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El equipo ofreció lo mejor y lo peor en un partido que debió haber quedado visto para sentencia en el descanso. En la reanudación el equipo se diluyó por completo y cedió el empate. El punto sirve para estar en dieciseisavos y con un punto sería campeón de grupo.

El Sevilla se complicó el solo la vida en un partido que tuvo que haber cerrado en una primera parte redonda, en la que sólo le faltó apuntillar a un rival que se le rebeló en la segunda. El punto logrado sirve para asegurar la clasificación a dieciseisavos, pero ni siquiera eso anestesia el mal sabor de boca deja una noche que ilustra de maravilla una de las moralejas básicas del fútbol: quien se confía lo paga. Eso es lo que le pasó al Sevilla, que pasó de un arranque excelente a achicarse en la segunda parte y ceder terreno al Estoril hasta que el empate se hizo inevitable.

Sólo había que ver el once titular que Emery ponía en escena para darse cuenta que el técnico vasco no quería sorpresas y buscaba certificar el pase como primeros de grupo a dieciseisavos por la vía rápida. El Sevilla jugó para eso en una primera parte magnífica, liderado por un José Antonio Reyes en estado de gracia. Al utrerano se le ha exigido durante toda la semana continuidad en su fútbol y esta noche cumplió con creces, aunque la pena es que, como el resto de sus compañeros, se fue apagando con el paso de los minutos.

No obstante, en el primer acto se enfundó el traje de luces, agarró la muleta, bien cogido el estaquillador, y dio un verdadero recital. Lo mejor se produjo en el minuto 6. Reyes recupera en campo propio, se inventa un caño, recorta a pierna cambiada y levanta la cabeza, para meter un asombroso pase largo a Gameiro, que el francés orienta en carrera y define pisando área con un derechazo cruzado ante el que nada puede hacer Wagner.

Fue el principio de una exhibición de ostentación por parte del utrerano, que jugando por la derecha, pero buscando siempre el centro, diseccionaba cada vez que tocaba el cuero las entretelas del Estoril. Agarraba el capote y bamboleaba ante un rival impotente frente a su magia. Todo el peligro pasaba por el utrerano. Primero, desde la línea de fondo, le puso un servicio de gol a Rakitic, después, desde la derecha centra y por poco Gameiro hace el segundo, después le pone un nuevo servicio interior a Perotti en la izquierda… Sin embargo, el segundo no llegaba y de tanto perdonar llegaría posteriormente el lamento.

En la segunda parte el Sevilla se vino abajo casi desde el principio, pese a que el equipo comenzó bien. Reyes parecía continuar con su concierto de fútbol de calidad, hasta que el Estoril enseñó los dientes. El desquicio luso era tal que en área propia, cuando el utrerano sacaba el balón, Sebá le derribaba con una fea entrada que le costaba la amarilla. Ni dos minutos pasaron hasta que Carlitos le cazara por detrás sin querer jugar el balón. Parecía que era la única forma de poder frenarle y lo cierto es que así se logró. El gradito más que puso el Estoril en intensidad y dureza se tradujo en una mayor posesión, que sin tener ocasiones claras sí que hacía recular a los nervionenses, que dejaban hacer demasiado a su rival.

Emery comenzó a mover fichas. Primero salió Iborra por Mbia, tocado, y luego Vitolo por Perotti, pero el control del choque seguía en manos lusas, que seguían creciendo con el avanzar del choque. No tenían ocasiones, pero estaban donde tenían que estar, en el campo nervionense, y dando pasos firmes hacia arriba. A diez minutos del final entró Jairo por Reyes, pero todo seguía igual.

El encuentro se ponía cada vez más tonto y Vitolo no lo mataba en una de las pocas contras que tuvieron los de Emery. Al Sevilla no le duraba el balón tres segundos y cada vez lo perdía más cerca de su área. El empate parecía algo cada vez más lógico y acabó llegando en el último minuto, cuando el Estoril se aprovechó de tanta concesión y por mediación de Fernandes puso las tablas. El tanto visitante fue un verdadero jarro de agua fría en una noche que acabó siendo gélida, pese a su apaciebl comienzo. El punto, no obstante, certifica el primero de los objetivos de la temporada, aunque la primera plaza habrá que pelearla en Alemania.

Ficha del encuentro

Estadio: Ramón Sánchez Pizjuan

Alineación local: Javi Varas, Coke, Cala, Fazio, Alberto Moreno, Mbia (Iborra, m. 60), Cristóforo, Reyes (Jairo, m. 81), Rakitic, Perotti (Vitolo, m. 66) y Gameiro.

Alineación visitante: Vagner, Mano, Rúben Fernandes, Tavares, Babanco, Gonçalo, Gonçalves (Pedro, minuto 62), Evandro (Balboa, minuto 75), Carlitos, Sebá (Lopes, minuto 82) y Leal.

Goles: 1-0, m. 7: Kevin Gameiro. 1-1, m. 89: Rubén Fernandes.

Arbitraje: Tasos Sidiropoulos, griego. Amarillas para Alberto Moreno, Sebá, Fazio e Iborra.

Crónica facilitada por el Sevilla FC.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad