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El Sevilla, que afrontaba el choque ante el Deportivo como una auténtica final, se impuso con manifiesta superioridad y recuperó por momentos el juego animoso y vertical que le ha caracterizado en los mejores momentos de la temporada.

Después de cinco jornadas sin ganar el Sevilla FC recibía al Deportivo con la obligatoriedad de sumar tres puntos para zanjar la crisis deportiva que arrastra desde el pasado mes de marzo. Nunca es fácil jugar bajo esa presión, pero al equipo de Jorge Sampaoli no le pudieron las circunstancias y se impuso con solvencia, aunque no sin sufrir, pues no respiró hasta que ya en el tramo final Ben Yedder hizo el 4-2 definitivo, después de que los nervionenses hubieran desperdiciado clamorosas oportunidades para sentenciar.

Se esperaba un paso adelante, y además firme, del Sevilla para dejar atrás malas sensaciones y peores resultados, y el equipo sacó la delicada prueba con nota. Sampaoli puso en liza un once con muchos cambios con respecto a las últimas citas. Franco Vázquez y Jovetic regresaban a la titularidad, acompañados por Sarabia y Correa en la zona ofensiva.

Salieron decididos los hispalenses y en el minuto uno ya ganaban gracias a un gol de Jovetic, que hacía buena una veloz internada por la izquierda que acabó en asistencia de Steven Nzonzi. La pronta alegría, sin embargo, duró poco, porque Kakuta hacía las tablas en el minuto 3. Ponía de nuevo la réplica el Sevilla, otra vez percutiendo por la izquierda, marcando en esta ocasión Sarabia, tras aprovechar un rechace de Lux. El partido de cara una vez más, pero de nuevo Kakuta, en esta ocasión con una sensacional ejecución de falta, empataba el partido.

Nuevo jarro de agua fría y los nervios salen a relucir, pero el Sevilla, con Franco Vázquez preciso y sus hombres de arriba tremendamente enchufados, llegaba con facilidad y todo hacía indicar que el tanto local era cuestión de poco tiempo. Acabó llegando al filo de la media hora, gracias a un cabezazo de Correa a saque de falta de un Pablo Sarabia inmenso, que a todo lo que tocaba le insuflaba sentido. El Deportivo, ahora sí, cedió terreno y en el último cuarto hora de la primera mitad el Sevilla buscó y mereció el cuarto, estrellándose Franco Vázquez con el poste y fallando Jovetic a puerta vacía.

El vibrante ritmo del primer tiempo decayó en la reanudación. El Deportivo no se proyectaba en ataque y el desarrollo del partido se sometía a la voluntad del Sevilla, que pese a ello no terminaba de sentenciar. La falta de pegada local propició que de nuevo emergieran unas dudas que el Deportivo no tardó en oler. Sin hacer nada del otro mundo los gallegos comenzaron a meter el miedo en el cuerpo a los de Sampaoli.

El técnico movió ficha cuando el equipo daba la sensación de perder enteros. Iborra y Ben Yedder saltaron al campo y ambos tuvieron ocasiones clarísimas, pero Lux lucía soberbio y alargaba la tensión de un choque que no debería haber llegado tan vivo al final. El Deportivo incluso tuvo sus opciones, pero finalmente Ben Yedder, con un auténtico golazo, hizo el cuarto y el Sánchez-Pizjuán respiró felizmente.

El tanto del francés fue el punto y final de un partido en el que el Sevilla además de los tres puntos, que es lo que realmente importaba, sumó sensaciones y confianza. El equipo generó situaciones de gol como hacía tiempo que no hacía, recuperó velocidad y verticalidad, lució mayor viveza y por momentos exhibió el vértigo que le hizo estar arriba y competir de igual a igual con Madrid y Barcelona. Eso es lo que  queda más allá del triunfo, porque se recuperó el aire, pero sobre todo volvió la chispa y el convencimiento en un equipo que tiene el suficiente poderío para lograr el objetivo.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad