El Teatro Lope de Vega de Sevilla acoge desde este miércoles y hasta el domingo 10 de febrero las representaciones de la obra ‘Cinco horas con Mario’ protagonizada por Lola Herrera, que vuelve a ponerse en la piel de Carmen Sotillo, la protagonista de la afamada obra de Miguel Delibes, producida por José Sámano y dirigida por Josefina Molina.

‘Cinco horas con Mario’ catapultó a Lola Herrera como una de las actrices más relevantes del panorama nacional por su interpretación magistral. Miguel Delibes fue el autor de esta obra, y también participó en su adaptación para llevarla al teatro. Desde su estreno en 1979, obtuvo un gran éxito y elogios tanto por parte del público como de la crítica de entonces, en diversas giras en las que han recorrido todo el territorio nacional. Lola Herrera ha sido la única actriz que ha participado interpretando a la protagonista, Carmen, logrando casi mimetizarse con el personaje que describe el autor, en diferentes años de su vida en la que la ha interpretado: a los 44, a los 66 y a los 80 años, con el mismo productor y directora desde el estreno.

Después de unos años sin que la llevaran a escena desde el 2005, en 2016 la compañía decidió de nuevo volver con esta obra, con motivo de su 50 aniversario desde que el autor escribiera el libro.

‘Cinco horas con Mario’ es un documento fiel reflejo de la época que describe la mentalidad de una generación. De las preocupaciones económicas, religiosas, políticas, sexuales y morales imperantes de aquel tiempo, contadas por una mujer que tras la muerte de su marido, decide sincerarse tras quedarse sola para pasar cincos horas hablando con ella misma y desahogarse de todas sus angustias y frustraciones, pero también para explicarle, justificarse y pedirle perdón, en una especie de monólogo que hace ante el féretro de Mario, a su marido. En esa conversación además de describir perfectamente a Mario, describió también su mundo y todos aquellos que habitan en él, desde su familia, amigos, tenderos, autoridades,….todos ellos identificados y con rasgos propios, como bien supo plasmar Delibes.