Quizás lo más característico del Miércoles Santo, sea el gran número de crucificados que procesionan en esta jornada. Además, este año cabe señalar el estreno de la joven Hermandad del Carmen Doloroso, que trae desde la Calle Feria un nuevo palio.  El resto de hermandades del día, quienes en tiempo hicieron un gesto algo extraño a la corporación, demuestran los tiempos de concordancia y buen entendimiento que ahora viven, y aportan cada una, una jarra para el paso.

Mercedes Serrato. Cuando la Virgen del Carmen llegue por primera vez a la Metropolitana, ya llevará varias horas en la calle otra Dolorosa que reparte consuelo con sus ojos azules. Otro estreno serán las unificadas túnicas de las Siete Palabras, que nos evoca nuevamente el barrio de Nervión, ya que una de esas siete palabras continúa su andar por la ciudad; ‘Tengo Sed’.

También el Miércoles es día torero, que  si hay mas torería que la de la Hermandad de San Bernardo en esta jornada, es formar nazarenos en la Real Maestranza de Caballería. Caridad del Arenal, hermandad trianera, azul baratillero bajo el sol de esas tardes de gloria.

Paradójicamente también es el día de La Palma, que luce bajo palio en San Pedro y en el Buen Fin. Para rizar el rizo, vendrá la Virgen del Buen Fin en la hermandad de La Lanzada, bajo un palio gótico, precedido de ese imponente misterio que habita en San Martín.

Tan singular es el día, que al pedir un caramelo a un nazareno de la calle Orfila, este nos dé un pico de pan, que la hermandad gremial de Los Panaderos no quiere perder su condición, e incluso ha puesto un ambicioso proyecto social en marcha, relacionado con esta profesión. El Prendimiento nos dejará ver uno de los momentos más brillantes de Castillo Lastrucci, mientras que este año la Virgen de Regla procesionará arropada en un palio venido del otro lado del río. En cada lágrima de cera que veamos caer de su candelería, veremos cómo se dibuja otro día grande en la calle Orfila, otra fecha, 26 de Septiembre.

Cuando el día se esté consumiendo como esa cera, cuando ya hayamos buscado a los angelitos con montera y contemplado la recuperación que se está llevando a cabo en el palio de la Virgen de la Cabeza, y los agotados nazarenos de la Sed estén aún más cerca de volver a casa, entonces la Plaza de San Pedro se quedará a oscuras, la gente enmudecerá, quedarán quietos los árboles y tras contemplar ese crucificado castellano que no cabe en si de sevillanía, Tejera nos anunciará que el dolor, de tan inmenso, puede ser aún más bello, y que a veces los sones maestrantes pueden ser de muchos tipos, sonar a varal de Refugio, a Caridad mirando al río, o a travesera en San Pedro.

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Christopher Rivas

Christopher Rivas

Licenciado en Periodismo y Máster en Sociedad, Administración y Política, puso en marcha el 'Proyecto Deguadaíra', germen de Sevilla Actualidad. Ha pasado por El Correo de Andalucía, Radio Sevilla-Cadena...