luis márquez periodista

 

Periodista, viajero, creador de historias y de La Luisiana, así es Luis Márquez, actual reportero de 75 minutos, que ha recopilado sus diez mejores experiencias fuera de las fronteras de este país para engendrar Los años viajeros.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que los programas de viajes estaban en auge. Los protagonistas de las diversas historias, la mayoría propiciadas por el amor, eran la envidia de los espectadores de diez a doce y los reporteros encargados de componer estas historias despertaban la admiración de sus compañeros de gremio.

Consciente de su fortuna, el periodista Luis Márquez no quiso quedarse para sí sus propias vivencias mientras dio vida a ‘Andaluces por el Mundo’, pues su filosofía de vida es la de contar historias. De ahí surgió la idea de Los años viajeros un collage de diez reportajes que narran las circunstancias de los diez destinos que más impactaron a este reportero sevillano.

Sevilla Actualidad. Un libro muy personal en el que podemos ver más allá del backstage

Luis Márquez (L.M.): El libro son diez capítulos, en los que se cuentan diez destinos más interesantes de los 30 que hice para Andaluces por el Mundo. En ellos narro la historia de un periodista que comienza a trabajar en la televisión y está conociendo el mundo con 25 años, y a la vez cuento la historia de esos países desde los ojos de la gente autóctona. Si el programa era la historia de los andaluces, el libro es la historia de la gente de allí, aunque acompañado de algunas vivencias de andaluces que fueron importantes para conocer a fondo aquello. En definitiva son una decena de reportajes largos, en estilo novelado, un estilo americano en el que todo es real pero está contado como ficción. El objetivo es que te entretenga y que a la vez te enteres del conflicto de Corea del Norte, de Sudáfrica, la revolución de Egipto, etc. a través de la gente que conocí allí.

SA: ¿Cuál es el destino que más te marcó?

L.M.: Palestina es muy atractiva, es el conflicto por excelencia del que llevamos toda la vida escuchando y es tan complejo que es muy atractivo periodísticamente hablando, quitando que es una tragedia, pero eso es un debate aparte.

SA: Andaluces por el Mundo te dio la oportunidad de vivir estas experiencias, ¿cómo surge un proyecto así?

L.M.: El proyecto Andaluces por el Mundo iba en paralelo con Madrileños por el Mundo. Arrancó la primera temporada y buscaron sustituir a un chaval que se echó para atrás. Y buscando a un sustituto resulta que preguntaron a unos chavales que eran amigos míos y le hablaron de mí. Cuando surgió este hueco me llamaron y me cogieron tras unas pruebas, estuve durante cuatro años y había entrado sólo para dos programas. Era un programa muy goloso y había presión porque sabía mucha gente detrás que quería trabajar en él.

SA: ¿Por qué te decidiste a escribir este libro?

L.M.: Yo tenía un blog en el que ya iba escribiendo cosas, todo muy informal. Las leo ahora y me dan hasta vergüenza, seis años después (risas). Tomaba notas cuando viajaba pero no le había dado forma. El verano pasado me quedé en paro en 75 minutos y decidí retomar el libro. Incluso planteamos realizar un libro coral todos los reporteros que habíamos pasado por el programa pero no logramos ponernos de acuerdo y fue un desastre.

SA: Cuando hablas de otros países se puede llegar a caer en un rol “guía turística”

L.M.: Yo tenía una idea de hacer algo distinto, mis compañeros querían darle un rollo turístico y contactamos con una editorial que quería sacar algo como “Los 50 mejores destinos de nosequé”. Una guía de viajes, y yo ahí no quería participar. Quería un libro tipo reportajes de periodismo y arranqué el proyecto por mi cuenta. Lo hice el año pasado y contacté con la editorial en invierno. Estuvimos retocando y dándole forma hasta este verano.

SA: El programa Andaluces por el Mundo tampoco se basaba en el turismo

L.M.: Si fuera de turismo nadie lo conocería, el programa tenía éxito porque era contar historias de andaluces que están fuera y que cuentan su historia con mucho desparpajo. Se meten en situaciones inverosímiles que cuando tú ves el programa dices “no me creo que este tío sea de Utrera”. Ese es el éxito descubres historias increíbles, que eso es lo que me pasó a mí la primera temporada, es que yo no me había planteado que un tío de Utrera pueda estar viviendo con una tribu africana, es que suena a chiste. 

SA: Este tipo de programas se pusieron muy de moda, pero Andaluces… concretamente tuvo bastante éxito ¿qué os diferenciaba?

L.M.: Todo recae en cómo somos en Andalucía. Aragoneses por el Mundo lo hacía también mi productora, Medinamedia, pero claro el carácter de los aragoneses no es el mismo que el de los andaluces. Recuerdo que nos reíamos porque comparábamos los programas y las situaciones que se generaban en ambos montajes, y claro nos reíamos de ellos porque el nuestro era mucho más divertido. Por ejemplo, Jesús Vigorra en la presentación del libro me decía que lo que le maravillaba era cómo esa gente que no tiene nada que ver con la tele y con los medios de comunicación se construía tan bien su discurso de explicarte tan bien el país y sus vivencias. Algunos se lo estudiaban iban con la chuletas nerviosos, yo se los quitaba les decía que no quería que me explicaran la fecha de construcción de ningún monumento, después el programa tienen unos rótulos y se ponen. Yo quería que me contasen un par de anécdotas del sitio y su impresión por si había una historia curiosa detrás.

