Un sondeo a más de 3.000 andaluces evidencia nuestra actitud ante el mundo de la cultura. Nos consideramos más instruidos que nuestros antepasados, pero reconocemos que a la hora de consumir productos o servicios culturales nos rascamos el bolsillo y que la cultura no ocupa un lugar preferente en nuestras preocupaciones.

Antonio Campos. Dicen que del dicho al hecho hay un trecho. Y, aunque sea por una vez, hasta lo reconocemos. Cuando se le pregunta a los andaluces por su interés hacia la cultura, estos son claros: ¿interesarme? Sí, por supuesto, pero no es mi primera preocupación.

Y es que, siete de cada diez andaluces admite ser poco o nada activo en materia cultural. Es más, quienes reconocen que gastan poco en productos y servicios de este tipo son más de la mitad de los encuestados.

Así lo manifiestan los resultados del sondeo “Los andaluces y la cultura”, realizado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados –IESA-CSIC- para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y dado a conocer esta semana. Por vez primera en nuestra región, ha sido a los propios ciudadanos a los que se ha preguntado por cómo es su relación con esta gran incomprendida de la sociedad.

Lo cierto es que los datos que se extraen del estudio nos dibujan de una manera muy concreta. Para empezar, nos consideramos cultos, o al menos, más que nuestras generaciones precedentes. Es más, dos de cada diez dicen ser personas bastante o muy cultas. Sin embargo, y esto es otro de los resultados más relevantes que deja tras de sí el sondeo, aún confundimos el concepto de cultura, y no acertamos a definirlo correctamente.

Como viene sucediendo históricamente, aún relegamos la cultura al ámbito de la educación y las buenas maneras. Así, persona instruida y culta vienen a ser sinónimos para el parecer del andaluz. Sea como fuere, en algo coinciden todos: el concepto de cultura es integrador y se asocia, comúnmente, a la sabiduría, el conocimiento, la capacidad de comprensión de las cosas y el disfrute de las expresiones artísticas.

La cultura andaluza, diferente

En todo caso, los andaluces se sienten seguros de contar con una cultura bien diferenciada de otras; con una cultura andaluza. Así lo aseguran tres de cada cuatro encuestados. ¿Qué nos diferencia? Nuestras fiestas y el flamenco. De hecho, cuando se pregunta por las tradiciones en la Comunidad Autónoma, una amplia mayoría responde que se viven y se mantienen en su justa medida.

En esta valoración influye en un alto grado qué entendemos por cultura. Y aquí es donde los profesionales optan por trazar una frontera que separa tres percepciones: una primera que representa a quienes la relegan a las bellas artes y la literatura; una segunda que identifica a quienes hablan de cultura para referirse al flamenco, las procesiones, las romerías o las fiestas; y una tercera, ya en detrimento, de quienes creen que la cosa tiene que ver con los toros, la televisión o los videojuegos.

Peor lo tenemos a la hora de situar en el podio a un máximo representante cultural de nuestra tierra. Para sorpresa de muchos, la respuesta más escuchada durante la elaboración de la encuesta es “no sé”. Menos mal que, acto seguido, lo remediamos y nos apresuramos a citar a Federico García Lorca –siete provincias lo sitúan como máximo exponente andaluz- y a Pablo Picasso –la octava provincia, Málaga, de donde es natural el pintor, lo cita el primero-.

Será por aquello de que, en el fondo –aunque sea muy en el fondo-, nos interesa la cultura que todos los encuestados coinciden en mostrar su deseo de nuevas propuestas y un incremento de la oferta cultural en su municipio. La mitad cree que esta última es insuficiente. Eso sí, los andaluces sienten cerca las bibliotecas y los centros culturales, aunque echan en falta más cines, museos o teatros.

Cuando miramos más allá de Despeñaperros, nuestras miradas ávidas de la cultura se fijan en Madrid, Galicia, Cataluña, Asturias y Valencia –y en este orden-, aunque hay que resaltar que envidiamos la oferta que hay en Europa en este ámbito.

Con todo, nos interesa prácticamente lo mismo que al resto de los españoles y, es por ello, que la cultura ocupa un lugar preferente frente a la política. Sin embargo, los hábitos son distintos. Así, y a diferencia de lo que ocurre en el resto de Comunidades Autónomas, entre semana optamos por ver la televisión, escuchar la radio, oír música, leer o practicar deporte, mientras que el viernes, sábado y domingo estas propuestas decaen en favor del paseo vespertino.

¿Será por aquello de la climatología? Lo cierto es que datos como éste, del sondeo “Los andaluces y la cultura”, demuestran que, cuando se habla del sur, todo suena diferente.

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Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para laSexta. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro...