machete-movie-trailer1

Hay veces que no hay que cuestionarse porqué grandes actores actúan en películas que no pertenecen a su nivel artístico. Es el caso de De Niro. Del resto del reparto me lo espero todo. Machete, queda claro, que es una cinta hecha para los incondicionales del cine de Rodríguez.

Antonio Sánchez-Marrón. Ya sabíamos de antemano que Robert Rodríguez no era precisamente un director excelente. Ya sabíamos que Rodríguez era el «gemelo malo» del binomio formado por él y por Tarantino. Ya sabíamos que su fuerte no es hacer buenas películas a excepción de la excelente Abierto Hasta el Amanecer. Incluso ya sabíamos que él se dedica a hacer películas o bien para sus hijos o bien para su legión de fans.

Pero lo que no me podía imaginar era ver a este hombre creando el que posiblemente sea el peor estreno del año e insalvable firme candidato a los próximos premios Razzie, los «anti-Oscar». Lo contrario sería una auténtica vergüenza para los aficionados al cine.

No es que me haya sentido mal viendo Machete. Me he reído mucho contemplando como Robert De Niro descendía a las más profundas cloacas y se vendía por un puñado de dólares, valga la cinéfila referencia. Para que luego algunos hablen de Tom Hanks y su decente participación en la adaptación de la saga de Dan Brown, iniciada por El Código Da Vinci.

Machete no es tan siquiera un entretenimiento. No es nada. Empieza la película con un atropello de ideas en el que entre unos estúpidos pistoleros, una chica desnuda y nuestro «gran» Danny Trejo nos hacen quebrarnos la cabeza para descifrar quien narices es Machete y que demonios pinta en la película. En ese momento, intento estar lo más concentrado posible, y aparece en escena un Steven Seagal reconocible aunque con el espíritu que le dio la fama un tanto perdido y termino de perderme. Todo esto desemboca en un sinfín de secuencias, a cada cual más insoportable para terminar con un final a lo Braveheart mientras vemos un desfile de coches «tuneados» no sin antes haber visto referencias calcadas a otras películas como Matrix.

Me fastidiaron los diálogos (he visto la película en versión original), primero en inglés y para los insultos, un español mezclado con acento mexicano que le dotan a las palabras malsonantes, como «puñetero», de un aire altanero fronterizo y más cuando pronunciaba el mismo Seagal estas lindeces.

A medida que va pasando la película, esperas que Jessica Alba o Michelle Rodriguez le den el aire explosivo erótico-festivo a la película. La respuesta es sí. Pero con un no matizador. Sabemos que ni una ni otra son excelentes actrices y que su mayor baluarte es su sexualidad en pantalla. Rodríguez llega a conseguirlo pero Jessica Alba deja mucho que desear.

Hay diálogos patéticos, interpretaciones horrorosas que merecen un estudio aparte, un exceso de sangre y violencia que para nada justifica las acciones de Machete y que están ahí para atraer a ese público sediento de litros y litros de tomate frito en pantalla así como de violencia gratuita.

Si usted quiere ir al cine a ver Machete, vivimos en un país libre. Pero sepa que va a invertir un precio razonable en una película olvidable, quizás demasiado olvidable. Si acude a las salas con ganas de ver a Robert De Niro, quédese en casa y vea El Padrino II, Toro Salvaje o La Misión e incluso Los Padres de Ella. Ni Jessica Alba, Michelle Rodríguez, Jeff Fahey (el barbudo piloto de Perdidos), Steven Seagal ni los despropósitos llamados Don Johnson y Lindsay Lohan consiguen salvar una película condenada al ostracismo dentro de un par de meses.

Machete pretende crear un chiste acerca del problema de la inmigración y el muro trenzado en la frontera entre México y Estados Unidos. Pero lo único que consigue es hacernos sentir vergüenza ajena ante un trabajo de un director conocido por El Mariachi, Four Rooms, The Faculty, Spy Kids, El Mexicano o Planet Terror. Los únicos trabajos que yo, como aficionado salvo, son Abierto Hasta el Amanecer y Sin City, dos películas en las que hemos tenido la suerte de que haya metido la mano Quentin Tarantino o el dibujante Frank Miller.

No es que tenga nada en contra de Rodríguez, que sí lo tengo, pero es que estos engaños de marketing me sientan muy mal. Voy a tener que empezar a creerme que las películas anunciadas y publicitadas hasta la saciedad son sinónimo de «porquería» y «despropósito».

Machete no es una excepción y no pienso apretar más las teclas de mi ordenador para hablar de «esta cosa».

Más en elcinequevivimospeligrosamente.blogspot.com

www.SevillaActualidad.com

Sevilla Actualidad

Sevilla Actualidad

Equipo de redacción de Sevilla Actualidad