SA: Hubo voces críticas que denunciaban que sólo se mostraba la cara amable del país en cuestión…

L.M.: Ahí se nos colgó el San Benito de que sólo sacábamos lo bueno, sólo gente que está estupenda. Creo que la gente nos confundía con Españoles en el Mundo, ya que este programa sí optó por esa vía más positiva que sacar todo lo bueno. Nosotros no, hacíamos un programa, al menos yo, bastante social sacábamos a cooperantes, a gente de ONG, de Cruz Roja y destinos con problemas que al final mi libro es todo eso. Lo que yo me quedo del programa es con todo eso, sitios que tienen conflictos y problemas, en los que hemos conocido andaluces que están allí tanto religiosos como no religiosos que están ayudando. Algo que no se veía tanto en españoles por el mundo. Por otro lado, el que se va fuera es para estar mejor que aquí. Nadie se va fuera para estar peor que en su país. Se va para estar mejor y si está mal no lo cuenta en la televisión.

SA: ¿Nunca quisiste quedarte en uno de los destinos?

L.M.: Nunca he vivido fuera y me encantaría. Ahí estoy con el inglés liado. Me gustaría un país anglófono, pero bueno como ciudad, Berlín, me iba mañana a vivir. Me encantaría si no hablaran alemán. Por otro lado, EEUU es un sitio muy bueno de cara a enfocar tu carrera o Gran Bretaña.

SA: Preferiblemente Europa…

L.M.: Es que África es para vivir una experiencia pero para ser periodista es muy complicado, como no te vayas de corresponsal a algún sitio. Es difícil. Yo conozco a muchos corresponsales y además está muy mal pagado. Los medios ya no pagan buenas historias, se dirigen a las agencias que te ofrecen casi de forma gratuita la información.

SA: ¿El periodismo de calidad tiene los días contados?

L.M.: No sé si mi inquietud va ahora por ese camino, leo muchas buenas historias. Pero tengo la sensación de que hay un repunte de periodismo de calidad, sean revistas o por internet. Aunque es complicado que sobrevivan, pero al menos volvemos a contar historias porque la gente está ya harta de política y del día a día, en general estamos aburridos. La clave son los valientes que dicen “bueno pues para estar en mi casa sin cobrar cojo los pocos ahorros que tengo y busco historias”.

SA: Hablando de historias, ¿qué historia se te resistió más?

L.M.: Egipto. Coincidió que fui justo después de la revolución y fue una experiencia, fui con el prejuicio creyendo que fue el triunfo del pueblo y no. El capítulo se llama Una revolución, una decepción. Esperaba encontrarme la liberación del pueblo con Mubarak en la cárcel, pero el ejército sigue mandando, y ahora han vuelto tres años atrás y el pueblo sigue descontento. Es dónde más problemas tuve y lo quise mostrar en el libro, y también quise demostrar cuánto de democrático y libre es un país en base de cómo se trabaja a la prensa. Nosotros teníamos a una persona las 24 horas del día, para controlar lo que hacíamos, tuvimos que borrar material nos retuvo en un par de ocasiones la policía. Teníamos un permiso que establecía dónde podíamos grabar y donde no. Una vez me la jugué, me cogieron a mí y al cámara que lo retuvo en comisaría. Fue un lío y le borraron la tarjeta y no se quedaron con la cámara de milagro. Egipto fue muy muy problemático, yo creía que iba a un país recién nacido a la libertad y nada, te ves que es una dictadura peor que el franquismo.

SA: ¿Volverás a escribir otro libro?

L.M.: Tengo ganas de volver a escribir pero en vez de hacer un collage me encantaría profundizar más en un destino o historia concreta. No descarto irme un tiempo fuera y buscar alguna historia y documentarme para hacer otro libro, pero mientras trabaje en Sevilla me quedaré aquí. El libro es lo mejor que he hecho en mi carrera, pero claro en cuestión económica no sirve de mucho.

SA: ¿Todos los periodistas tenemos dentro un escritor frustrado?

L.M.: Creo que la base del periodismo es la escritura, como se explica algo en un reportaje escrito no se explica en otro formato. Eso no hay que perderlo y me gusta llevarlo en paralelo a mi trabajo, sabes que es por amor al arte pero bueno. Además no hace falta que te vayas muy lejos para contar historias, Sevilla tiene material para escribir ficción y no ficción; y no ficción con formato de ficción como me gusta a mí. Pero hay un poco de saturación de la sevillanía. Todo está inventado, es casi imposible sacar algo nuevo, aunque siempre se le puede dar una mirada distinta, que es lo que intento hacer. El periodismo es igual en Coria del Río que en Nueva York. Se trata de narrar lo que ocurre en la vida a través de historias humanas. Esto está en el libro. También esa cercanía, ese vivir la historia del otro y sacar una conclusión. Intento escribir lo que me gusta leer.

En tiempos de crisis, Luis Márquez nos ofrece viajar y conocer el mundo a bajo coste a través de un joven periodista que va madurando por cada aeropuerto que pisa. Palestina, Egipto, Qatar, India, Noruega, Senegal, Sudáfrica, y mucho más tan sólo en 171 páginas.

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Candela Vázquez

Licenciada en Periodismo por la US. Sus primeros pasos fueron como reportera y locutora para los informativos locales. En prensa escrita sus informaciones se han seguido en Estadio Deportivo y en ElDeporteFemenino.com....