Expertos andaluces analizan la actividad tectónica reciente y las deformaciones de la cordillera Bética con el objetivo de localizar fallas activas y peligrosas de Andalucía Oriental. En el caso de la falla de Granada ésta podría provocar un terremoto de magnitud 5-6 en la escala Richter en caso de movimiento. 

Sevilla Actualidad. Expertos del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (Universidad de Granada-CSIC), del Departamento de Geodinámica y del Instituto Andaluz de Geofísica y Prevención de desastres Sísmicos están analizando la actividad tectónica reciente y las deformaciones en la cordillera Bética para localizar las fallas más activas y su peligrosidad en Andalucía Oriental.

Granada y sus fallas. En cuanto a las fallas, es decir, las discontinuidades que se forman en las rocas superficiales de la Tierra, la que pasa por el centro de Granada capital merece especial atención.

Tras el análisis de campo, cartográfico y de gabinete elaborado, los expertos liderados por José Miguel Azañón han manifestado que un solo movimiento en esta fractura podría provocar terremotos de una magnitud  5-6 en la escala Richter, es decir, sería  un seísmo de características similares al ocurrido en Italia.
 

Sin embargo, los investigadores matizan que la peligrosidad de esta falla es moderada, puesto que aún no  ha tenido ningún movimiento importante en los últimos 80.000 años, según denotan los sedimentos más recientes cortados y desplazados por la falla.

 

De otro lado, los científicos han finalizado un estudio basado en el control tectónico del relieve de Sierra Nevada y sus alrededores para aplicar las conclusiones a la evaluación del riesgo geológico en esta zona.
 
Los expertos han descubierto que los núcleos sísmicamente más activos del sector central de la Cordillera Bética son los del el borde occidental de la Sierra de Gádor, entre Berja y Adra, y la Depresión de Granada. Las características geométricas -longitud de los segmentos activos- de estas fallas podrían provocar terremotos de una magnitud máxima entre 5,5 y 6 grados en la escala de Richter.
 
Asimismo, la falla de Baza continúa aún activa, manifestando los científicos que provocó recientes terremotos, como por ejemplo el que se produjo en la localidad granadina de Benamaurel el pasado año 2003.
 
Para extraer conclusiones los expertos analizan grupos de terremotos, y según sus característicaslocalizan las fallas más activas, es decir, las roturas del suelo más bruscas que generan los seísmos.
 
Los geólogos también se han ocupado de la longitud de las fallas. Esta medición es decisiva, ya que indica la extensión máxima del terreno que podría que podría romper un terremoto. Así, los investigadores calculan la energía máxima que la falla puede producir en caso de que entre en movimiento.
 
Actualmente los investigadores pretenden analizar los efectos del terremoto de Andalucía de 1884, que pudo alcanzar entre 5,5 y 6 grados de magnitud, para intentar así comprender otros riesgos asociados a estos seísmos como por ejemplo las inestabilidades de ladera que inducen.
 
Además de la magnitud, es decir, la cantidad de energía liberada por éste, también se analiza la intensidad o el grado de destrucción que provocan en el área afectada. En esta última influyen parámetros como el emplazamiento del hipocentro- la zona de rotura y liberación de energía donde se inicia el terremoto-, la zona, el diseño de las construcciones, la topografía o las características del suelo.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad

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