El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) publica el avance de resultados de la Encuesta Social 2018. Hogares y Medio Ambiente en Andalucía, cuyos trabajos de campo se realizaron entre mayo y julio de 2019, siendo el periodo de referencia de los datos el año 2018. Mediante la realización de más de 3.000 encuestas a hogares en Andalucía, se puede observar la evolución de los hábitos y actitudes de los hogares andaluces en la última década, a partir de la edición anterior de la encuesta de 2008.

La evolución de los hogares andaluces en las prácticas proambientales

Uno de los aspectos que se ponen de manifiesto en la encuesta es la evolución de los comportamientos ambientales de los hogares andaluces en la última década. De esta manera, el porcentaje de hogares andaluces que reciclan plástico, vidrio y papel ha aumentado en torno a 20 puntos porcentuales en cada uno de estos residuos.

Los comportamientos relacionados con el ahorro de agua también registran un cambio en el sentido positivo del ahorro, constatándose un aumento en el porcentaje de hogares en los que se han incorporado hábitos como tener una botella fría en la nevera para no dejar correr el agua, esperar a que estén llenos lavavajillas y lavadora o tener en el cuarto de baño papeleras para no utilizar el inodoro como cubo de basura.

Respecto a las fuentes de energía, se observa un incremento de la utilización en los hogares de fuentes con menor impacto en términos de emisiones de CO2. En este sentido, se ha triplicado el porcentaje de hogares con energía solar en la vivienda y ha aumentado levemente el uso de gas canalizado. En consonancia con este aumento, desciende en casi 20 puntos el uso de fuentes de energía como el butano o el propano.

La percepción de los problemas medioambientales

Estos comportamientos, que muestran una evolución en las prácticas proambientales de los hogares andaluces, concuerdan con el grado de preocupación que afirman tener con la situación general del medio ambiente. En una escala del 1 al 10, en la que el valor más alto significa que están muy preocupados por su situación, casi la mitad de la población se sitúa en los valores más altos (valores 9-10).

Las percepciones sobre los problemas medioambientales varían según el ámbito por el que se pregunte. La preocupación aumenta cuando se trata de evaluar la situación global y disminuye cuando se trata de evaluar la situación en entornos más cercanos como el propio municipio. Así, únicamente el 23,5% y el 23,4% afirman que la situación medioambiental es Mala o Muy Mala en Andalucía y en su municipio de residencia, respectivamente. Esta cifra aumenta al 69,7% cuando se pregunta por la situación en el mundo.

Esta percepción varía según características asociadas al perfil sociodemográfico de la población. Así, a la hora de percibir en mayor o menor grado los problemas en cada uno de estos contextos, el 69,5% de las personas que viven en zonas urbanas califica de muy mala, mala o regular la situación de su municipio de residencia. Mientras estos porcentajes se reducen al 56,9% entre los que viven en zonas de densidad intermedia y al 46,5% entre los que viven en zonas rurales. Por edades, las mujeres y hombres más jóvenes (16-29 años) son los que presentan una mayor preocupación por la situación medioambiental del mundo (76,1% opina que es Mala o muy mala), descendiendo en los grupos de edad de 30-44 años (67,3%), 45-64 (70,1%) y 65 y más años (65,2%).

Por otro lado, aunque la población perciba en menor medida como problemática la situación mediambiental en los ámbitos más cercanos, no impide que detecten factores que empeoran su relación con el entorno en su día a día. Así un 29,3% afirma que tiene problemas de malos olores y el 28,8% que tiene problemas de ruidos.

Según el grado de urbanización, los problemas de olores y ruido son mayores en zonas densamente pobladas. El 31,6% de las viviendas situadas en zonas urbanas han sufrido en su entorno problemas de malos olores, afectando al 29,0% de viviendas en zonas de densidad intermedia y al 21,4% de las situadas en zona rural. Por su parte, los problemas de ruidos afectan principalmente a las ciudades (34,5%) y en menor medida a las zonas rurales (22%) y de densidad intermedia (23,9%).

Estos problemas de olores y ruidos no se registran con la misma intensidad en la población, el porcentaje de viviendas con ingresos mensuales netos superiores a 3.000 € con problemas de malos olores se sitúa en el 22,7% alcanzando el 31,6% en hogares con ingresos mensuales inferiores a 900 €. En sentido opuesto, las viviendas con mayores ingresos afirman tener más problemas de ruido (28,6%) que las de menores ingresos (25,7%).

La participación y el consumo proambiental de la población

Además de en las prácticas medioambientales como el reciclaje o las medidas para reducir el consumo de agua, también se percibe una evolución en la concienciación medioambiental de la población de Andalucía a través de otros comportamientos tales como la participación activa en acciones a favor del medioambiente y algunos factores que se tienen presentes a la hora de consumir.

En la participación se percibe un aumento claro en la última década en acciones como, firmar en contra de situaciones que afectan al medioambiente o en la participación en voluntariados y manifestaciones. Por el contrario, la colaboración económica con organizaciones que centran su actividad en preservar el medioambiente apenas ha cambiado.

Estas pautas son transversales en toda la población, si bien las características sociodemográficas permiten comprender en qué sectores se localizan principalmente este tipo de actitudes y comportamientos. Por ejemplo, mientras el porcentaje general de personas que firman en contra de acciones o situaciones perjudiciales para el medio ambiente es del 32,7%, aumenta hasta el 45% entre las personas con estudios universitarios.

Con la misma tendencia que la participación encontramos algunas actitudes respecto del consumo. Se observa un aumento de la importancia que se otorga a factores como la eficiencia energética, la etiqueta ecológica o la proximidad de producción.

Otra forma interesante de observar los cambios de modelo de consumo de la población que reside en Andalucía es analizar las pautas de uso de los vehículos de motor. Actualmente, del total de viviendas que tienen como principal modo de desplazamiento un vehículo a motor, el 98,1% utilizan un combustible fósil, de los cuales la mayoría son Diesel (61,8%). Un 1,9% tiene vehículos híbridos o eléctricos y un 27,6% se ha planteado comprar un vehículo de este tipo en el futuro, este porcentaje aumenta hasta el 35,4% en los hogares con ingresos mayores (más de 3.000 € netos al mes).

Respecto de la edad del parque automovilístico, el 44,9% de la población tiene un vehículo principal a motor con más de 10 años, si bien esta cifra se reduce hasta el 29,7% entre los hogares de mayores ingresos.

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Equipo de redacción de Sevilla Actualidad

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