Verdú-Granada

El Betis se ha quedado sin finales que valgan para la permanencia tras caer en Granada y demostrar su incapacidad para remontar una situación tan merecida como desgraciada.

El conjunto verdiblanco revivirá la próxima semana otra de esas finales baldías sobre las que se habla mucho en la previa pero se juega poco sobre el césped. La matinal de este domingo ante el Granada ha sido una réplica de esa retahíla de duelos clave que sólo han servido para fomentar una retórica dramática que sólo ha conducido a destapar el sainete estructural que sufre la entidad.

Los cinco defensas que volvió a emplear Calderon no ocultaron el desastre de sus componentes, sólo sofocado por la indolencia o exceso de confianza de sus rivales como sucedió ante el Español. Sin embargo, para el Granada la victoria era imperativa, lo que lo convertía en un equipo dispuesto a competir cada centésima del partido como si fuera el último y para eso el Betis no está.

Puede que sufriera menos con el nuevo sistema, pero las ocasiones iban llegando porque el centro del campo era inexistente, sobre todo cuando en la zona ancha hay futbolistas como Verdú, a día de hoy incapaz de competir en cualquier categoría profesional. Así las cosas, los granadinistas dominaban el partido guiados por un colosal Brahimi, al que le sólo le falta el acierto y la verticalidad necesaria para convertirse en top.

Sólo faltaba que la defensa materializara el error decisivo de cada partido. Fue el turno para Juanfran, quien tras un defectuoso balance global del fuera de juego en un envío desde la defensa del Granada, permitió a Piti controlar en el área y disparar a gol ante la impotencia de un Adán, que pese a no ser trascendental, puede considerarse de los mejores del equipo por la seguridad que ofreció.

El panorama era el mismo de todas las semanas. Por detrás del marcador, un equipo sin autoestima trataba de rebelarse contra su propio destino, pero a diferencia de otros partidos, el equipo compitió. A ésto contribuían las inseguridades del rival no disipadas por el acierto inicial ante el peor equipo de la categoría. El Betis agarró la pelota y sin demasiada fe trató de acercarse a la portería de un dubitativo Roberto. La tuvo Jorge Molina a balón parado pero sus compañeros no daban la sensación de peligro que dan los equipos moribundos.

Por eso Calderón arriesgó. Dio entrada a Salva Sevilla en lugar de Lolo Reyes y Juan Carlos dejó su hueco a Leo Baptistao, dejando a Jordi Figueras como lateral izquierdo, lo que a su vez pudo setenciar el partido pues el emparejamiento con Brahimi era de los más desiguales que se han visto en los últimos tiempos. Más tarde salió Verdú (demasiado está durando en las convocatorias) y entró Nosa. Los cambios rompieron el partido que pudo decantarse para uno y otro equipo. Leo Baptistao tuvo la oportunidad más clara para el Betis pero su disparo fue rechazado ‘in extremis’ por Roberto. De todas formas la entrada del brasileño sólo sirvió para desequilibrar en una acción, puesto que en el resto se vio demasiado lejos de la zona donde se hace daño. Eran minutos en los que se palpaba la posibilidad real del empate, pese a las contras locales.

Luego llegó la rigurosa expulsión de Dani Benítez y el Granada empezó a controlar y dormir el partido. Con disparos tímidos y pelotazos al área murió el Betis en el Nuevo Los Carménes, tal como sucede con sus opciones de permanencia. Para colmo, el descuento trajo la expulsión por doble amonestación, un nuevo problema para el próximo duelo de un equipo que no se sostiene. La última bala se escapó y confiar en la salvación es demasiado aventurada. Sólo queda esperar que el tiempo pase para que el desastre se consume como lo hace el enfermo que elige no recibir tratamiento.

Ficha técnica

Granada C.F.: Roberto, Nyom, Ilori, Murillo, Brayan Angulo; Fatau, Fran Rico, Recio; Piti (Dani Benítez 60′), Brahimi (Foulquier 85′) y El-Arabi (Riki 82′).

Real Betis: Juanfran, Amaya, N’Diaye, Jordi Figueras, Juan Carlos (Leo Baptistao 65′); Lolo Reyes (Salva Sevilla 65′), Nono, Verdú (Nosa 68′); Jorge Molina y Rubén Castro.

Árbitro: Jose Antonio Teixeira Vitienes, cántabro. Expulsó con roja directa al nazarí Dani Benítez (79’) y al bético Amaya (93’) por doble amarilla. Amonestó a los locales Nyom, Piti, Roberto y Riki; y a los béticos Nono, Amaya, Leo Baptistao y N’Diaye.

Gol: 1-0 (31′) Piti.

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