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Familia, estoy bien

La pérdida de un hijo siempre es dolorosa, incluso inconsolable por el resto de la vida de los familiares.

Es el caso de Julio, un vecino del barrio sevillano del Cerro del Águila. Su hijo fallece en un accidente de trafico y su familia queda totalmente desolada y destrozada por el trágico acontecimiento.

A raíz de su muerte, en casa de Julio ocurren algunos hechos extraños o, al menos, de difícil exlicación. En el mueble del salón tenían varios marcos con fotos de su hijo fallecido. Estas fotos estaban a una distancia muy prudente para que no cayeran al suelo, es decir, estaban colocadas en su interior a unos 20 centímetros del borde. Aun así, muchas mañanas estas fotos aparecían en el suelo sin un rasguño, como si no se hubiesen caído, sino que una mano invisible colocara esas fotos ahí dulcemente.

Lógicamente, tenían colocadas más fotos en distintos lugares de su casa, como en el cuarto de matrimonio, donde se encontraba en una de las mesitas de noche una de estas fotos, que en repetidas ocasionas se la encontraban boca abajo, algo imposible pues los marcos llevan un soporte precisamente para que no caigan.

Pero estos hechos no sólo ocurren en el domicilio de los padres del fallecido, sino también a personas que tenían un estrecho lazo con el malogrado muchacho. Uno de ellos aseguraba que conduciendo su coche, sin darse cuenta, iba a una velocidad alta y sintió un manotazo en el hombro. Inmediatamente redujo la velocidad. ¿Fue avisado por el fantasma del muchacho fallecido?

Uno de los hechos mas curiosos fue cuando el padre encontró gotas de sangre fresca en el uniforme de trabajo, pero en su casa nadie había sufrido ningún percance. Algo insólito.

Varios días después, y en el cuarto de su hijo, que estaba tal cual lo dejó el muchacho, éste tenia un dibujo grabado en un espejo de gran grosor. Una mañana, apareció roto, pero en su misma ubicación. Ese mismo día, Julio se dio cuenta de que todos estos fenómenos extraños eran ‘mensajes’ de su hijo, haciéndoles entender de que estaba bien y que dejaran de lloran. Una vez Julio entendió su mensaje, nunca mas ocurrieron fenómenos. Curioso, ¿verdad?

Sobre el autor

Javier Lobato

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