La delegación cordobesa ante la alegría de la delegación donostiarra/Córdoba 2016

Se quedó en un sueño

Finalmente, la ciudad de Córdoba no fue elegida como Capital Cultural para el año 2016, pese a aparecer en todas las quinielas como la gran favorita.

Tras conocer los resultados del Comité de Selección para la Capitalidad Cultural en Europa para el año 2016, ganan más fuerza aún los versos de Federico García Lorca en su ‘Canción del Jinete’: «Aunque sepa los caminos, yo nunca llegaré a Córdoba».

La ciudad califal, a priori la gran favorita, se queda «Lejana y sola», como escribía el eterno poeta granadino. El sueño de cordobés de ostentar este galardón se comenzó a fraguar hace casi una década, cuando el 13 de diciembre de 2002 se firma el Manifiesto ‘Córdoba 2016’ suscrito por el Ayuntamiento de Córdoba, Junta de Andalucía, Diputación Provincial, Universidad de Córdoba, Confederación de Empresarios, Cámara de Comercio, Real Academia, Federación de AA.VV., CC.OO. y UGT.

Las bases de la candidatura cordobesa se basaban sobre todo en el legado histórico y su modelo de convivencia de culturas a lo largo de los siglos; pero sin descuidar el desarrollo de una numerosa programación cultural y de creación artística. Además era también el proyecto más ambicioso económicamente, con una previsión de gasto de 113 millones de euros.

Al final, Donosti se llevó la palma

Pero también, en un símil futbolístico, la Brasil del Mundial de 1950 era la más poderosa, jugaba en casa y contaba con el apoyo de todo su público. Y perdió inesperadamente. Esta vez, aquella Uruguay del ‘Maracanazo’ es la ciudad de San Sebastián.

No era ni siquiera la segunda más valorada por los internautas, ya que está era Burgos; pero al final Donosti compartirá la capitalidad cultural en 2016 junto a Wroclaw, población de Polonia. Su apuesta por un viaje hacia la convivencia que persigue el compromiso social con los derechos humanos, la educación en valores y la creatividad han convencido al jurado.

Los Festivales de cIne y Jazz, la figura del escultor Chillida, la Tamborrada, la arena de la Playa de la Concha, etc.; San Sebastián tiene sus argumentos para merecer este honor con todas las de la ley en una candidatura cuyo contenido íntegro ha sido guardado con recelo hasta el pasado lunes.

Críticas por el uso político

El Comité de Selección, presidido por Manfred Ghaulofer, ha destacado la implicación de todos los sectores de toda la ciudad vasca para el fin de la violencia. Algo loable, pero que ha hecho saltar las chispas entre los representantes de las ciudades derrotadas.

Por ejemplo, las del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, o la ministra Rosa Aguilar, ex-alcaldesa de Córdoba, que hablaron de «carga política» en la decisión del jurado. La que fuera conocida como ‘La Sultana’ ha declarado que «el camino hacia la paz se refuerza de otra manera, dejando las armas y diciendo que punto y final, aquí lo que se decidía era la capital de la Cultura».

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, también ha interpretado negativamente las palabras de Gaulhofer y,  ha lamentado que en la elección se hayan tenido en cuenta «otros asuntos ajenos al mundo de la cultura». Y Nardy Barrios, miembro de la delegación de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, ha atribuido la victoria de Donostia a «un trasfondo político».

Reconocimiento a los ciudadanos

Dejando aparte las críticas, es el momento de levantarse y estar orgulloso por el trabajo realizado en todo este tiempo. Por ello, el Ayuntamiento y la Oficina de la Capitalidad Cultural  de Córdoba han agradecido el apoyo que los cordobeses han mostrado al proyecto de Córdoba 2016 a través de un acto público que se celebró  en la Plaza de las Tendillas.

Allí estuvieron presentes el alcalde, José Antonio Nieto, y el resto de patronos de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, junto a personalidades del mundo de la cultura, la música, el deporte y los medios de comunicación. Ahora es cuando hay que recordar las palabras del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, cuando defendía la candidatura corobesa y afirmaba que la ciudad «ya es Capital Cultural, solamente hay que reconocérselo».

Porque un día y una hora no pueden borrar todo un Imperio de Abderramán III, o todos los postulados filosóficos de Séneca y la medicina de Maimónides;o  todos los versos de Luís de Góngora, o todo el arte y el valor de Manolete, o todas esas sonrisas de piel morena de Julio Romero de Torres. Alvaro Vizcaíno Ortega ya lo dijo: «Córdoba de mis amores».

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