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La batida para encontrar a Marta llega a las marismas de Isla Mayor

Efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad buscan sin descanso el cuerpo de la joven desparecida en Sevilla hace un mes. Aún concentrados bajo la pasarela de Camas-Sevilla en que Miguel confiesa que arrojó a Marta, los trabajos se han intensificado en los colectores de aguas pluviales de Emasesa río arriba y en las zonas de marisma que van desde Isla Mayor hasta la desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar.

Sevilla Actualidad. Un  mes después de que Marta del Castillo desapareciese en Sevilla y pasados diez días de la confesión de Miguel Carcaño como autor del crimen de la joven de 17 años, el operativo especial desplegado en los aledaños del río Guadalquivir sigue sin dar con pista alguna que le lleve al paradero del cuerpo de Marta.

El dispositivo de rescate no ha dejado de incrementarse en las últimas horas, e incluso el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas –GEAS- de la Guardia Civil ha comenzado ya a inspeccionar las zonas de marisma que arrancan en Isla Mayor hasta la desembocadura del río en Cádiz.

Los especialistas del GEAS han optado por utilizar motos náuticas de gran cilindrada, capaces de transportar hasta cuatro personas, al objeto de utilizar su reducido tamaño y su menor calado para acceder a zonas de marisma en las que no podría internarse una embarcación.

Asimismo, los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas siguen examinando los colectores de aguas fluviales de la Empresa Metropolitana de Aguas de Sevilla –Emasesa-, desde pasarela de transporte público que enlaza Camas con la capital andaluza hacia la parte superior del cauce del Guadalquivir después de haber inspeccionado más de 2.000 metros cuadrados en el lecho del rio correspondiente al tramo en el que se alza la pasarela de transporte público.

Su objetivo es alcanzar los colectores de aguas fluviales de la red de Emasesa para recorrerlos a pie dado que ya habrían derivado el agua recogida. En prevención de cualquier emanación de gases nocivos para el ser humano, los efectivos del GEAS realizan esta labor dotados de analizadores de aire y equipos de respiración autónoma.

Las inmersiones, no obstante, siguen centrándose en el entorno de la pasarela de transporte público de Camas, donde según el relato del autor confeso de la muerte de Marta del Castillo fue arrojado el cadáver de la menor tras su traslado desde la vivienda que Miguel Carcaño habitaba en la calle León XIII de la capital hispalense.

El operativo de búsqueda del cuerpo de Marta cuenta con efectivos del Grupo Especial de Operaciones –GEO- y los Grupos Operativos Especiales de Seguridad –GOES- y un helicóptero del Cuerpo Nacional de Policía; buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas –GEAS-, embarcaciones del Servicio Marítimo y otro helicóptero de la Guardia Civil; y efectivos de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional de la Junta de Andalucía, de la Unidad Militar de Emergencias –UME-, de Bomberos, de Protección Civil y personal de la Autoridad Portuaria.

Con una superficie de búsqueda de aproximadamente 80 kilómetros del cauce del Guadalquivir, el dispositivo incorporó a mediados de semana a sus filas un vehículo de altura y una unidad de caballería de la Policía Nacional, además de reestructurar la organización pasando de siete a nueve subzonas.

De igual modo, se unieron 13 perros a las labores de rastreo coordinadas por el comisario jefe de la Brigada de la Policía Judicial de Sevilla, Manuel Piedrabuena. En concreto, se trata de nueve canes de la Guardia Civil especializados en la búsqueda de personas y cuerpos y cuatro ejemplares del Cuerpo Nacional de Policía. Los primeros trabajarán en las orillas y márgenes del río Guadalquivir y los canes de la Policía Nacional trabajarán desde zonas más alejadas al cauce fluvial.

La declaración de cada uno de los detenidos implicó a los otros

Mientas tanto, mañana martes se cumple un mes desde que la menor Marta del Castillo saliera de su vivienda de la calle Argantonio de la capital hispalense en la tarde del 24 de enero para «arreglar unos asuntos» con su ex novio de 19 años Miguel Carcaño, quien horas más tarde se convertiría en su particular verdugo. Sevilla entera, con su familia a la cabeza, se volcó en la búsqueda de esta joven, cuyo cuerpo fue arrojado al río el mismo día de su desaparición.

El caso dio un vuelco radical cuando en la tarde noche del día vigésimo primero de búsqueda, Miguel Carcaño confesó en sede policial que había acabado con la vida de Marta de un golpe en la cabeza y que, con la ayuda de dos amigos, Samuel Benítez y un menor de 15 años, se había deshecho del cadáver arrojándolo al Guadalquivir, informa Europa Press.

Aquella confesión realizada al derrumbarse emocionalmente el detenido después de que la Policía le mostrara pruebas contundentes que lo implicaban directamente en la desaparición de la joven Del Castillo, permitió a los investigadores atar cabos en torno al suceso. A partir de ese momento, los hechos se desencadenaron repentinamente.

El amigo Samuel del asesino confeso fue detenido en los primeros minutos del sábado día 14 y reconoció los hechos ante la Policía Nacional, si bien en la mañana del lunes dijo al juez que era «inocente» y que se había autoinculpado por la presión policial. Ese día, lunes 16 de enero, el instructor del caso envió a prisión a los dos jóvenes por su presunta relación con la muerte de la menor sevillana.

Aquella misma mañana, el hasta ese momento tercer protagonista del suceso, un menor de 15 años, alias ‘El Cuco’, que supuestamente ayudó a los anteriores a deshacerse del cadáver, ingresó en un centro cerrado por encubrir el crimen. La declaración de este implicado sirvió a la Policía para detener al hermano de Miguel de 40 años, Javier Delgado, también en prisión por su relación con el crimen a pesar de que el arrestado niega que el 24 de enero viera a Marta del Castillo.

