Bacca Madrid

El Sevilla se permite otro derroche de felicidad ante los suyos venciendo a un Real Madrid al que Beto no permitió ganar y el virtuosismo de Rakitic junto a la pegada de Bacca ajusticiaron en otra noche inolvidable.

Unai Emery y su equipo han hecho muchas cosas bien durante la temporada, pero también las hicieron mal y paradójicamente durante gran parte de la temporada el equipo sufrió reveses cuando mejor lo hacía. Mientras, eran partidos ramplones los que le llevaban con mayor facilidad a la victoria, pero la bendita paciencia de Emery ha conducido al equipo al mejor tramo de la temporada, en el que nada puede hacerlo tambalear pues tiene armas para vencer ante cualquier circunstancia, forjado a base de palos, justos e injustos.

El conjunto sevillista saltó a un flamante Sánchez Pizjuán, finalmente vestido para las mejores galas, consciente de la inferioridad respecto al Real Madrid y de que eso no sería excusa para vencerle, precisamente porque la varita mágica estaba en su poder. También porque Beto, guardameta criticadísimo, en muchas ocasiones justamente, mantuvo al Sevilla en el partido durante los peores momentos, durante un inicio de partido en el que apenas olió la pelota. El Real Madrid no era cualquier cosa y la clarividencia de Modric, la calidad de Benzema y las subidas de Marcelo le creaban peligro por todos los costados y para colmo, tuvo mala suerte en una falta de Cristiano Ronaldo que Bacca, casi autor de los tres goles del duelo, desvió hacia el interior de la portería.

Pero el Sevilla no se descompuso, y sacó ese arranque de orgullo repleto de rabia para igualar la contienda en un santiamén gracias a otro jugador excelso, Carlos Bacca (obra de Monchi) que recogió un magnífico pase de Reyes, con el Madrid a contrapié, para enviar el balón a la red. Tras el gol, el impulso continuó y a punto estuvo Reyes de desnivelar la balanza tras una magnífica jugada con el propio Bacca.

No obstante, el Real Madrid fue inteligente, pues observó el arrebato del Sevilla y comprobó que la inercia podría traerle cosas muy negativas. Así las cosas, domó el partido con posesión, calidad y la paciencia de Modric y Benzema, auténticos malabaristas en los escasos espacios que permitía su rival, unos huecos que sin embargo, nunca supieron aprovechar. Ni Bale, ni Cristiano Ronaldo, ni Illarramendi supieron superar a un agrandado Beto, al que el fútbol le está devolviendo varias tardes de cuchillos.

La segunda parte fue gemela de la primera. Quizás se le pudo acusar al Sevilla las escasas ocasiones en las que sacaba la cabeza. La pelota siempre fue visitante, pero el conjunto merengue se hizo más previsible con el paso de los minutos como si los pupilos de Ancelotti estuvieran dando tiempo a sus rivales para pensar en la jugada maestra del partido, la que sólo los elegidos pueden firmar.

Y el elegido se llama Rakitic, nació en Basilea, aunque es croata y de Sevilla, donde se ha convertido en uno de los mejores centrocampistas del planeta y donde es capaz de montar en solitario un contragolpe haciendo un sombrero de espuela a un mareado Pepe, y aunque no parezca lo más difícil, hizo algo más trascendente todavía. Tener la mesura, la pausa necesaria en un encuentro de mil pulsaciones para esperar la carrera de Bacca, que partía desde atrás, y cederle el balón para que el colombiano hiciera estallar de júbilo a la parroquia nervionense.

A partir de ahí, Nervión hizo el resto. El partido se quedaba en casa y el Madrid se llenó de ansiedad, pues sólo inquietó con tímidos disparos desde larga distancia, mientras su rival se agrandaba en cada cruce y en cada balón dividido.

El Sevilla ganó al Real Madrid haciendo gala de una pegada temible, ésa que precisamente sólo se presupone a rivales como el que tenía enfrente. Planteó el partido perfecto, y sin que el encuentro fuera perfecto, pues más que posiblemente Emery soñó con más llegadas a la meta de Diego López, venció, pues este equipo sólo sabe ganar y no importa el rival, ni la introducción, ni el desarrollo. Sólo interesa el desenlace, el que termina con victoria, la sexta consecutiva del Sevilla, por primera vez en una historia que este equipo, a seis ya puntos de la Champions League, quiere volver a reescribir.

Ficha técnica

Sevilla F.C.: Beto, Coke, Pareja, Fazio, Alberto Moreno, Iborra, M’Bia, Reyes (Fernando Navarro 75′), Rakitic, Marin (Vitolo 71′) y Bacca (Gameiro 82′).

Real Madrid: Diego López, Carvajal, Pepe, Varane, Marcelo, Xabi Alonso, Illarra (Isco 66′), Modric (Morata 90′), Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema.

Árbitro: González González, castellano-leonés. Amonestó a los locales Iborra, Marin y Fernando Navarro; y a los visitantes Bale, Varane y Xabi Alonso.

Goles: 0-1 (14′) Cristiano Ronaldo; 1-1 (19′) Bacca; 2-1 Bacca (72′).

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