrumpirlos: no intentar frenar el acto suicida con comentarios o intentando minimizar el dolor del suicida. Simplemente estar presentes y escuchar.
  • Dos estrategias de ayuda: normalizar y validar la idea. La primera «consiste en trasladar a la persona que pensar en quitarse la vida no le convierte en un loco ni en un débil». Validar, por su parte, es «otorgar reconocimiento, importancia y sentido al sufrimiento de la persona en riesgo, aumentando la sensación de conexión y de seguridad con quien le escucha»
  • Sentir seguridad: crear un espacio donde la persona pueda hablar y desahogarse sin presiones y sin prisas.
  • Ser creídos en todo lo que cuentan: dar cuenta de que la idea del suicidio es más común de lo que se cree y no algo anecdótico ni propio de personas enfermas.
  • Ser respetadas en su forma de vivirlo: el sufrimiento es único y personal
  • Necesidad de crear impacto: la persona con conducta suicida necesita sentir que lo que dice crea un impacto en la persona que le escucha. No necesitan consejos, solo otro humano con el que compartir la experiencia, que se quede con el y le acompañe donde haga falta.

La Asociación ANAR, que ayuda a niños y adolescentes en riesgo, «trató en 2021 a 4542 menores de edad por ideación suicida, autolesiones o intento de suicidio». Los datos se extraen del Informe Anual Teléfono/Chat ANAR, basado en las llamadas telefónicas que realizaron en 2021 niños y adolescentes. Castilla y León y la Comunidad de Madrid respectivamente, son las dos autonomías que realizaron mayor número de peticiones.

ANAR

Mario González

Periodista. En Twitter: @mariooGr

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