Encontrar el cuerpo de Marta, esencial para el juicio

Los principales detenidos, Miguel y su amigo Samuel, cumplen una semana en prisión
Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado llevan rastreando el Guadalquivir de manera intensa aunque sin éxito desde la mañana del sábado 14 de febrero, cuando Miguel confesó a la Policía Nacional que el cadáver de Marta había sido arrojado al río desde la pasarela de Camas. En su declaración, el eje central de la trama manifestó que mató a la menor de un golpe en la cabeza, avisó a sus amigos y, entre los tres, se deshicieron del cuerpo.

De otro lado, Samuel mantiene que no tiene nada que ver con el asunto, ya que aquella noche, según dice, no vio a Miguel y ayudó en la búsqueda de Marta del Castillo, ya que incluso acompañó al padre de la joven, Antonio del Castillo, a denunciar la desaparición de su hija.

Por su parte, en el mar de contradicciones entra como clave el menor arrestado, quien manifestó que en la vivienda de León XIII se encontraba el hermano de Miguel cuando su amiga estaba muerta. Según esta versión, sería factible que Javier Delgado hubiera participado de alguna forma en el encubrimiento del crimen, sin embargo, este último sujeto negó tal implicación.

A pesar de estas contradicciones, la versión oficial de los acontecimientos recoge que Miguel recogió a Marta sobre las 18,00 horas del 24 de enero y, tras varias vueltas por la ciudad, la llevó en su moto a su vivienda de León XIII, donde tras una discusión, la golpeó en la cabeza con un cenicero y avisó desde una cabina a su amigo Samuel, quien acudió al citado escenario junto a ‘El Cuco’ en el coche de la madre de este último. La Policía sostiene que Javier, hermano de Miguel, estaba en el domicilio en la tarde de autos y podría haber ayudado a limpiar la sangre de la víctima.

Los tres jóvenes sacaron de la casa el cuerpo de Marta envuelto en una manta y lo llevaron hasta el viejo puente de Sevilla-Camas en el coche de la madre del menor de 15 años. Samuel y ‘El Cuco’ iban en el vehículo, Miguel C.D. en moto y Javier D. se quedó en León XIII limpiando los restos de sangre.

Para determinar el delito concreto al que se podría enfrentar cada protagonista es clave que aparezca el cuerpo de la joven Del Castillo, ya que por el momento se desconoce si la menor fue arrojada al río con vida, lo que convertiría en asesinos a los cómplices, o si ya había fallecido en el momento en que se desprendieron del cuerpo. No obstante, aunque no aparezca el cuerpo la Policía cuenta con pruebas fehacientes para inculpar a los encarcelados.

Marta murió antes de las 21.00 horas del día de su desaparición

Según el relato oficial, Miguel Carcaño estaba obsesionado con deshacerse del arma del delito y escondió en una chaqueta el cenicero con el que golpeó a la menor para, una vez en el centro de la pasarela de Camas, arrojarlo al mismo río. Aquello permitió a los investigadores que la Policía pudiera determinar que en la prenda de vestir del asesino confeso había sangre de la desparecida; restos de ADN que además se localizaron en una colcha, una silla y una mesa de ordenador del piso de Miguel.

Marta «nunca» volvió al domicilio de la calle Argantonio después de las 21,00 horas, a pesar de que una vecina apuntó durante los primeros días que se cruzó con la menor en el portal de la casa. El crimen se sitúa entre las 20,03 horas y las 20,45 horas, intervalo de tiempo en el que la Policía ha podido saber que Marta tenía 17 llamadas perdidas en su teléfono móvil.

Antonio del Castillo: «No sé qué pensar»

El padre de Marta, Antonio del Castillo, cuando se cumple un mes de la desaparición de su hija, ha reconocido que la Policía Nacional y la Guardia Civil están «volcadas» en la búsqueda del cadáver a lo largo de más de 80 kilómetros de cauce, pero considera que los restos de la joven «deberían haber aparecido ya» y advierte de que los acusados «han tenido muchísimo tiempo para ponerse de acuerdo» en cuanto a sus versiones acerca del cuerpo.

«No sé qué pensar», dijo Antonio del Castillo dando por seguro que los investigadores de la Policía Nacional «no se dejan engañar». El padre de la víctima, que el próximo martes será recibido en el Palacio de la Moncloa por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, admitió que a día de hoy «sospecho de todo», pero insistió en que transcurrieron prácticamente tres semanas desde que se cometiera el crimen y se consumaran los arrestos, por lo que «ellos han podido ponerse de acuerdo» en muchos detalles de sus relatos, toda vez que el descubrimiento del cadáver es un aspecto clave para resolver los cargos que finalmente pesen sobre cada uno de los acusados.

Con todo, Antonio del Castillo ha querido agradecer el esfuerzo que hoy día protagonizan la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Unidad Militar de Emergencia –UME-, los bomberos del servicio de Salvamento y Extinción de Incendios del Ayuntamiento de Sevilla y otros cuerpos de emergencia movilizados en torno al dispositivo de búsqueda organizado para localizar el cadáver de Marta del Castillo, un operativo integrado por helicópteros, buzos, embarcaciones, perros rastreadores, vehículos de altura e incluso motos náuticas. «Me consta que están muy volcados», ha referido Antonio del Castillo en cuanto a las labores de rastreo.

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Sobre el autor

Antonio Campos

Antonio Campos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla, empezó en la comunicación local y actualmente trabaja para Canal Sur TV. Máster en Gestión Estratégica e Innovación en Comunicación, es miembro de la Asociación de la Prensa de Cádiz y del Colegio de Periodistas de Andalucía.

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