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El Graderío de la Catedral

Y vivieron pero que muy felices

En los cuentos infantiles, los príncipes y princesas son personas nobles y leales, que algún día serán reyes, y comprometidos con sus súbditos, llegan a reinar y gobernar pueblos agradecidos de estar bajo semejante soberanía, que les protegerían de gigantes, dragones y guerras con los vecinos… Ahora vendría el momento propio del Ogro Shrek, en que arrancaría la página del cuento diciendo aquello de: Y voy yo… ¡y me lo trago!

Siempre a lo Dickens, pienso que vivimos el mejor y el peor de los tiempos, aunque últimamente parece que nos ha tocado más del segundo que del primero. Ha sido casi una paradoja del destino que el día en que muchos celebraban la proclamación de la II República, nos llegara la noticia en que algunos nos reafirmábamos en lo absurdo y costoso que es en estos días mantener a una Familia Real. Lo de real creo que es mejor ponerlo en minúscula, son reales, verídicos, una familia casi desestructurada con un yerno fantasmón en los negocios, una divorciada, un hijo casado con una chica también divorciada. Y el núcleo de todo está en ese clásico matrimonio español que no se divorcia pero que, a la sazón, lo mismo da.

La clave la ha dado un periodista, no sé si con o sin  intención, cuando ha dicho que la reina permanecía fuera de España con su familia -gran matiz, su familia-, en la que imagino que no se incluye a su marido…  De la polémica figura de esa amiga del rey alemana llamada Corinna mejor no vamos a hablar, que a ver si encima me voy a buscar un problema con esto. Imagino que ya están llegando a su fin esos días en que los monárquicos defendían que la Familia Real era una especie de modelo o ejemplo para el pueblo; puestos a buscar ejemplos, al menos podríamos encontrar alguno menos hipócrita.

Total, que no habían acabado los chistes sobre el autodisparo de Froilán, Pipe para los amigos, y va el abuelo, pega un tropezón con un escalón de la selva -que ya es mala suerte, oiga-, y como a cualquier abuelete de su edad, se le fastidia la cadera. España es como la buena esposa, y no hablo directamente de The good wife que afortunadamente ha vuelto a FOX, sino que España está con su monarca en lo bueno y en lo malo, paga los viajecitos, paga los hospitales…

Yo de verdad es que no me explico por qué esta afición borbónica a las armas, cuando la historia de esta dinastía en nuestro país está plagada de desgraciados accidentes con ellas. Será verdad que las carga el diablo, porque, sinceramente, si en un accidente yo hubiera matado a mi hermano de un disparo, no creo que me quedaran ganas de seguir con el hobbie, pudiendo jugar al ajedrez o algo así. Para aumentar el esperpento, el monarca preside honoríficamente una asociación de protección animal. Ya les vale a unos y otros.

Me tomo todo esto a coña porque, si me lo tomo en serio, de verdad que es para cabrearse a base de bien. Como regalo, les ofrezco un artículo realmente bueno a este respecto, y además está escrito por un periodista de verdad, no como yo, y además no es un hombre precisamente rojeras, no como yo…

http://www.elconfidencial.com/opinion/notebook/2012/04/15/historia-de-como-la-corona-ha-entrado-en-barrena-9048/

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Sobre el autor

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Mercedes Serrato

Técnica Superior en Integración Social, Graduada en Trabajo Social, Especialista Universitaria en Mediación, Máster Oficial en Género e Igualdad. Actualmente Doctoranda en CC. Sociales; investigadora irremediable, considera la escritura como una gimnasia obligatoria a la vez que placentera.

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